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 Capitulo 16 (Traducido por Jade Lorien)

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Jade_Lorien
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MensajeTema: Capitulo 16 (Traducido por Jade Lorien)   Lun Ago 08, 2011 11:17 am

Dieciséis


Inez despertó ante el sonido de, bueno medio sonaba como sexo – con gruñidos y gemidos y suspiros y – dándose cuenta que ella era la que estaba haciendo todos esos sonidos y definitivamente no los estaba haciendo por diversión, Inez forzó a su boca a cerrarse y abrió sus ojos.
Las buenas noticias eran que ella tenía el control de si misma de nuevo, o aun, Inez suponía que lo había recuperado antes del tumbo que se habían dado. Las malas noticias eran que ella estaba yaciendo en el camino de unos escalones piedra, ensangrentada y rota… y definitivamente se sentía rota. El dolor la atacaba de todos lados. Su pierna, su espalda, su estomago, su cabeza, un brazo…
Apretando los dientes contra el dolor, Inez levanto su cabeza e intento verse a si misma. Ella no vio mucho antes de que su cabeza comenzara a girar y cayó hacia atrás de nuevo, y aun así fue más que suficiente. Ella estaba de espaldas, su pierna doblada hacia un lado con el tobillo en la posición mas antinatural, su hombro izquierdo se veía gracioso y ella pensó que o estaba roto o dislocado, había algún tipo de herida en su abdomen que parecía estar sangrando copiosamente, y en el minuto en que ella levanto su cabeza, sangre se había vertido sobre su rostro desde una herida en la cabeza. Oh See, ella se había roto bien.
Un gruñido furioso llamo su atención, e Inez cambio su mirada hacia un lado, abriendo sus ojos ligeramente mientras veía a Rachel peleando con el rubio inmortal a unos pasos de ella.
Inez miro, y rápidamente se dio cuenta de que ella no había sido la única herida en la caída. El rubio barbudo estaba peleando con un brazo roto colgando flojo a su costado. Rachel estaba aprovechando la oportunidad para patear o golpearlo en el brazo herido, y cuando el grito y lo tomo, ella fue por su entrepierna o su cabeza.
Inez estaba realmente impresionada y se pregunto si la mujer había tomado clases de defensa personal antes de convertirse en inmortal. Aunque, no había nada que dijera que no. Rachel podía haberlas tomado después de convertirse en inmortal.
Un grito furioso rompió el aire e Inez frunció el ceño por que ella no había visto la boca del inmortal rubio moverse. Y ella estaba muy segura de que ese sonido no había venido de Rachel. Ese definitivamente había sido un sonido masculino… o tal vez el sonido de un camión que pasaba, pensó Inez vagamente y lentamente giro sus ojos para ver el camino.
Un sentimiento de medio sorpresa afloro en ella cuando vio a Thomas congelarse en la cima de los escalones de piedra. Inez podía ver que sus ojos destellaban plata en la oscuridad y realmente espero que el hombre no pensara que iba a obtener nada de sexo en su condición. Ella lo amaba profundamente, pero realmente este no era el momento para el sexy destello plateado que el siempre tenía cuando estaba de humor, pensó ella atolondradamente.
Se hacía más difícil pensar y ella no había estado del todo pensando claro desde que se había caído, pero sospechaba que el deterioro de su estado mental podía tener algo que ver con la sangre borboteando fuera de ella por varios lugares.
El gruñido de furia y angustia que repentinamente fue arrancado de su garganta tomo a Thomas completamente por sorpresa. Salió desde su pecho y exploto a través de sus labios cuando vio a Inez yaciendo ensangrentada y rota en la base de las escaleras como una muñeca que había sido arrojada desde arriba. Lanzándose a si mismo hacia el frente, descendió las escaleras como si fueran una rampa, su cuerpo moviéndose mas rápido con cada paso hasta que salto los últimos dos y aterrizo en el piso junto a Inez.
El estaba al tanto de Bastien y Etienne apresurándose para cazar al rubio inmortal, pero sabía que ellos no podrían atraparlo. Su rugido había hecho que ambos Rachel y el barbudo lo miraran. En el minuto en que Thomas había comenzado a bajar las escaleras, el hombre había salido de acción, dándole a una aun distraída Rachel un golpe que la había enviado por el aire sobre su espalda antes de que huyera. Eso le había dado toda la ventaja que necesitaba.
Con sus ojos revolviendo sobre las heridas de Inez, Thomas cayó sobre sus rodillas e instintivamente la tomo. Deslizando sus brazos debajo de ella, el la llevo hacia su pecho, y luego se tenso cuando ella gimió de dolor. Su corazón comenzó a latir después. Thomas había estado seguro de que ella estaba muerta y ya había comenzado a lamentarse, pero sin importar cuánto le dolía el corazón por su gemido lleno de dolor, era música para sus oídos.
“Inez,” susurro él en su cabello, sus ojos apretándose contra las lagrimas de alivio que los llenaban. “Este bien, amor Estas bien.”
“No,” murmuro ella débilmente en su cuello. “No sexo, Thomas. Yo lastimada.”
“Esta delirante.”
Thomas levanto sus ojos para ver a Terri a su lado, la preocupación clara en su rostro. El entonces miro detrás de ella a los otros que se movían para unírseles. Sus ojos se estrecharon en sus primos y abrió su boca para destrozarlos y se congelo y miro hacia abajo a Inez con alarma.
“Su latido está disminuyendo,” dijo él con pleno horror.
“Acuéstala, Thomas,” le ordeno Bastien agriamente, cayendo de rodillas junto a él.
Thomas miro lascivamente hacia él, queriendo aplastarlo por causarle todo esto con su estúpido plan, pero no soltaría a Inez para hacerlo. Antes el podía por lo menos decirle que se fuera al infierno, Bastien dijo firmemente, “Se que probablemente me odies ahora, Thomas, pero créeme, no puede ser más de lo que me odio yo. Ahora bájala para que Rachel pueda verla. Puede que tengas que iniciar su conversión de inmediato si es que la queremos salvar.”
Thomas dudo un momento y luego dejo a Inez de nuevo en el piso.
Inmediatamente Rachel se arrodillo a su lado opuesto. Aunque había trabajado en la morgue, ella era doctora, y eso se veía cuando ella movía rápidamente sus manos sobre Inez, murmurando mientras lo hacía. “Pierna rota, clavícula rota, costillas rotas, cráneo fracturado… ella ha perdido mucha sangre… demasiada.” Miro a Thomas y dijo, “Tienes que convertirla. Ahora.”
“¿No esperara hasta que lleguemos a la cabaña?” pregunto Terri con preocupación.
“Ella estará muerta para cuando regresemos a la cabaña,” anuncio Rachel.
Thomas inmediatamente levanto su muñeca hacia su boca, intentando rasgarla con los dientes, pero un cuchillo de bolsillo apareció frente a su rostro.
Mirando a Etienne que lo estaba ofreciendo, Thomas murmuro, “Gracias,” y luego lo tomo y lo deslizo unas cuatro pulgadas en un corte por su muñeca. Ignorando el dolor irradiando en todo el camino hasta su hombro, se inclino inmediatamente hacia el frente, solo para detenerse cuando se dio cuenta que la boca de Inez estaba cerrada.
Rápidamente Rachel uso una mano hacia la frente de ella y la otra hacia su mentón para separar sus labios. Entonces Thomas presiono su muñeca contra la boca de Inez.
“¡Hey! ¿Está todo bien ahí?”
Thomas ni siquiera se preocupo por mirar alrededor, dejando que los otros lidiaran con ello. El estaba vagamente al tanto de que Etienne se estaba alejando para hacerlo, y luego levanto su muñeca para verla, frunciendo el ceño cuando vio que los nanos estaban haciendo su trabajo y el sangrado se había detenido.
“¿Obtuvo ella suficiente?” pregunto Rachel a Bastien.
Thomas volteo para ver su ceño fruncido. Sabiendo que estaba dudando en decir algo, espeto, “¿Qué pasa?”
“Ella probablemente tiene suficiente para iniciar el cambio,” dijo el lentamente.
“¿Pero?” pregunto Thomas, sabiendo que había más.
“Pero si su condición es tan mala como dijo Rachel, puede que ella no sobreviva lo suficiente como para su cuerpo se repare y complete el cambio,” admitió y luego agrego rápidamente, “Pero he oído de que entre más sangre inmortal se le dé, mas rápido se puede hacer las reparaciones y mejores son las oportunidades de que un mortal mal herido sobreviva al cambio.”
El apenas había terminado las palabras antes de que Thomas se volviera a corta a sí mismo de nuevo. Tenía todo el sentido para él. Entre más nanos fueran vertidos sobre ella, mas rápido podrían trabajar y ellos estaban definitivamente trabajando contra el tiempo. El latido de Inez se estaba alentando con cada momento que pasaba.
Thomas abrió su brazo seis veces antes de permitir que los otros lo convencieran de que le había dado suficiente. El la había acunado en sus brazos y había intentado ponerse de pie, su corazón salto con alarma cuando se encontró tambaleándose débilmente y casi tira a Inez.
“Dámela a mí, Thomas,” dijo en voz baja Bastien.
Thomas le frunció el ceño al hombre, pero realmente no tenía elección. El no estaba del todo seguro de que pudiera llevarla de vuelta a la cabaña el mismo sin ayuda. El definitivamente no podía arreglárselas con la proeza de llevarla. Renuentemente dejo que Bastien la tomara, asombrándose de él cuando se giro con ella en los brazos y luego se tambaleo hasta detenerse mientras el piso se movía a sus pies.
“Déjame ayudarte.” Etienne estaba a su lado, colocando sus brazos sobre sus hombros. “Los llevaremos a ambos de regreso a la cabaña y les daremos sangre. Diste demasiada y debes de tener dolor.”
Thomas estaba de hecho en agonía, pero no lo comento, su concentración estaba en mantenerse de pie mientras subían las escaleras.
El camino fue el más largo de su vida. Thomas estaba mareado y sufría dolor de la pérdida de sangre, pero también estaba furioso con la misma gente que estaba tratando de ayudarlo por haber puesto a Inez en este predicamento y ansioso por la agonía por la que pronto estaría pasando ella – y, de hecho, estaba comenzando a experimentar. Aumentando la cantidad de sangre podría ser bueno para acelerar las reparaciones, pero también aceleraba el inicio de la agonía, e Inez ya estaba gimiendo y pidiendo que terminaran con el dolo mientras ellos iban por el pequeño sendero del frente de la cabaña.
Terri se apresuro a abrir la puerta del frente y la luz se derramo sobre ellos mientras la abría. Thomas oyó que Terri exclamaba de sorpresa, pero no entendí por que hasta que Etienne lo ayudo a pasar por la puerta y vio a Lucern y a Kate en el pasillo, y Vincent y su compañera de vida Kate en la puerta de la sala.
Thomas los miro, pero no puso ningún interés en su presencia. El dolor había empeorado mientras se dirigían de regreso a la casa, mientras los nanos aun estaban en su sistema intentando replicarse, usando lo poco de sangre que quedaba. Se movían del torrente sanguínea en busca de sangre y el estaba sufriendo, pero cuando se dio cuenta de que Bastien estaba llevando a Inez a la sala, el concentro fuerza para gruñir, “Arriba. Nuestro cuarto.”
Bastien no discutió. Se giro al momento hacia las escaleras, pidiéndole a Terri que llevara una de las hieleras de sangre que habían traído mientras subía.
Etienne giro a Thomas en esa dirección para seguir, pero antes de que pudiera alcanzar las escaleras, Thomas fue golpeado por una ola de dolor que lo hizo doblarse y sus piernas se aflojaron. Si Etienne se las arreglo para evitar que cayera o no, el nunca supo. Perdió la conciencia.
Cuando despertó, Thomas se encontró yaciendo en una de las camas gemelas en la habitación que el e Inez habían elegido. Y ya tenía una bolsa de sangre medio vacía clavada a sus colmillos y Etienne y Terri estaban inclinados sobre él, con expresiones preocupadas en sus rostros.
Terri pareció aliviada cuando sus ojos se abrieron, pero Etienne solo parecía más preocupado y se giro para anunciar, “Está despertando.”
Thomas vio que sus labios se movían y se pregunto por qué era tan difícil oír sus palabras y se dio cuenta que un agudo, reñido grito estaba desgarrando el aire. Girando su cabeza rápidamente, el vio a Inez forcejeando en la cama opuesta mientras Rachel y Bastien intentaban sostenerla.
Ignorando el dolor que aun lo estaba devorando, Thomas arranco la bolsa de su boca. La sangre inmediatamente se disparo de las punciones donde habían estado sus dientes, derramándose como un geiser, pero Thomas ignoro eso también y la dejo caer a la cama mientras intentaba ponerse de pie e ir hacia Inez.
“¡Maldición!” lo tomo Etienne por los hombros, forzándolo de vuelta a la cama con un poco de esfuerzo mientras Terri intentaba tomar la bolsa chorreante.
“Quédate ahí,” dijo Etienne agriamente mientras Terri envolvía la bolsa en una toalla y se apresuraba por la habitación. “Necesitas más sangre. No le ayudaras hasta que no repongas tu fuerza. Bastien y Rachel le están ayudando a Inez.”
“¿Por qué no le han dado las drogas aun?” gruño Thomas, dejando de luchar contra Etienne. No estaba funcionando de cualquier modo, el hombre solo estaba usando una mano para mantenerlo acostado y no tenía que poner demasiada fuerza para hacerlo.
“Están en la otra hielera. Lucern se los está trayendo ahora,” le explico y luego agrego. “Los acabamos de traer a ambos aquí. Esa bolsa fue la primera que te pusimos en los dientes.”
“Aquí.” El hijo mayor de Marguerite, Lucern, se apresuro dentro de la habitación con Kate a sus talones. El hurgaba en una hielera que sostenía mientras se movía. Deteniéndose junto a Bastien, le entrego una ámpula y una jeringa, y Bastien retiro una mano de Inez para alcanzarla, pero el brazo bueno de ella inmediatamente se soltó de su agarre y lo golpeo en la cara.
Thomas sonrió mientras Bastien volaba hacia atrás de la cama. Eso era lo que él hubiera querido hacerle allá junto al rio. Le hizo bien a su corazón ver a Inez dar ese golpe por él.
“Bastien.” Kate se apresuro alrededor de Lucern para arrodillarse a su lado y Vincent y Jackie aparecieron de alguna parte, aunque Thomas no estaba seguro de donde. El no los había notado en la habitación antes de esto, pero repentinamente estaban a un lado de la cama intentando ayudar a Rachel a sostener a Inez. La combinación de los nanos y el dolor la estaban haciendo más fuerte e incluso con los tres, tenían problemas con sostenerla.
“¡Denle las malditas drogas!” grito Thomas, o intento hacerlo, su voz no tenía su fuerza normal. El realmente necesitaba más sangre.
La cabeza de Bastien repentinamente apareció del otro lado de la cama y gateo hacia el frente. Ignorando su nariz rota ensangrentada, clavo la jeringa en la ámpula y saco la droga. Libero la aguja una vez que estuvo llena, la presiono hacia que el líquido salió disparado por la punta, y luego la inyecto directamente en la vena de Inez mientras Vincent sostenía su brazo.
Todos esperaron tensamente, mirando a Inez. Sus esfuerzos y gritos comenzaron a disminuir al momento, el forcejeo convirtiéndose en un retorcerse sin descanso y los gritos cayendo a gemidos fuertes y luego se dejo de mover y cayó en silencio.
Un suspiro de alivio comunal corrió alrededor de la habitación como una ola y luego cada ojo regreso hacia él.
Etienne fue el primero en hablar. “Abre la boca,” le ordeno, y estrello una bolsa en sus aun destellantes colmillos antes de cualquiera pudiera hablar.
Thomas sospechaba que era un esfuerzo de parte de Etienne de evitad que dijera cualquier pensamiento furioso que estuviera en su mente.
“Ahora,” dijo Vincent secamente. “¿Alguien quiere decirnos quien es esta joven y qué demonios paso?”
Los hombres de Bastien cayeron mientras repasaba los eventos de la noche.
“¿Usaste a la compañera de vida de Thomas como carnada?” pregunto Lucern con asombro cuando Bastien termino. “¿Su compañera de vida? ¿Mientras ella aun era mortal?”
Thomas cerró sus ojos con gratitud ante la reacción de Lucern, sintiéndose reivindicado en su enojo. Una compañera de vida era tan preciada para in inmortal como la vida misma. Los mortales podían divorciarse y volverse a casar e ir de pareja en pareja si lo deseaban, pero para un inmortal, un compañero de vida era un asunto de una vez en la vida, o dos si tenían suerte. Y como inmortal esa era una muy larga vida.
“Dios, Bastien. ¿Qué estabas pensando?” Lucern se paso una mano por el cabello con disgusto y dijo, “Yo te habría matado por simplemente considerar algo como eso si hubiera sido Kate. Y se malditamente bien que tu nunca arriesgarías a Terri así.”
“No estaba pensando,” admitió infeliz Bastien. “Solo estaba preocupado, Madre… y pensé que podía mantener a salvo a Inez. Pensé que había considerado cada contingencia.”
“Pensamos que habíamos considerado cada contingencia,” insistió secamente Etienne, determinado a no dejar que Bastien tomara toda la responsabilidad.
Los ojos de Lucern volaron hacia Etienne, y luego lejos sin prestar atención y Thomas vio la manera en la que las manos de Etienne se apretaban en puños. Repentinamente se le ocurrió que él no era el único al que los dos hermanos Argeneau mayores tendían a menospreciar como un pequeño inmaduro. Parte de su enojo con Etienne disminuyo, remplazado por simpatía. Ambos estaban en el mismo bote, pensó, y luego miro hacia su primo mayor mientras Lucern se movía hacia el pequeño pasillo entre las camas.
La mirada del hombre se movió ligeramente sobre la ahora callada Inez, tomando sus heridas con ojos sobrios antes de girarse hacia Thomas.
“¿Cuan hambriento estas?” pregunto.
Thomas apretó los dientes mientras la pregunta traía la ira de nuevo a la vida y repentinamente la bolsa en su boca explotaba, manchando de líquido rojo en todas partes.
“Creo que eso contesta la pregunta,” dijo Lucern secamente, limpiando la sangre de su rostro.
Terri se apresuro fuera de la habitación por más toallas.
Arrancando la bolsa desagarrada de sus dientes, Thomas intento sentarse de nuevo, esta vez ansioso de poner sus manos alrededor de la garganta de Bastien mientras la furia se vertía sobre él.
“Quédate ahí, tigre,” dijo Lucern, regresándolo a la cama. “No estás lo suficientemente fuerte para encargarte aun de Bastien, necesitas más sangre. Además, Madre nunca te perdonaría si lo mataras.”
Inmediatamente Etienne clavo una nueva bolsa de sangre en sus dientes mientras Thomas caía de nuevo en la cama. Terri regreso entonces con una pila de toallas y Etienne y Lucern tomaron una para secarse.
“Mejor me cambio,” murmuro Etienne, poniéndose de pie y alejándose.
En el momento en que lo hizo, Lucern se sentó al lado de la cama junto a Thomas. “Vas a tener que perdonarlo, Thomas. Bastien es un planeador. Es un viejo hábito de llevar la compañía por tanto tiempo. El piensa las cosas en términos de finales. No tengo dudo de que considero las opciones, sopeso los riesgos, y pensó que tenía todo cubierto. No creo que había seguido con este plan si hubiera pensado que había un riesgo real para tu compañera de vida.” El permitió un momento de silencio para dejarlo pensar acerca de ello y luego agrego, “Y no lo habría habido si ninguno hubiera bajado la guardia.”
“Ese es siempre el punto más peligroso,” continuo él con una mueca. “No puedo decirte cuantos excelentes guerreros he visto morir después de que la batalla ha terminado. Ellos bajan la guardia y se relajan y luego pow, uno de los enemigos que ellos pensaban que estaba más seriamente herido que ellos repentinamente se para y los mata.”
Thomas solo lo miro, sus ojos abiertos sobre la bolsa de sangre en su boca. Lucern no era muy hablador. De hecho, esta era la primera vez que lo había oído unir más de un par de palabras. El inmortal tenía más de seiscientos años de edad. Había sido un guerrero, blandido una espada cuando había sido joven, y aun tenía el físico que se requería para ello. El también era un escritor, tecleaba rimas de palabras en papel, pero cuando se trataba de hablar algunas veces parecía que había usado todas sus palabras en sus libros y no tenía nada más que decir.
Lucern miro a Bastien, considerándolo brevemente, y luego sacudió su cabeza y miro de nuevo a Thomas. “Bastien está sufriendo la culpa de ello ahora. Cuando se disculpe, déjalo ir. Todos somos familia e incluso los inmortales cometen errores.”

Thomas dudo, su mira se deslizo a la cama contigua. Rachel y Bastien se cernían sobre Inez, Rachel cortando sus ropas y vendando las heridas que estaba cerrando lentamente, mientras Bastien sostenía a Inez ligeramente elevada con una mano bajo su cuello y hombros mientras intentaba alimentarla. Inez no tenia dientes aun y no tenía una IV para hacerse cargo del asunto, así que se había reducido a verter sangre en su garganta directamente de la bolsa.
Lucern palmeo su hombro y Thomas volteo para ver que Etienne había regresado y Lucern estaba poniéndose de pie.
“Kate y yo nos vamos a quitar del camino. Estaremos abajo si nos necesitan. Solo échenos un grito.”
Thomas lo vio irse, notando que Kate, Jackie, y Vincent lo seguían, dejando a las otras dos parejas que se hicieran cargo.
“Lo siento, Thomas,” dijo solemnemente Etienne, llamando su atención de nuevo. “Realmente no pensamos que Inez estuviera en un peligro real. Pensamos que podíamos mantenerla a salvo, de otra manera nunca lo hubiéramos sugerido.”
Thomas dudo, esperando a que la familiar ira se elevara dentro de el, pero esta vez no lo hizo. Solo se sentía cansado. Asintiendo pesadamente, cerró sus ojos y espero a que la bolsa de sangre en su boca se vaciara.
Thomas consumió cinco bolsas de sangre antes de que Etienne y Terri lo dejaran renuentemente levantarse. Inmediatamente se movió para cernirse detrás de Rachel, sus ojos ansiosos miraban sobre Inez.
“Eso es todo lo que puedo hacer ahora,” dijo Rachel, subiendo las mantas hasta el cuello de Inez mientras se sentaba derecha al lado de la cama. “He arreglado su pierna, vendado sus heridas… Todo lo que podemos hacer ahora es seguir alimentándola de sangre. Esta en los nanos repararla.”
Todos estaban en silencio, mirando hacia abajo al pálido rostro de Inez. Ella estaba yaciendo apaciblemente por ahora, pero nadie era lo suficientemente tonto para pensar que ella podía yacer de esa manera. Llegaría un momento en el que las drogas no serian capaces de mitigar el dolor y su mente estaría llena de horribles imágenes de fuego, muerte, y sangre. Ella imaginaria que se estaría quemando, o estaría siendo despedazada. Era imposible prevenir esa parte del cambio.
“Pareces pálida.”
Thomas miro a Etienne mientras hablaba, notando que estaba viendo a su esposa con preocupación.
Rachel sonrió ligeramente y se inclino hacia su hombro. “Tú no te ves muy bien tampoco.”
“Hay sangre en el refrigerador escaleras abajo, y montones de comida también,” dijo Bastien. “Por qué no bajan ustedes dos y toman un par de bolsas y se preparan algo de comer.”
Etienne y Rachel intercambiaron miradas y luego se alejaron de la cama. “Llámenos si nos necesitan.”
Entonces Bastien se giro hacia Terri. “También deberías irte, Terri. También estas pálida.”
Terri miro hacia la pareja que se iba con desdeño, pero luego los miro de vuelta, su mirada yendo entre Thomas y Bastien antes de que sacudiera su cabeza y dijera, “Me quedo contigo.”
Sabiendo que ella temía dejarlos a los dos solos por miento a que el atacara Bastien en el momento en que se fueran, Thomas abrió su boca para decirle que estaba bien, ella debía irse, pero Etienne hablo, cortándolo.
“Les traeremos algo para los tres,” dijo su primo mientras el apresuraba a Rachel por la puerta.
Encogiéndose de hombros, Thomas se sentó al lado de la cama y tomo la mano de Inez en la suya.






“Tu deberías de ir a tomar una ducha y dormir un poco.”
Thomas miro hacia arriba ante las tranquilas palabras de Bastien. Terri estaba dormida en la cama gemela donde él había yacido antes, y lo había estado por horas. Aparte de eso, los dos hombres estaban solos; uno a cada lado de la cama en la que estaba Inez.
Encogiéndose de hombros, Thomas giro su vista de nuevo a Inez. “Tu ve. Yo quiero quedarme con Inez en caso de que despierte.”
Era bien pasado el atardecer de la segunda noche desde que Inez había sido lastimada y convertida. No había sido un proceso fácil para ninguno de ellos. mientras las drogas habían ayudado definitivamente, había habido momentos en los que no parecían ni tocar al dolor que ella estaba sufriendo y había requerido de varios de ellos para mantenerla en la cama. Rachel y Etienne habían regresado varias veces por la noche y día mientras Inez se convertía, ayudando a Thomas, Bastien, y Terri a tratar de mantener quieta a Inez para que no se abriera de nuevo sus heridas que estaban sanando mientras luchaba contra el dolor así como con los demonios que llenaban sus alucinaciones, un efecto colateral del cambio.
Sus gritos había sido lo peor. Cada uno había roto el corazón de Thomas como una garra, devastándolo. Pero eso había parado hacia horas y ella había descansado apaciblemente y profundamente desde entonces.
Cuando Bastien sugirió que Terri durmiera un poco antes, ella había dudado, y luego había yacido en la cama opuesta, diciéndole solo la sacudieran su la necesitaban antes de que cayera en un profundo y exhausto sueño. Thomas y Bastien habían estado solos desde entonces, ambos trabajando juntos para alimentarla ocasionalmente con una bolsa de sangre o dándole una inyección cuando había comenzado a mostrar signos de dolor.
“Tal vez la moleste si despierta y te descubre cubierto de sangre como estas,” señalo Bastien.
Thomas miro hacia abajo a sí mismo y frunció el ceño. Ninguno de ellos se había cambiado desde que habían regresado a la cabaña y ambos llevaban ropas que estaban ahora arrugadas y teñidas de sangre. De cualquier modo, Thomas estaba bastante manchado en una combinación de la sangre de Inez y las dos bolsas que había derramado. Estaba seca ahora, costrosa y desplaciente, y definitivamente alteraría a Inez si ella se despertaba y lo veía así, supuso el.
Asintió, pero dudo, su mirada deslizándose de nuevo hacia Inez.
“Me quedare con ella,” le aseguro solemnemente Bastien.
“Gracias,” murmuro automáticamente Thomas mientras soltaba la mano que había estado sosteniendo y se ponía de pie.
“Es lo menos que puedo hacer,” dijo Bastien con un suspiro y luego encontró sus ojos. “Lo siento Thomas. Nunca debí de haberla puesto en peligro así. Nunca me había imaginado que esto pasaría.”
“Está bien, Bastien, sé que no lo harías,” lo interrumpió Thomas, haciendo caso omiso de su disculpa. Las anteriores palabras de Lucern habían llenado su cabeza, agrego, “Además, eres familia e incluso los inmortales se equivocan.”
“Gracias,” dijo Bastien en voz baja.
Thomas se encogió de hombros y luego agrego en tono severo, “De cualquier modo, no hubiera sido tan compasivo si ella hubiera muerto.”
“Lo sé,” dijo Bastien solemnemente. “Te habría perdido junto con ella.”
Thomas no se preocupo en negarlo simplemente se giro. El nunca habría perdonado ni a Bastien ni a Etienne si hubiera perdido a Inez por su culpa. Nunca.
Tomando su mochila, se deslizo fuera de la habitación y cruzo el pasillo hacia el baño para tomar una ducha rápida y ponerse limpio, o al menos, ponerse ropa limpia. A Thomas se le había acabado la ropa limpia, pero al menos las que traía no estaban cubiertas de sangre.
Regresando a la habitación, él casi choca con Etienne mientras el otro hombre salía.
“El resto de nosotros vamos a buscar por York algún signo de Madre o del inmortal.”
“Rachel es la única que lo vio,” señalo Thomas con el ceño fruncido.
“See, pero Terri hizo un dibujo con la descripción y Rachel dice que es igualito. Así que cada pareja va a tomas un tercio del centro de la ciudad e ira calle por calle.”
Thomas asintió. El se había olvidado del retrato que Terri había hecho en la habitación entre los ataques de Inez. Rachel se había cernido, comentando de eso y lo otro, diciendo, “La nariz era un poco más grande… los ojos mas entrecerrados… el cabello más corto…” hasta que pensó que Terry lo había entendido a la perfección.
“Bastien y Terri se quedan contigo e Inez,” continuo Etienne, rodeándolo hacia las escaleras. “Pero llámame a mi celular si nos necesitan.”
Thomas lo vio irse, y luego continúo hacia la habitación.
Terri estaba dormida, pero Bastien miro hacia arriba mientras entraba. El hombre tenía bolsas debajo de sus ojos del cansancio, una cosa muy rara para su constitución.
“Deberías dormir. Estas exhausto.” Dijo Thomas y dejo caer su bolsa, y volvió a sentarse al costado de la cama.
Bastien dudo y luego miro hacia abajo a Inez, antes de decir. “Si le damos otra bolsa de sangre, creo que podremos dormir un poco ambos.”
Thomas miro a Inez. El no quería dormir, pero sabía que Bastien no lo haría si el no al menos pretendía que lo hacía, así que asintió.
Para alivio de todos, los dientes de Inez salieron alrededor de la media tarde. Además de ser señal de que ella había sobrevivido a lo peor y que estaba cerca de terminar su cambio, hacia que el alimentarla fuera más fácil y mucho menos desastroso. Bastien se doblo para tomar una bolsa de sangre de la casi vacía hielera, luego tomo otra y se la ofreció a Thomas. Cuando el sacudió su cabeza, Bastien dudo y luego la rompió contra sus propios dientes mientras Thomas tomaba una toalla seca teñida de sangre y la ondeaba bajo la nariz de Inez. Sus dientes salieron al momento y rompió la bolsa contra sus colmillos con poco esfuerzo.
No paso demasiado tiempo para que la bolsa se vaciara, y luego Thomas subió a la cama junto a ella. Yacio sobre su costado, dejando suficiente espacio entre ellos para evitar molestarla en la pequeña cama.
En el momento en que lo hizo, Bastien se acostó y se acerco a Terri en la cama contigua. Su respiración se volvió rápidamente profunda y constante, diciéndole a Thomas que se había quedado dormido.
A pesar de su intención de no dormir, pronto Thomas encontró sus propios ojos cerrándose mientras el también era arrastrado por el sueño.
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Capitulo 16 (Traducido por Jade Lorien)
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