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 Capitulo 17 (Traducido por Jade Lorien)

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Jade_Lorien
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MensajeTema: Capitulo 17 (Traducido por Jade Lorien)   Lun Ago 08, 2011 11:19 am

Diecisiete


Inez despertó y se sentó de golpe, el miedo haciendo que su corazón se acelerara en un rápido aleteo. Le tomo un momento apartar los remanentes de la pesadilla que la había cazado en su sueño y darse cuenta de que ella estaba en una de las camas gemelas en la habitación en la cabaña.
Tomando aliento profundamente de alivio mientras el miedo se alejaba, Inez miro alrededor a su habitación, sus ojos ensanchándose ante el evidente caos. Ropas ensangrentadas y toallas yacían en todas partes, y una increíble cantidad de bolsas vacías de sangre yacían en una esquina, arrojadas ahí con poco cuidado.
Su mirada se deslizo hacia el hombre en la cama junto a ella. Thomas. El llevaba ropas diferentes de las que ella recordaba de la noche en la que habían ideado la trampa y estaba dormido a su lado, en el puro borde de la cama. Ella vio la cara de él arrugarse con irritación en el sueño mientras su movimiento dejaba que un círculo de luz se derramara sobre su rostro y el gesto la hizo sonreír.
Inez se giro hacia la lámpara al lado de la cama entre las camas con la vaga idea de apagarla para que no lo despertara, pero sus ojos se detuvieron y se ensancharon al ver a Bastien Argeneau y Terri en la segunda cama en la habitación. Ella estaba bajo las cobijas, pero él estaba sobre ellas. A diferencia de Thomas, Bastien aun vestía las misma ropas que había tenido la noche de la trampa. Ahora estaba arrugada y cubiertas de sangre seca. Como Thomas, su cara estaba exhausta y casi gris.
Alcanzando la lámpara, la apago, luego se acostó de nuevo. Desafortunadamente, ella no pudo volver a dormir. No estaba cansada, pero estaba hambrienta, y sufriendo cólicos de hambre con ella, lo que la hacía preguntarse cuando habría estado inconsciente. Lo suficiente como para que Thomas y los otros hubieran tomado un montón de sangre, sugirió ella, recordando la pila de bolsa de sangre vacías en la esquina.
Y las toallas ensangrentadas. Ella frunció el ceño y comenzó a mover cuidadosamente varias partes de su cuerpo a la vez para ver donde estaba lastimada, pero todo parecía bien. Además de los cólicos, ella no tenia dolor en ninguna parte, aun así ella recordaba haber machacado su pierna entre las del inmortal mientras corría por la calle, y luego el terrible dolor. Ella parecía recordar que había estado rota, pero ahora penaba que solo se había dislocado o algo así, por que parecía estar bien y no dolía cuando la movía.
Todo después de eso era confuso, excepto por la explosión de dolor mientras su cabeza era chocada contra el concreto. Eso había sangrado copiosamente suponía ella. Las heridas de la cabeza sangraban mucho. Su cabeza se sentía bien ahora también. Era solo su estomago lo que la molestaba.
Inez deslizo sus piernas hacia un lado y se sentó, sus movimientos lentos y firmes para evitar despertar a Thomas.
Ella se sentó quieta en el lado de la cama por un momento, esperando ver si ella repentinamente se sentía mareada o con dolor. Cuando nada paso, se puso cuidadosamente de pie, sorprendida de encontrar sus piernas un poco temblorosas. La mantuvieron de pie, aun así, y funcionaban lo suficientemente bien, ella se dio cuenta, mientras se alejaba un paso de la cama. Inez casi había alcanzado la puerta, guiada por el haz de luz debajo de ella, cuando se dio cuenta de que estaba completamente desnuda.
Haciendo una mueca, ella intento pensar donde estaba su maleta en relación con la puerta. Inez dudaba que Rachel y Etienne apreciaran su interrupción por la casa en cueros.
Pero entre más estaba parada Inez en la oscuridad, mejor podía ver, al menos suficiente como para saber las formas en el cuarto. Suponiendo que la delgada línea de luz que salía de debajo de la puerta estaba ayudando, ella se movió hacia su maleta que yacía abierta en el piso. Inez intento ponerse algunas ropas, pero se cruzo primero con un vestido de seda y permitió que su hambre la convenciera de ponérselo y se puso de pie y se movió hacia la puerta de nuevo. Sus calambres de hambre se volvían más fuertes con cada minuto que pasaba y ella estaba ansiosa de arrasar con el refrigerador.
La casa estaba en silencio y vacía cuando ella descendió las escaleras e Inez se pregunto si Rachel y Etienne estaban durmiendo, pero las luces estarían probablemente apagadas si ellos no se hubieran levantado ya. Ellos debían de haber salido, pensó ella mientras caminaba por el corredor hacia la cocina.
La luz en la cocina parecía ser la única prendida en la casa. Inez la prendió mientras entraba, sus pies llevándola directamente al refrigerador. Lo abrió y miro su contenido con interés. Había mucho ahí, pero la mayoría necesitaba ser cocinado y ella estaba demasiado hambrienta para esperar. Viendo un poco de queso, ella lo tomo y tomo un huevo escocés, cerró la puerta del refrigerador, y llevo la comida al mostrador. La cafetera estaba medio llena, así que ella presiono el botón para comenzar a calentarla.
Entonces Inez tomo un plato de la alacena, abrió la envoltura de plástico del huevo escocés y lo saco. En el momento en que golpeo su plato, ella bajo la envoltura, tomo el huevo ensalzado y le dio un mordisco. Inez lo prefería caliente, pero estaban medios fríos y ella estaba demasiado hambrienta como para si quiera tomarse el tiempo para calentarlos en el horno de microondas.
Masticando y tragando, ella giro su atención al queso, pero no lo abrió tan fácilmente como el empaque de los huevos. Frunciendo el ceño, ella se movió hacia el final de los cajones y lo abrió. Inez tomo un cuchillo, pero se detuvo cuando una ligera brisa toco su mejilla. Ella miro hacia arriba, su corazón latiendo con alarma cuando vio que la puerta trasera estaba ligeramente abierta.
Dejando el pequeño cuchillo que originalmente había tomado, Inez tomo un gran cuchillo de carnicero. Ella no lo saco del cajo, simplemente lo tomo en su mano mientras su mirada se deslizaba sobre el borde de la puerta, notando que el seguro estaba roto. La puerta había sido forzada.
Un ligero sonido desde atrás las hizo girara lentamente, su mano permanecía en el cajón, aun sosteniendo el cuchillo de carnicero mientras ella se giraba para mirar hacia el arco que llevaba al pasillo. Una parte de ella no estaba terriblemente sorprendida de encontrar al rubio inmortal barbudo de pie ahí. Su mirada se detuvo en sus ropas oscuras y su abrigo.
“Sanaste rápido,” comento él, su mirada se deslizo sobre su vestido de seda rosa. “Estaba seguro de que pierna estaba rota.”
“Yo pensé eso también,” admitió ella, mirando hacia abajo a sus piernas escondidas por el vestido. Ella levanto ligeramente su vestido, con su mano libre, revelando una perfectamente sana pierna. Entonces Inez giro su pierna ligeramente, usándola como escusa para cambiar ligeramente hacia un lado, suficiente como para esconder su mano mientras la sacaba del cajón, llevando el cuchillo de carnicero con ella. “Creo que solo estaba dislocada.”
Su mirada se deslizo de nuevo hacia la cara de ella, una ceja elevada. “¿Y la herida de a cabeza?”
“Siempre sangran demasiado. Afortunadamente no me da demasiados problemas hoy,” dijo ella calmadamente, pensando en cuan bizarro se sentía todo esto. Ella estaba teniendo una conversación perfectamente civilizada con el hombre que la había atacado repetidamente. Aclarando su garganta, Inez pregunto, “¿Fuiste tú también quien me controlo en Ámsterdam?”
El sacudió la cabeza. “Ese fue alguien mas.”
Ella asintió, pero frunció el ceño. “¿Por qué?”
“Supongo que es por qué el jefe lo ordeno,” dijo el simplemente.
“¿Pero por que yo?” pregunto Inez.
“No tengo idea de porque lo hizo, pero miss ordenes fueron mantenerte a ti y a Thomas aquí en York y fuera de la pista de Marguerite… matarlos a ambos si era necesario para cumplir con eso.” Se encogió de hombros. “Tu seguías pensando en otros lugares donde buscar.”
Inez asintió lentamente. “¿Marguerite está viva, entonces?”
“Hasta donde sé,” contesto el.
Inez lo miro en silencio, esperando, pero el simplemente estuvo de pie ahí, la tesio de los momentos siguientes comenzaron a molestarla y pregunto, “¿Así que vas a matarme?”
El repentinamente hizo a un lado su largo abrigo, revelando la espada que había escondido. Eso y su sonrisa hicieron que su sangre corriera fría, y sus dedos de afianzaran al cuchillo a sus espaldas.
“¿Por qué no me has controlado?” pregunto Inez, repentinamente ansiosa de hacer conversación y sacarle lo que sea que planeaba hacer con ella.
“No quería que pensaras que soy un cobarde, temeroso de una pequeña mortal,” dijo él, su voz burlona lanzada con enojo. “sin controlar y con un cuchillo de carnicero que escondes en tu espalda, tienes una oportunidad de pelear… ¿no es así?”
Inez se hizo hacia atrás con sorpresa y se dio cuenta que mientras el no la había controlado, debió de haberla leído. Era eso o el simplemente se había dado cuenta de lo que ella estaba haciendo cuando saco el cuchillo. Demasiado para su ventaja de sorpresa.
“¿Has terminado con tus preguntas ahora? ¿Podemos llegar a la parte de asesinarte sin tus quejas acerca de conducta cobarde y eso? O,” agrego él con malicia, “necesitas ver el tamaño de mi pene para asegurarte que tengo más que un tutsi roll?”
“E… no, creo en tu palabra en eso,” murmuro Inez, su mirada se deslizo alrededor de la habitación, observando donde estaba todo y buscando algo que pudiera ayudarla en contra de él.
Un ligero clic sonó detrás de ella e Inez recordó repentinamente la tetera eléctrica que había puesto a hervir.
“Bien. Vamos a eso, entonces, ¿no?”
Inez miro afiladamente de nuevo al rubio mientras desataba la espada de su cintura.
“Eso está un poco disparejo, ¿no es así?” pregunto ella, finalmente sacando el cuchillo de carnicero del cajón y llevándolo a su costado. Mucho para su alivio, los ojos de él se movieron hacia la pequeña arma. Tomando ventaja de su distracción, ella alcanzo con su mano derecha la aza de la tetera.
“Tal vez,” admitió el, girando su atención de nuevo a su hoja mucho mas grande. Sosteniéndola, la giro de ida y vuelta, mirando la luz de la cocina temblar. “Pero es mi espada de la suerte y no he tenido mucha suerte contigo hasta ahora.”
“Tal vez es tu manera de acercarte,” murmuro Inez, sus dedos alcanzando la tetera y su pulgar abriendo la tapa.
“¿Lo crees?” pregunto él.
Y luego repentinamente él se apresuro. Inez inmediatamente levanto la tetera y le dio la vuelta, su pulgar presionando la taba mientras enviaba su contenido volando sobre él. Ella buscaba su rostro. El líquido hirviente se vertió sobre su cabello, rostro y cuello, llevando un grito de dolor desde su garganta mientras se tambaleaba hacia atrás.
Inez inmediatamente se giro y corrió a la puerta trasera abierta, pero él la tomo por detrás. Gritando con frustración, Inez se retorció en sus brazos para encararlo. En el momento en que lo hizo, él la levanto del piso. Sus ojos ensanchándose con horror mientras ella veía que su boca se abría y sus colmillos salían. Dándose cuenta que él pretendía morderla, instintivamente lo apuñalo, clavándolo en el lado no quemado de su garganta.
La sangre comenzó a manar de la herida en el momento en que ella saco el cuchillo e Inez esperaba otra puñalada cuando algo chistoso pasó. El hambre que ella había estado sintiendo, pero se las había apañado para ignorar desde que el rubio barbudo había aparecido, repentinamente se convirtió en no ignorable y rugió furiosa. Se convirtió casi en algo viviente en su cuerpo, como si millones de abejas zumbaran por sus venas… y luego Inez sintió un extraño cambio en sus dientes superiores y algo pincho su lengua, haciendo que su boca se abriera con sorpresa.
“Dios,” respiro el rubio. Congelándose con su rostro a pulgadas del de él, el miro su boca con sorpresa. “Ellos te convirtieron. ¿Por qué no encontré eso en tus pensamientos?”
Inez simplemente lo miro, su mente en blanco. Ella no tenía idea. Ella no recordaba haber sido convertida. La última cosa que recordaba era caer y pedazos de pesadillas.
“No lo sabías,” dijo él con una risa incrédula.
Fue la risa lo que la saco del shock. Y la llevo al límite. Inez odiaba que se rieran de ella. Ella blandió el cuchillo de nuevo, clavándolo de nuevo en su garganta.
Las manos que la sostenían se tensaron brevemente de sorpresa, luego se aflojaron y la arrojaron furiosamente lejos de él, estrellándola del otro lado de la cocina. Inez choco contra la alacena al final de la habitación con tal fuerza que oyó el ominoso chasquido de su espalda y luego de deslizo hacia el suelo y se quedo ahí, incapaz de moverse. Su mente aterrorizada estaba gritando que le había roto la espalda y ella estaba paralizada, pero Inez tenía problemas en creerlo. Ella se suponía que era una inmortal ahora. Ella tenía colmillos. ¿Seguro no podías romperle la espalada a un inmortal?
Sus ojos cambiaron al rubio barbudo. El aun estaba de pie al final de la habitación, respirando pesadamente y mirándola mientras mantenía una mano en las heridas de su cuello. El se mantuvo así por un momento y luego retiro su mano, y ella noto que el sangrado se había detenido. Inez estaba segura de que le había dado a la yugular, pero aparentemente el estaba sanando. No era que las rasgadas en su cuello le parecieran más pequeñas a ella, pero él había sanado lo suficiente como para que el sangrado se detuviera. Eso le hizo preguntarse su espalda había sanado.
Podría ser, decidió Inez, pero no lo suficientemente rápido para salvarla. El rubio barbudo había renunciado a su posición al otro extremo de la habitación y ahora estaba dirigiéndose hacia ella. El parecía muy molesto, y ella recordó que le había dicho la noche que la había tomado del café que intentaba matarla lentamente y disfrutaría hacerlo. Inez sospechaba que ella estaba en eso y que él lo disfrutaría al doble.
El barbudo se detuvo delante de ella, se puso de cunclillas y se estiro, pero nunca puso otro dedo sobre ella. Mientras él se inclinaba, Inez vio a Thomas detrás de él, sus ojos destellando furia plateada. La visión de su cabeza, cuello y luego su pecho apareciendo detrás del hombre mientras caía era tan hermoso como el sol después de una larga noche. Inez podía haber llorado de alivio mientras el inmortal era repentinamente tomado por detrás por el cuello y arrojado lejos. De hecho, sus ojos se llenaron con lágrimas, obstaculizando su visión, y ella no podía levantar una mano para alejarlas. Ella miro a través de su borrosa visión mientras los dos hombres peleaban, parpadeando furiosamente en un esfuerzo para aclarar su visión, pero las lágrimas seguían viniendo.
Cuando repentinamente cayo el silencio, Inez estaba en pánico, su oídos alerta, desesperada por saber si Thomas estaba bien, pero no fue hasta que el dijo su nombre que ella supo que el estaba vivo. Luego el estaba repentinamente ahí, tomándola en sus brazos.
“¿Inez?” dijo él con alarma cuando ella hacia flácida en su agarre.
“Creo que me rompió la espalda,” admitió Inez con un suspiro. “No puedo moverme.”
“Está bien,” susurro Thomas, ajustándola en sus brazos para que su cabeza yaciera contra su pecho. El presiono un beso en su mejilla, y luego comenzó a cruzar la cocina, asegurándole, “Sanara.”
“Me convertiste,” susurro Inez en su pecho.
“Si.” Su voz sonaba insegura. “Tu dijiste que sí. ¿No querías que -?”
“No, está bien,” dijo ella rápidamente. “Solo no me di cuenta –“
“¿Thomas? ¿Qué paso?”
Inez reconoció la voz de Bastien, pero no intento levantar su cabeza y mirar alrededor.
“Te deje un regalo en la cocina,” anuncio Thomas, continuando por el pasillo hacia él.
“¿Un regalo?” pregunto Bastien incrédulamente.
“Si,” dijo Thomas mientras llevaba a Inez y luego agrego, “Sugiero que entres ahí y descubras una manera de detenerlo antes de que sane si quieres preguntarle sobre la Tía Marguerite.”
Bastien no se preocupo en hacer más preguntas, Inez oyó sus pasos apresurarse por el pasillo y luego Thomas la llevaba escaleras arriba.
“Thomas.” La preocupada voz de Terri los recibió escaleras arriba. “¿Qué está pasando? Pensé oír un grito y Bastien fue a checar y - ¿Qué hace Inez levantada? ¿Debería estar levantada ya?” pregunto ella incrédula. “Bastien no me dejo salir de la cama por una semana después de que me convirtió.”
Inez no pudo evitar notar que esas palabras hicieron que Thomas riera por alguna razón. Una vez que el retumbar de su pecho murió, el pregunto, “¿Queda algo de sangre en la hielera, Terri?”
“Una bolsa o dos, creo,” contesto Terri. “¿Quieres que traiga mas de abajo?”
“Si, por favor,” murmuro Thomas mientras colocaba a Inez en la cama.
Terri se apresuro del cuarto mientras Thomas movía la hielera y tomaba las pocas bolsas que quedaban. Cuando el regreso a la cama, Inez miro las bolsas y solo la visión de la sangre hizo que ese extraño cambio tuviera lugar en su boca. Ella abrió su boca para hacerle un millón o algo aso de preguntas que repentinamente zumbaban en su cabeza acerca de ser un inmortal y encontró una bolsa clavada en sus colmillos.






La habitación estaba vacía cuando Inez despertó. Por un momento, ella yacía quieta en la cama, temiendo intentar moverse por miedo a que aun estuviera paralizada, pero entonces ella sintió sus dientes e intento levantar su mano, su aliento apresurándose en un suspiro de alivio cuando fue capaz de hacerlo. Thomas le había asegurado que ella habría sanado para cuando despertaran al atardecer, pero ella temía que algo iría mal y que se encontraría paralizada y se vería forzada a vivir así por siglos. Era tonto, Inez lo sabía, pero los miedos rara vez eran racionales.
Un grito de alguna parte de la planta baja de la cabaña la hizo tensarse y escucho tensamente por un momento, pero cuando un montón de voces excitadas le siguieron con otro par de voces más tranquilas, Inez decidió que todo probablemente estaba bien. Ella temió por un momento que el Rubio se hubiera liberado y hubiera lastimado a alguien, pero a juzgar por el tomo de las conversaciones amortiguadas que ella estaba oyendo ahora, no parecía así.
Sentándose, ella miro alrededor y luego se inclino a un lado para tomar su bata del piso. Se la puso antes de dejar que las sabanas y cobijas se cayeran, temiendo que alguien más entrara antes de que estuviera adecuadamente cubierta. La cabaña estaba volviéndose un poco concurrida con todos ahí. Atando las cintas de su bata, ella salió de la cama y se movió a través de la habitación hacia su maleta, pero se detuvo mientras encontraba su reflejo en la puerta del closet.
Sus ojos se enfocaron en imagen que la veía de vuelta, Inez pasó su maleta para detenerse frente al espejo. Dudo brevemente, y luego deshizo el nudo de la bata y la abrió para mirarse a sí misma, curiosa de ver los cambios que había traído la conversión.
Mucho para desanimo de Inez, su cuerpo no parecía muy diferente. Ella no se había estirado seis pulgadas, y sus pechos eran aun demasiado generosos para sus ojos. Aunque, suponía estaba un poco más firme en todas partes, su pecho un poco más arriba, y su piel… Inez se inclino un poco más hacia el espejo, corriendo sus dedos sobre una mejilla con interés. Su piel ahora no tenia imperfecciones, era perfecta como la de un bebe, y sus ojos eran ahora de un hermoso café dorado, vio ella, pero su cabello aun seguía un salvaje halo de rizos sobre su cabeza.
Mirándose a sí misma, Inez se maravillo del hecho de que después de todos estos años de ponerse a dieta y ejercitar para eliminar sus curvas ella no había estado lejos de su óptimo estado físico después de todo.
El sonido de la puerta abriéndose la hizo brincar con culpabilidad. Rápidamente cerró la bata y se giro para ver a Thomas entrando a la habitación. La sonrisa que empezó a curvar sus labios se cayó cuando ella vio la sobria expresión en el rostro de él.
“Oh,” dijo Thomas cuando la vio en el espejo “Estas despierta.”
“Si,” murmuro Inez, y luego pregunto con preocupación. “¿Por qué era toda esa excitación allá abajo? El rubio no dio malas noticias cuando Bastien lo cuestiono, ¿o sí? ¿Esta Marguerite bien?”
“El rubio – como tan amablemente lo llamaste – no dijo ni una palabra. Lo podría haber hecho si hubiera tenido más tiempo, pero de alguna manera el concilio Europeo se entero de lo que estaba pasando y envió a alguien a recogerlo. Quería lidiar con el ellos mismos. Nuestra única esperanza era que ellos fueran capaces de sacarle algo, pero” – Thomas dudo y luego admitió seriamente – “recibimos noticias un par de horas después de que él y su escolta fueron atacados y el rubio perdió la cabeza. Parecía que alguien no quería que hablara.”
Inez frunció el ceño por la noticia y pregunto, “¿Esta el escolta bien?”
“El sobrevivió pero está mal herido.”
Inez asintió en silencio y luego dijo, “El dijo anoche que su trabajo era mantenernos en York y fuera del rastro de Marguerite. El fue detrás de mí porque seguía teniendo ideas que los sacarían de York.” Ella frunció el ceño y murmuro, “Debí de haber buscado mas información.”
“Inez, el hombre estaba intentando matarte,” señalo el calmadamente. “No era la situación ideal para obtener información. Además, no importa ahora de todas formas.”
“¿No?” pregunto ella con sorpresa.
“Nop,” dijo Thomas, algo de la infelicidad de su rostro desapareció mientras agregaba, “Tía Martine dejo un mensaje para Bastien en su oficina, así que él la llamo y - ¿No tienes idea de quién es la Tía Martine, verdad?” se interrumpió a el mismo socarronamente mientras ella lo veía con expresión en blanco.
Inez sacudió su cabeza.
“Cierto, bien, ella es la hermana de Jean Claude. Ella era – o aun lo es supongo – la cuñada de la Tía Marguerite. Ella de hecho vive aquí en York, pero estuvo fuera un par de días. Bastien la llamo, pero ella no recibió el mensaje hasta ahora. De cualquier forma, ella recibió una llamada de la Tía Marguerite.”
“¿En serio?” pregunto Inez, sus ojos ensanchándose.
Thomas asintió con una sonrisa. “Y ella tiene el numero de donde Marguerite llamo. Bastien, Lucern, Vincent, y el Tío Lucian han ido con Martine para obtener el numero y luego planean dirigirse hacia donde esta ella.”
“¿El Tío Lucian?” pregunto Inez con confusión.
“El hermano gemelo de Jean Claude,” explico él. “El llego con su compañera de vida Leigh mientras dormías.”
“Oh,” murmuro Inez y luego pregunto, “¿Por qué ir allá? ¿Por qué Bastien no solo la llama y obtiene el numero?”
Thomas sonrió. “Él le dio una escusa tan tonta a Terri que ella no quiere repetirla si quiera, pero creo que la verdad es que probablemente si llamo. Creo que los chicos solo quería buscarlo ellos mismos sin las mujeres. Lo cual es el porqué todos están molestas,” continuo él, “Etienne y las mujeres han protestado por ser dejados fuera de esto.”
Inez se mordió el labio mientras consideraba todo lo que él había dicho y lo que el rubio había dicho anoche.
“No pareces aliviado o feliz de oír que la Tía Marguerite está bien,” señalo Thomas, dejando ir su propia alegría.
“¿Lo está?” pregunto Inez.
El la miro con expresión vacía.
“¿Por qué no ha llamado a ninguno de sus hijos?” pregunto Inez.
Thomas sonrió socarronamente y dijo, “Es posible que lo haya hecho. La mayoría de ellos está aquí justo ahora, y no recibieron su llamada.”
“Bastien lo haría,” señalo ella despacio. “El recibió el mensaje de Martine.”
“Bueno…” el frunció el ceño, pero luego se encogió de hombros y dijo, “Ella llamo a Martine. Tiene que estar bien.”
“Thomas,” dudo Inez, renuente a ser la portadora de malas noticias, pero luego suspiro y continúo. “El rubio estaba trabajando para alguien que estaba dispuesto a matar para evitar que la encontráramos y posiblemente interfiriéramos en sus planes.”
“Si, lo sé. El está muerto,” señalo Thomas. “El no puede lastimarla.”
Pero la persona para la que trabajaba no lo estaba, pensó Inez infelizmente, pero dudo en decírselo a Thomas. El estaba obviamente aliviado de creer que su tía estaba bien, y ella se rehusaba a hacerlo que se lamentara cuando todo podría realmente salir bien.
“¿Inez?”
Dejando sus propias preocupaciones sobre el tema caer por un momento, ella encontró su mirada, notando la sobria expresión que estaba de vuelta y pregunta insegura, “¿Si?”
“Terri me dice que en la cafetería tú estabas pensando que tal vez debíamos de postergar tu cambio hasta que encontráramos a la Tía Marguerite,” anuncio el abruptamente. “Está preocupada de que pudieras haberte molestado acerca de que te convirtiera como lo hice.”
Inez sintió que sus cejas se elevaban. Parecía como si hubiera sido hacía mucho tiempo, pero ella recordaba haber tenido esos pensamientos. Había sido solo un breve momento traído por su miedo al dolor que involucraba. Obviamente ella había proyectado sus pensamientos en el momento, por que Terri clamaba que ella no podía leer la mente. Y mientras ella se había olvidado de todo después de todo lo que había pasado, Terri no, y había encontrado el pensamiento preocupante, pasando esa preocupación a Thomas.
“Inez, lo siento,” dijo Thomas en voz baja, su expresión ansiosa. “No tenia elección. Estabas muriendo, y además habías aceptado el cambio la noche anterior. ¿No es así?” el frunció el ceño y murmuro, “Claro, fue justo después de casi te ahogas y puede que realmente no entendieras lo que pasaba en ese momento. ¿Por lo menos me amas? Asentiste a eso también, pero…”
El levanto su cabeza y dijo solemnemente, “Lo siento si estas molesta por haber sido convertida, pero no siento haberlo hecho. Por qué me ames o no, Inez, te amo. Eres fuerte, y brillante y dulce y tienes una fortaleza que no he visto en ninguna otra mujer. Esta última semana has hecho lo que ha sido necesario para ayudarme a encontrar a Marguerite sin quejarte o permitir que el miedo te detenga, incluso yendo tan lejos como ser carnada en la trampa.” El frunció el ceño y luego admitió, “Aunque debo decir que pensé que era más bien tonto. Realmente estaba enojado contigo por poner tu vida en riesgo así.”
“Me suena como que aun lo estas,” dijo ella en voz baja.
“Te amo, Inez. Era difícil para mí verte en una posición tan vulnerable,” dijo Thomas, su expresión solemne, y luego se apresuro, “De cualquier modo, no lamento haberte convertido. Incluso si eliges no estar conmigo, no me arrepentiré. Y sé que no nos conocemos mucho, y tú probablemente quieras tiempo para llegar a conocerme mejor. Estoy dispuesto a darte ese tiempo. Yo –“
“Thomas,” lo interrumpió Inez, y el cayo en silencio al momento. “En diez horas te abre conocido por una semana.”
“Bueno, en realidad, no conocimos hace meses,” dijo Thomas rápidamente.
Ella sonrió ligeramente, pero continúo. “Generalmente soy lenta y cautelosa en tomar decisiones.”
“Estoy seguro de que debes de tomar las decisiones correctas en el trabajo en situaciones críticas.”
“Nuestras circunstancias desde que nos conocimos no han sido ideales, lo que con la preocupación por Marguerite, la necesidad de encontrarla, los ataques –“
“Inez,” la interrumpió el preocupado.
“Ha habido un montón de presión y estrés. En efecto, hemos estado viviendo en una olla de presión desde que llegaste.”
“Si, pero –“
“En esta semana te he visto preocupado, furiosamente enojado, cansado –“
“Inez,” intento de nuevo Thomas con alarma.
“Y a pesar de todo eso,” continuo ella, “Me has hecho reír, y me has mostrado más diversión en esta última semana de la que he experimentado probablemente mi vida entera. Has sido alentador, y comprensivo, amoroso y cariñoso, considerado y dulce conmigo.”
“Bueno, excepto por eso del callejón en Ámsterdam,” señalo en con culpabilidad. “Y realmente siento haberte atacado. Nunca lo hubiera hecho sino hubiera sido por el –“
“Thomas,” interrumpió Inez con exasperación. “Estoy intentando decirte que te amo.”
“¿Lo haces?” pregunto él, una sonrisa a medio camino en su rostro. “Pero entonces ¿Por qué le dijiste a Terri que querías atrasar el cambio?”
“No era por ti. Era por el dolor que involucraba,” dijo ella con una mueca y luego admitió, “No me gusta el dolor, Thomas. Quiero decir prácticamente le tengo fobia. Toda mi vida, he evitado cualquier situación que pueda involucrar dolor. Mi dentista incluso tiene que dormirme para llenar una cavidad.” Inez se encogió de hombros infelizmente. “Probablemente lo abrí retrasado y pospuesto tanto como fuera posible si tu no hubieras tenido que convertirme para salvar mi vida. De verdad, el rubio probablemente nos hizo a ambos un favor al precipitar los eventos que te forzaron a convertirme.”
“¿Precipitar los eventos?” cito él, dando un paso más cerca para deslizar sus brazos alrededor de su cintura y bezar su cuello mientras murmuraba, “Dios, amo cuando usas grandes palabras.”
Inez rio, sus propios brazos deslizándose alrededor de los hombros de él, mientras le recordaba, “La ultima vez dijiste que te gustaba cuando hablaba sucio.”
“Así es,” le aseguro Thomas y la cargo en sus brazos, agregando, “También me gusta cuando me gritas en Portugués. Supongo que solo me gusta oírte hablar.”
Inez sonrió socarronamente mientras él la llevaba a la cama. “Eso es algo bueno ya que vas a oírme hablar para ti por un muy largo tiempo.”
“Lo dices como si fuera una treta,” dijo Thomas con entusiasmo mientras la colocaba de pie junto a la cama. “Créeme, no lo es. Espero ansioso pasar los siguientes incontables siglos con tu voz llenando el silencio.”
“Eres tan dulce,” susurro Inez, corriendo una mano por su mejilla, pero miro hacia la puerta mientras el sonido amortiguado de la puerta del baño cerrándose les llego. “Deberíamos de ir abajo a unirnos a los otros.”
“No, no deberíamos. El cambio en traumático. Tu cuerpo ha pasado por mucho y necesitas descansar,” le aseguro solemnemente, sus dedos comenzando a trabajar en el nudo de la bata.
“¿Descansar, eh?” pregunto Inez mientras finalmente el deshacía el nudo y comenzaba a abrir la bata.
“Oh, sí.” Thomas deslizo la bata por sus hombros y luego se inclino para besar uno de sus senos mientras su mano se cerraba sobre el otro. Sus labios acariciaron al floreciente pezón mientras le decía, “¿Oíste a Terri anoche? Bastien no la dejo salir de la cama por una semana después de su conversión. Había una muy buena razón para eso.”
“Estoy segura de que la había,” dijo ella, pero su boca se había cerrado sobre su pezón, halándolo suavemente y las palabras salieron sin aliento más que con el toque sínico que ella intentaba.
Dejando que el pezón resbalara de sus labios, Thomas se enderezo y la beso de nuevo, sus manos deslizándose sobre su cuerpo antes de que el rompiera el beso y dijera, “Yo, desde luego, debo hacerte compañía para asegurarme de que no enfrentes ninguna dificultad imprevista.”
“Cuan considerado,” jadeo Inez mientras él la tomaba del trasero y la levantaba para presionarla contra la dureza que repentinamente se tensaba en sus jeans.
“Marguerite me crio bien,” le aseguro él, llevándola hacia abajo a la cama.
Su suave risa fue amortiguada por la boca de él que se cerraba sobre la suya.



FIN
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MensajeTema: Re: Capitulo 17 (Traducido por Jade Lorien)   Miér Ago 10, 2011 9:54 pm



Sale entonces con el de renegal hunter
ya te estoy enviando los ultimos tres capis del la novel
oye Jade cuando me envies los primeros capitulos por fis mandame tambien la novel en ingles esta no la tengo y es que me gusta checar
con la traduccion

Besos

Sam
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Jade_Lorien
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MensajeTema: Re: Capitulo 17 (Traducido por Jade Lorien)   Jue Ago 11, 2011 9:17 pm

Lo q tu pidas Sami jajajaja t la envio mañana a primera hora sale?

Besos, Jade
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exsamtha

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MensajeTema: Re: Capitulo 17 (Traducido por Jade Lorien)   Miér Ago 17, 2011 12:41 pm

Hola Jade

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exsamtha

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MensajeTema: Re: Capitulo 17 (Traducido por Jade Lorien)   Miér Ago 17, 2011 12:57 pm

Razz se me fue el dedo antes de escribir
te aviso que no podre conectarme por que estoy a merced de mi compu por que prende cuando quiere ayer la queria agarrar a patadas pero me contuve
te digo por lo de la traduccion aunque en esta el tiempo es mas holgado y mas bien es por si me desaparesco mas de un mes , o dos seria por que se la llevo la ma.......

Nos escribimos pronto (eso espero)

Mad Samantha Mad

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Jade_Lorien
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MensajeTema: Don't worry   Jue Ago 18, 2011 10:36 am

No t preocupes Sam, yo t enviare de todos modos los libros y lo q vaya traduciendo para q en cuanto puedas los cheqs va???
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MensajeTema: Feliz Año   Lun Ene 02, 2012 8:52 pm

Hola Jade !!!!!!!!!!!

Feliz año ligeramente retrasado pero espero que tengas un excente 2012 y hayas pasado una feliz navidad. santa
Ya estoy de vuelta asi que cuando quieras Very Happy

Un fuerte abrazo

Sam tongue

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MensajeTema: Re: Capitulo 17 (Traducido por Jade Lorien)   

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Capitulo 17 (Traducido por Jade Lorien)
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