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 Capitulo 15 (Traducido por Jade Lorien)

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Jade_Lorien
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MensajeTema: Capitulo 15 (Traducido por Jade Lorien)   Lun Ago 08, 2011 11:09 am

Quince

“No puedo creer que la convencieran de esta manera,” gruño Thomas, sus ojos rápidamente hacia Inez en la cafetería del otro lado de la calle. El la llevo ahí desde la cabaña, deteniéndose en una librería en el camino para tomar un par de libros para hacerla parecer una salida normal, y luego la había acompañado a la cafetería, ordenado dos capuchinos, y se sentó con ella por unos diez minutos antes de ver su reloj como si acabara de pensar en algo que tenía que hacer o alguien con quien se tenía que encontrar. Entonces se puso de pie y se apresuro fuera de la tienda.
Thomas había caminado unas dos cuadras hacia la cabaña, y luego había dado vuelta en la esquina y regresado por la siguiente calle para unirse a Bastien y a Etienne en la cima de uno de los pocos edificios modernos de York. El techo del edificio era la razón por la que habían elegido la cafetería que el e Inez habían visitado el día anterior. Los tres hombres podían – y estaban – yaciendo sobre sus estómagos en el piso plano, mirando hacia abajo a la cafetería al otro lado de la calle. Su posición y las ventanas de cristal de amurallaban la cafetería les daban una vista perfecta de cada pulgada del edificio y de todos en ella. No era que importara, a Thomas no le importaba ver a nadie más, el no había quitado los ojos de Inez desde que se había dejado caer entre Etienne y Bastien hacia varios minutos.
“No tuvimos que convencerla,” le recordó Bastien desde su derecha, su propia mirada fijada en la cafetería. “Ella oyó el plan, pensó que era buena idea y acepto hacerlo.”
“Entonces yo nunca debí de haberlos dejado que le dijeran el plan,” espeto Thomas. “Debí de haberla arrastrado escaleras arriba y convertirla al momento.”
“¿Por qué la dejaste escuchar?” pregunto Etienne desde su izquierda. “Yo estaba más sorprendido de que dejaras de gritar y renegar, y te tranquilizaras para dejarnos explicar lo que estábamos pensando hacer.”
“Por que no quería que ella pensara que soy un maldito dictador,” admitió el con arrepentimiento, y luego agrego, “Además, pensé que tenía el sentido para decir no.” Sacudiendo su cabeza, el miro a la mujer en cuestión y pregunto con inseguridad, “¿Cómo puede una mujer que es tan competente y comprometida en los negocios como Inez acceder a este plan sin sentido?”
“Precisamente porque ella es competente y comprometida y vio que este era realmente un plan muy sensible,” dijo Bastien a través de sus dientes apretados.
Thomas estaba tan molesto que finalmente aparto los ojos de Inez y se giro para mirar desafiantemente a Bastien. “¿Sensible? Has arrojado un inútil trozo de carnada al agua sin atar un anzuelo primero y esperas que cuando el tiburón aparezca, puedas echarte un clavado y cazarlo antes de que se coma la carnada. Eso no es un plan, es una misión suicida y enviaste a mi compañera de vida en ella,” dijo el pesadamente y luego agrego mordazmente, “Y sin dejarme convertirla primero lo que – al menos – la habría hecho más difícil de matar y le hubiera dado oportunidad de luchar.”
“Lo sé,” dijo Bastien, la culpa uniéndose a la preocupación en sus ojos cuando encontró su mirada. “No dejare que nada le pase, Thomas, lo prometo. Pero quien quiera que sea este tipo, el parece haberse enfocado en Inez por alguna razón. El tiene que estar conectado con la desaparición de Madre.” Miro de vuelta hacia el edificio al otro lado de la calle. “Han pasado siete días desde que oímos de Madre, estamos… yo,” se corrigió con voz baja. “Estoy comenzando a desesperarme. No podemos esperar otro día hasta que ella se haya convertido.”
“Estoy preocupado también por la Tía Marguerite,” dijo tensamente Thomas, su propia mirada cambiando de vuelta hacia Inez. “Pero demonios, Bastien, no estoy dispuesto a sacrificar a Inez para encontrarla. Especialmente solo nos imaginamos lo que ella se imagina.”
Bastien lo miro con confusión. “¿Qué quieres decir con lo que ella se imagina?”
“Bueno, es por eso que él se enfoca en Inez,” señalo Thomas y luego frunció el ceño. “Al menos yo pienso que lo es. Ella debía de haber descubierto algo. Eso es lo único que tiene sentido.” Thomas miro a Inez poner su cabello detrás de su oreja mientras leía el libro que sostenía. “Estábamos hablando acerca de las siete personas que debían de haber estado en el grupo.”
“¿Las siete personas en el grupo?” pregunto Etienne con confusión, recordando su presencia a Thomas. “¿De que están hablando?”
“Con tía Marguerite,” dijo Thomas y luego explico la conclusión a la que Inez había llegado por la petición de la habitación. “Estábamos tratando de deducir quienes eran las siete personas cuando Inez se excuso para ir al baño. Me pregunto si aun estaría pensando en el problema cuando estaba lejos de mí y encontró una respuesta. Pensé que tal vez el tuvo que controlarla, y enviarla de vuelta a la mesa con su mente borrada por eso. Esperando, tal vez, que removiendo el recuerdo removería el problema, pero cuando hablamos acerca de ello en el pub después…” el sacudió la cabeza. “estamos intentando resolverlo y yo fui por mas tragos y regrese y ella no estaba. Fue entonces cuando intento matarla.”
“Así que piensas que es por que ella sigue resultado con la respuesta que él piensa que borrar su memoria no será suficiente y que el tenia que matarla…” razono lentamente Etienne.
“Mejor que dejarla identificar a las siete personas…” continuo Bastien.
“Lo que podría guiarnos hacia la Tía Marguerite,” termino Thomas con un asentimiento. “O al menos no pone un paso más cerca.”
Un momento de silencio paso y luego Thomas les hecho una rápida mirada a sus primos. Etienne y Bastien tenían sus ojos en la cafetería al otro lado de la calle, pero ambos tenían expresiones pensativas y la sabia que ambos podían tratar de descubrir lo que Inez había descifrado. Frunciendo el ceño para el mismo, sacudió su cabeza y miro de nuevo hacia la cafetería. Era su opinión que ellos debían de haber pensado en eso antes de dejar a Inez como carnada. Ellos debieron de haberla hecho hablar acerca del tema de quien podría haber estado y no llevarla fuera de su vista para dejar que el bastardo no pudiera ponerle sus manos encima de nuevo.
Thomas cambio su enfoque hacia una mujer de cabello corto mientras ella pasaba a Inez, ignorándolo estudiosamente. El la siguió con sus ojos mientras ella se movía hacia las escaleras e iba hacia abajo. Era difícil creer que era la pelirroja esposa de Etienne, Rachel. La peluca y la ropa gótica que ella vestía la hacían completamente irreconocible.
El la vio detenerse en el mostrador de la planta baja y ordenar, y luego levanto su mirada de nuevo al segundo piso donde Terri con una larga peluca rubia y vestido floreado estaba lista. Ella también era difícil de reconocer en ese atuendo.
Rachel regreso escaleras arriba con una bebida y tomo una mesa diferente donde ella pudiera observar tanto a Inez como a las escaleras. En el momento en que ella se puso de pie, Terri se levanto y bajo por otra bebida para ella. Thomas deseo que no lo hicieran, el preferiría que ambas mujeres no estuvieran a mas de cinco pies de Inez, pero sabía que sería sacadas de ahí si no tenían algo de comer o beber.
Inez tendría que cambiar su cappuccino pronto también, pensó Thomas y miro hacia abajo a su reloj, frunciendo el ceño cuando vio que ella había estado sentada ahí sola por más de media hora.
“No va a funcionar,” anuncio el con alivio. “Si el va a hacer algo, ya lo hubiera hecho.”
“El tiene razón,” dijo Etienne, pero sonó decepcionado más que aliviado.
Bastien estuvo en silencio por un momento y luego dijo, “Ella está leyendo un libro.”
“Como lo indicaste,” dijo Thomas. Ella estaba leyendo una de las novelas de Lucern. Ella había insistido en comprarlo para que no tuviera que admitir que nunca había leído su trabajo cuando Lucern y Kate llegaran mas tarde. “Dijiste que le consiguiéramos algo para leer para que ella no estuviera sentada pensando acerca de la trampa, sin intención de advertir al tipo.”
Bastien asintió en silencio y luego dijo, “Llámala.”
“¿Por qué?” pregunto Thomas.
“Tienes que decirle que empiece a imaginar cuales son las siete personas. Si ella está trabajando en ello y es lo que lo envió sobre ella antes, ella puede hacerlo de nuevo, y el tal vez haga algún movimiento,” explico él. “Después de que la llames, Etienne y yo llamaremos a Rachel y a Terri y les diremos lo que está pasando y que no bajen la guardia en caso de que la espera las haga pensar que nada estaba pasando.”
Thomas miro infelizmente hacia abajo a Inez. El no quería que el tipo hiciera su movimiento. El quería llevar a Inez de vuelta a la cabaña y la mantuviera a salvo, sin mencionar el convertirla. Cuando Bastien toco su brazo, el se giro renuentemente a mirarlo.
“Por favor, Thomas, prometo que no dejare que nada le pase. Saltare del edificio a vista de todos, si es necesario, para cazarlo y mantenerla a salvo.”
Eso era un asunto serio. Bastien era el que contantemente los estaba regañando sobre hacer lo mínimo para llamar la atención hacia los de su especie. Para el estar dispuesto a revelar abiertamente lo que él era si era necesario para salvarla…
Suspirando, Thomas saco su teléfono de su bolsillo y llamo a Inez.

Inez cambio la página del libro en sus manos, sus ojos devorando la historia de cómo la prima de Thomas Lissianna y su esposo se había conocido. Era fascinante leer acerca de personas que ella conocía así como de aquellos que conocería pronto, y ella estaba contenta que de haberlo elegido. Realmente la distraía de la razón por la que estaba ahí, lo que era exactamente lo que Bastien había dicho acerca de que ella debía leer.
Dándose cuenta de que sus pensamientos se estaba dirigiendo hacia el área que ella debía de evitar, Inez se forzó a concentrase en la historia una vez mas y alcanzo a ciegas su cappuccino, frunciendo el ceño y mirando hacia abajo cuando ella sorbió y no obtuvo nada.
Su taza estaba vacía vio ella y se pregunto cuándo tiempo había estado ahí. Ella estaba a punto de checar su reloj cuando su teléfono comenzó a sonar. Inclinándose de lado, Inez recogió su bolso y rápidamente busco su teléfono.
“¿Hola?” dijo ella mientras ponía el teléfono en su oído.
“Inez, siento haber tardado tanto,” dijo Thomas en voz baja, y ella supuso que era en caso de que ella estuviera siendo leída y entonces inmediatamente intento no pensar en ello.
“Está bien,” murmuro ella, arreglándoselas para no mirar alrededor e intentar no ver a los hombre en el techo desde donde se suponía estaban posicionados para verla.
“No deberá tomar mucho más tiempo, pero mientras tanto, estaba pensando acerca de las siete personas del negocio.”
Inez ladeo su cabeza, y frunciendo su éntreselo. “¿Lo estabas haciendo?”
“Si, y quiero que pienses en esas siete codas mientras estas esperando,” dijo Thomas, su voz muy solemne.
Inez se tenso, entendiendo al momento.
“¿Puedes hacer eso?” Thomas no sonaba como si realmente quisiera eso, pero ella no estaba sorprendida. En estaba enojado con ella desde que ella había accedido a ser la carnada en el plan de Etienne y Bastien. De hecho, el había estado cortante con ella cuando la hacía llevado a café. Ella casi había estado aliviada cuando él la había dejado después de sentarse con ella como por diez minutos.
“Si,” contesto ella calmadamente. “Hare eso.”
Hubo un largo silencio y ella sabía que Thomas quería decir algo, pero estaba dudando. Finalmente, simplemente dijo, “Te veré pronto.”
“Si,” susurro ella y cerro el teléfono, y luego lo devolvió a su bolso.
Dejando el bolso sobre la mesa, ella cerro su libro, pero continuado sosteniéndolo. Ella lo miro, intentando hacer lo que Thomas había sugerido y luego miro alrededor mientras oía un teléfono sonar. Mirando a Rachel presionar su teléfono contra su oído, ella miro hacia otra parte rápidamente, cortando el pensamiento de que Etienne debía de estarla llamando para decirle que estaba pasando. Y luego su mirada se movió hacia Terry y a lo lejos, mientras su teléfono sonaba también.
Forzando a su mente a alejarse de las dos mujeres, Inez se concentro en enfocar sus pensamientos. Le tomo bastante tiempo arreglárselas, de cualquier modo, pero finalmente ella se encontró resolviendo el rompecabezas de quienes podían ser las siete personas en la fiesta de Marguerite, pero nada paso. Ella no fue repentinamente controlada y forzada a irse del café. En su lugar, paso media hora y luego su teléfono, el de Rachel y el de Terri sonaron al mismo tiempo.
“El no va a aparecer,” dijo Thomas a su oído. “Algo debió de haberlo ahuyentado. Etienne y Bastien y yo vamos a bajar.”
Inez sintió que su espalda y hombros, sin duda, su cuerpo entero se relajaba repentinamente. Ella pensó que había estado relativamente calmada en cuanto a sentarse ahí jugando a la carnada bajo los vigilantes ojos de cinco inmortales, pero ahora que se había terminado, Inez se daba cuenta de que no había estado tan relajada como pensaba, o ni siquiera realmente distraída por el libro que estaba leyendo. Había absorbido su atención consiente, pero su subconsciente había estado al corriente como un reloj.
“Estaremos ahí en unos cinco minutos,” continuo Thomas. “Por qué no nos ordenas a ambos un cappuccino y te relajas un poco y decides donde quieres tener tu ultima cena como mortal.”
Inez quería sonreír ante sus palabras, el ciertamente había sonado alegre al decirlas, pero entonces el no iba a ser el que iba a sufrir la terrible agonía, hundido en un baño de acido que lo comería desde adentro, horrible, una pesadilla, dolor desesperado que lo haría desear que alguien simplemente le pusiera una bala en su cerebro y terminara con todo. Al menos así era como ella pensó que Etienne lo había puesto. Mientras ella quería estar con Thomas, toda la parte de sufrir-la-agonía-de-los-condenados para hacerlo como que apestaba.
“Si,” dijo ella su tono más bien solemne. “Iré a ordenarnos a ambos unos capuccinos y te veo cuando llegues aquí.”
“Te amo,” dijo Thomas y luego colgó antes de que ella pudiera responder. Inez no estaba segura de si estaba halagada o no. Repentinamente se le ocurrió que ella no le había dicho de hecho que lo amaba. Ella noto cuando Rachel le había preguntado si ella amaba a Thomas, pero nunca había tenido oportunidad de realmente decirle eso a él. Ella lo haría en el momento en que llegara ahí, decidió Inez… y luego tal vez ella sugeriría que pospusieran la conversión hasta que encontraran a Marguerite, o tal vez mas. Ella lo amaba, pero ella no era una gran fan del dolor.
“¿Inez? Voy a bajar por otro te mientras espero por los hombres a que lleguen. ¿Quieres algo?”
Mirando hacia arriba, Inez sonrió mientras miraba a Terri en su peluca y vestido. Ella parecía totalmente diferente con ese vestuario. Poniéndose de pie, ella dijo, “Voy contigo, tengo que ordenar un cappuccino para Thomas también.”
“Okay. No olvides tu bolso,” dijo Terri fácilmente.
Inez recogió su bolso y estaba poniendo el libro en su bolso cuando Rachel se les unió para descender las escaleras.
“Juro, Terri, que pareces una esposa Stepford en ese vestido,” dijo la esposa de Etienne con una ligera risa y luego agrego, “Una hermosa esposa Stepford, pero aun así una esposa Stepford. ¿Bastien te pidió que guardaras la peluca para después?”
Inez se rio ante la manera en la que Rachel movía sus cejas mientras hacia su pregunta, pero se rio aun mas fuerte cuando Terri se sonrojo y asintió con su cabeza.
“¿Tienen baño en este lugar?” pregunto Terri mientras bajaban de las escaleras.
“Si. Justo ahí,” dijo Inez, señalando la puerta a la izquierda de las escaleras.
“Oh, gracias. Regreso en seguida.”
Inez siguió a Rachel hacia el mostrador mientras Terri se movía hacia la puerta de los baños.
“Me pregunto cómo estarán sus muffins de limón,” murmuro Rachel mientras esperaban a que una mujer mayor diera y recogiera su orden.
“Son muy bueno. Thomas y yo los ordenamos el otro día.”
“Hmm, tal vez pida uno de esos y un latte, entonces,” murmuro Rachel.
Asintiendo, Inez miro hacia el pizarrón ella misma, intentando decidir que quería. Ella estaba aun mirando cuando la mujer en el mostrado le pidió su orden y se movió, cuando Rachel gesticulo para que ella fuera primera, Inez sacudió su cabeza y la alentó. “Aun estoy mirando.”
Asintiendo, Rachel dio un paso al frente hacia el mostrador para dar su orden, e Inez se giro para mirar de nuevo el pizarrón, pero se encontró girando más y encarando la puerta, y luego ella estaba saliendo del café.
Un silencioso grito inmediatamente salió de su cabeza mientras se daba cuenta de lo que estaba pasando y de que Rachel estaría demasiado distraída como para notarlo hasta que fuera demasiado tarde.
Inez había estado tan relajada justo entonces. Pensando que había terminado que había bajado todas sus guardias y no había estado preparada para este golpe contras su mente y cuerpo. Sus recuerdos de ser controlada la noche anterior habían sido confusos y fracturados cuando ella había despertado en el sofá y había oído a Thomas, Etienne, y Rachel hablando. Pequeñas partes y pedazos y destellos de nebulosas escenas y ligeros sentimientos eran todo lo que ella había sido capaz de obtener, pero como el tero de todo el golpeo de nuevo, Inez recordó el evento de la noche anterior con apantallante claridad.
El terror de ser controlada y hacer que alguien más la contuviera, la interminable caminata por las oscuras calles en la fría brisa de la noche, todo el tiempo preguntándose que planeaba hacer con ella. La incapacidad de hacer una sola cosa para detener lo que estaba pasando o protegerse o defenderse de cualquier manera mientras él la hacía detenerse y la hacía girar para encarar el rio mientras sabia con cada fibra de su ser que él estaba a punto de matarla.
Era como eso de nuevo ahora mientras ella era obligada a caminar una vez más por las oscuras calles de York a lo que ella temía, esta vez, sería su muerte. Mientras ese pensamiento la golpeaba, Inez sintió que se daba por vencida y se hundía bajo el terror que la clamaba.
“¡Inez!”
La voz de Rachel era como una ligera línea en medio de un océano. El alivio se vertió sobre ella, inmediatamente Inez comenzó a pelear, intentando ganar el control y pelear contra la mente que la controlaba. No funciono. No hubo un ligero tropiezo en su paso, ni siquiera un ligero noviecito de su boca cuando intento gritarle a Rachel. En su lugar, su cuerpo comenzó a moverse más rápido, rompiendo a correr lo que envió volando por la calles a una velocidad que Inez nunca se había percatado de que podía tener.
En lugar de estar alarmada por esto, Inez lo tomo como un suspiro de que ella tal vez tenía aun una oportunidad. Rachel debía de estar tras de ella, y no había manera de que ella pudiera ir mas r5apido. La mujer era una inmortal y Thomas había dicho que los inmortales habían aumentado su fuerza y velocidad. Inez confiaba en que la mujer podía atraparla rápidamente y que sería salvada… siempre y cuando no tuviera un ataque cardiaco o muriera antes por el esfuerzo, pensó Inez con alarmante debilitamiento mientras su cuerpo comenzaba a moverse aun mas rápido. Sus brazos y piernas estaban punzando ante la velocidad antinatural que estaba segura su cuerpo solo nunca podría manejarlo y no sería capaz de mantener por mucho tiempo. Su corazón estaba acelerándose de una manera de que ella no había experimentado antes como si intentara desesperadamente aportar el oxigeno que esta carrera requería.
Una hombre repentinamente se paro frente a ella en la acera, los ojos de Inez se ensancharon de horror mientras lo reconocía. Alto, rubio, barbudo, vestido todo de negro, el tenia un rostro frio sin una gota de humanidad o clemencia en ella. El había aparecido casi como anoche, recordó Inez, aunque ella no había estado corriendo entonces. El repentinamente tomo uno de sus brazos y la jalo.
Inez habría gritado de dolor mientras su estomago chocaba contra su brazo si hubiera podido, pero el rubio estaba ahora corriendo, moviéndose más rápido que lo el cuerpo de ella había podido lograr. Ella estaba siendo cargada, la parte superior de su cuerpo ligeramente inclinado sobre su brazo, su cabeza girada por el ímpetu así que solo podía ver a Rachel de reojo.
La mujer estaba corriendo por la calle detrás de ellos, con determinación en su rostro e Inez podría haber llorado de alivio de saber que ella aun no estaba perdida. Una ira repentina le siguió mientras Inez llegaba mentalmente a la injusticia de todo esto. De no haberle estado controlado el rubio, ella habría estado pateando y gritando y arañando la piel de su brazo. Ella habría peleado contra él con su último aliento, pero no se le había dado la oportunidad. A pesar de ser mas grande y fuerte y rápido, a pesar del hecho de que era un inmortal, imposible de matar ya que ella no tenía idea de cómo, aun así el la había controlado y la había prevenido de defenderse. El hombre era un maldito cobarde, decidió ella, temiendo arriesgar sus débiles peleas.
Demasiado para su sorpresa, su captor repentinamente tropezó y ella estaba segura de que su control por un momento se resbalo, lo suficiente como para ella clavara instintivamente sus puños con ira.
Dándose cuenta que el hombre aun estaba en su mente para controladla, Inez pensó que tenía un arma después de todo.
Realmente eres un cobarde. Lo sospeche en el momento en que te detuviste y huiste anoche en el momento en que Thomas apareció. Pero solo pensé que tenías miedo de hacerte cargo de alguien de mismo tamaño, nunca sospeche que tendrías miedo de una pequeña mortal como yo. ¿Qué pasa? ¿Cuándo eras un pequeño inmortal una pequeña mortal de golpeo o te rasguño? Apuesto que eso es lo que paso, y apuesto a que lloraste como un bebe.
“Continua. Te matare lentamente y dolorosamente y disfrutare el hacerlo.”
Inez se tenso insegura de si el realmente había hablado en voz alta mientras corría, o si se lo había comunicado en su mente. Thomas nunca había dicho que podían hablar en tu cabeza, pero ellos podían alterar la memoria de los mortales, ¿Por qué no un pensamiento?
Estoy segura de que lo harás. Y no dudo que me controlaras todo el tiempo para que esté completamente indefensa. El gran inmortal superior, torturando a una indefensa mujer mortal hasta la muerte. ¡Woo.woo! Debes estar orgulloso. Pero entonces apuesto que así es como te zafas. Es probablemente que es la única manera en la que lo haces. ¿Eres impotente? Pregunto Inez en su cabeza con interés.
Apuesto que lo oreas, agrego ella. Apuesto a que tienes un pene realmente pequeño también. Quiero decir, se que los nanos te ponen en el pico de tu condición física y todos eso, pero algunos de tus picos son más pequeños que los otros, ¿huh? Y, supongo, que los nanos no pueden hacer mucho.
Inez sintió que su control fallaba. Emocionada, ella persistió, En serio, quiero saber. ¿Te cuelga como a un caballo y solo es un decir o el destino te doto con un mini tutsi roll entre las piernas que las mujer ven con horror y luego dicen, ‘el tamaño no importa’?”
Ella definitivamente toco un punto sensible ahí, por que una ola de furia se vertió a través de su mente y murió repentinamente mientras el control del inmortal sobre ella colapsaba repentinamente. Sabiendo que no duraría mucho tiempo, Inez inmediatamente pateo con una pierna con todas sus fuerzas. Ella esperaba haber roto su rodilla o algo. En su lugar, ella golpeo su propia pierna mientras él estaba a medio paso, manteniéndola entre una pierna y la otra como una llave entre los rayos de una llanta de bicicleta que se mueve rápidamente. Desafortunadamente, su pierna no era tan dura y solida como una llave de metal.
Aun libre de su control, Inez grito de agonía mientras su pierna era machacada entre las de él, un golpe contra su tobillo, mientras la otra pierna de él se balanceaba hacia el frente, quebrando el hueso con un sordo sonido. Ella estaba aun gritando mientras él la apretaba a su lado y la tierra se apresuraba hacia ella. Mientras su pierna se había roto, también lo había tirado. El estaba cayendo, una parte de su mente se dio cuenta e Inez tenía tiempo suficiente para desear que simplemente se muriera antes de que su cabeza chocara contra el concreto. Las estrellas explotaron detrás de sus ojos, junto con el dolor en su cabeza y luego ambos rodaron, el inmortal aun sosteniéndola en la curva de su brazo mientras caían por lo que ella pensaba eran unas escaleras.
“¡Inez!”
Ella apenas oyó el grito de Rachel mientras las luces detrás de sus ojos comenzaban a desaparecer y la bendita inconsciencia la alejaba del dolor.






“¿Qué crees que lo alerto?” pregunto Etienne con el ceño fruncido mientras él, Bastien, y Thomas descendían las escaleras desde el techo del edificio que había elegido para vigilar la cafetería.
“No estoy seguro” dijo Bastien, sonando preocupado. “Puede que Inez no fuera capaz de mantener todos los pensamientos de todo lo que estaba pasando fuera de su mente.”
“No culpes a Inez por esto,” dijo Thomas a través de los dientes mientras bajaban de las escaleras y salían por la puerta al callejón que estaba entre las filas de edificios. “Estoy segura de que ella hizo todo lo que pudo. Ella accedió a ayudar, ¿no es así? Poniéndose a si misma en riesgo por tu estúpido plan.”
“No era una crítica,” le aseguro Bastien, tranquilizándolo. “Y lo apreciamos. También sabemos lo difícil que esto ha sido para ti, Thomas, y lo siento. Solo esperábamos atrapar al bastardo y encontrar a Madre.”
“Bueno, quiero encontrarla también, pero…” Thomas se detuvo en el callejón, frustrado de que no pudiera encontrar las palabras para decir lo que sentía. Estaba aterrorizado de perder a cualquiera de las dos mujeres, pero Marguerite podría ya estar perdida para ellos, y él no quería perder a Inez para averiguar eso. Demonios, el no quería perderla para nada. Si hubiera la oportunidad de salvar a una u otra mujer, Thomas preferiría morirse.
“Pero Marguerite es tu tía e Inez es tu compañera de vida y preferirías no perder a ninguna de ellas,” dijo Etienne en voz baja, diciendo lo que él pensó que Thomas estaba intentado y fallando en verbalizar.
“Marguerite es mi madre también,” espeto Thomas mordazmente. “Ella es la única madre que conozco.”
“La llamabas Madre de niño,” dijo Bastien en voz baja.
“Seee, bueno, Jean Claude rápidamente le puso un alto a eso,” murmuro el agriamente, y luego sacudió su cabeza y se giro para continuar por el callejón. “Vamos. Las mujeres están esperando.”
Bastien y Etienne dudaron y luego bajaron el escalón a cada uno de sus lados y salieron del callejón. Caminaron el resto del camino en silencio, dándola la vuelta en la esquina a media cuadra de la cafetería a tiempo para ver a Terri salir apresuradamente del café, con el pánico en su cara.
“Algo está mal,” gruño Bastien y rompió a correr.
Su corazón se lanzo con alarma por que Inez no estaba en ninguna parte, Thomas rebaso a su primo.”
“¿Dónde está ella?” demando, tomando rudamente a Terri por los brazos.
“No lo sé,” grito Terri estresada. “Todas bajamos por cafés para todos y yo fui al baño. Pero cuando salí, Rachel e Inez se habían ido.”
“¿Rachel no está tampoco?” pregunto Etienne con alarma mientras los alcanzaba.
“¿A dónde fueron?” pregunto Thomas, ignorándolo.
“Alguien debió de ver. ¿Leíste al tipo detrás del mostrador? El tenia el ojo sobre Inez y habría notado que se iba.”
“Lo intente, pero…” Ella sacudió su cabeza sin poder evitarlo, la culpa llenando sus ojos.
“Está bien,” dijo Bastien mientras llegaba. Deslizando sus brazos alrededor de ella, le dio un rápido abrazo mientras le explicaba a Thomas. “Ella no ha terminado su entrenamiento Thomas. Terri no puede leer muy bien a los mortales aun. Lo hare ahora,” agrego, dándole a su prometida un rápido apretón y luego soltándola para apresurarse al café.
Thomas se alejo de la mujer, no enojado con ella sino simplemente enojado mientras veía el camino hacia un lado y el otro. No había señales de ninguna mujer.
“Tal vez debamos separarnos, ve de un lado y yo del otro,” sugirió Bastien ansiosamente.
Thomas se giro con mirada fría hacia su primo. “El plan no se ve tan bien cuando tu propia compañera de vida se ve involucrada, ¿verdad?”
Etienne hizo una mueca y cerro brevemente sus ojos, luego parpadeo y dijo, “Lo siento, Thomas. Me merezco eso. Pensamos que teníamos cubiertas todas las bases.”
“El hecho e, Etienne, que puedes cubrir todas las bases que quieres, pero si pones la bola en juego, va a ser golpeada por el bat en algún momento,” espeto él.
“¡Por ahí!” grito Bastien, apresurándose a salir del café.
Thomas miro hacia el hombre, y rompió la carrera en la dirección que su primo estaba señalando. Los otros estabas inmediatamente a sus talones.
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Capitulo 15 (Traducido por Jade Lorien)
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