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 Capitulo 13 (Traducido por Jade Lorien)

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Jade_Lorien
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MensajeTema: Capitulo 13 (Traducido por Jade Lorien)   Jue Jul 28, 2011 11:30 am

Trece

Habiendo crecido en una casa con dos mujeres, Thomas sabia cuanto podían demorarse en el baño, así que el se movió hacia la mesa con un montón de revistas y periódicos, buscando algo que leer mientras esperaba por Inez. El apenas se había centrado en un periódico local, cuando la vio regresar. Sus cejas elevándose por lo rápida que había sido, el había dejado caer el periódico y había regresado a la mesa.

Su cabeza estaba agachada y ella estaba viendo hacia el abajo a su taza cuando se sentó. Cuando ella continuo sentada así, el frunció el ceño con preocupación. “¿Está todo bien?”
Inez miro hacia arriba, una sonrisa inquisitiva curvando sus labios. “Si, claro. ¿Por qué?”
Thomas sonrió de vuelta, y sacudió su cabeza. “Solo preguntaba.”
Ella sonrió y luego tomo el ultimo mordisco de su muffin, y bebió lo ultimo de su latte. Thomas la siguió y luego levanto las cejas. “¿Lista para irte?”
Inez asintió, tomo su bolso y se puso de pie. “¿A dónde ahora?”
Thomas hizo una mueca y admitió, “Bueno, la única cosa en la que puedo pensar es en que continuemos caminando con un ojo buscando a la tía Marguerite. York no es una ciudad grande, al menos el centro no es grande, no parece muy ajetreado en la noche. Tal vez tengamos suerte y la veamos. Mientras tanto, podemos intentar pensar en lo lugares donde buscarla. Podremos checar las tiendas de libros mañana en la tarde. Es demasiado tarde esta noche, pero chequemos los horarios y veamos si abren después de las cinco.”
“Probablemente,” dijo Inez mientras caminaba hacia las escaleras. “Esta es una área de alto turismo, así que tal vez este abierto hasta tarde para tentar a los turistas.”
“Bueno, si pasamos por una tienda, podemos checar sus horarios,” dijo Thomas mientras la seguía escaleras abajo. “Pero por esta noche, solo caminaremos por ahí e intentaremos encontrar una manera de encontrarla. Sugiero que chequemos cualquier lugar que pudiera tener archivos, pero esos definitivamente no estarán abiertos a esta hora. Sospecho que Tiny es el que tiene que hacer ese tipo de búsquedas.”
“Lo que hace que Marguerite prefiere vagar,” dijo ella socarronamente.
“Si,” coincidió Thomas. “Y a ella no le gustaría eso. Estoy seguro de que ella encontraría una manera de ir con el, ya fuera a la luz del día o encontrar una manera de entrar en la noche.”
Inez asintió mientras bajaba el último escalón. Ella dio dos pasos hacia atrás y luego se detuvo y miro alrededor.
“¿Qué pasa?” pregunto Thomas, bajando el ultimo escalón y moviéndose hacia su lado.
“Solo me estaba preguntando donde esta el baño de mujeres,” contesto ella con una mueca.
“¿Tienes que ir de nuevo?” pregunto Thomas con sorpresa antes de que se diera cuenta de que si ella tuviera que hacerlo, ella sabría donde estaban.
“¿De nuevo? No he ido desde que dejamos el hotel,” dijo Inez con una risa. “Oh, ahí están. Regreso enseguida.”
Thomas la miro sin creerlo, mirando hasta que ella desapareció a través de las puertas abatibles de los sanitarios. Girándose entonces, el se movió hacia el mostrado y miro ausentemente las delicias en el mostrador de cristal, pero su mente estaba con Inez.
¿De nuevo? No he ido desde que dejamos el hotel, dijo ella, pero ella se excuso de encontrar el baño antes.
“Mujeres.”
Thomas miro hacia arriba del mostrador para encontrarse a si mismo mirando al Sr. Pelirrojo que había tomado nota de Inez antes.
El tipo sonrió y se encogió de hombros mientras asentía hacia la puerta de los baños. “Están siempre en los baños ¿no es así?” dijo el socarronamente y luego pregunto, “¿Quiere algo para llevar?”
Thomas miro al hombres, pero en lugar de contestar, el se deslizo en su mente. Era todo un atolladero de insatisfacción con su trabajo, su vida y su vida amorosa, pero Thomas encontró eventualmente el recuerdo de Inez bajando antes y el mostrándole donde estaban los sanitarios. El también había encontrado un par de pensamientos clasificados X que el tipo había disfrutado en el momento al seguirla ahí dentro y –
“Estoy lista.”
Thomas rápidamente abandono su mente y miro hacia un lado para encontrar a Inez ahí, sonriéndole brillantemente.
“¿Nos vamos?”
Thomas asintió y gesticulo hacia ella para que guiara el camino, tomándose su tiempo para echarle una mirada al Sr. Pelirrojo antes de seguirla. El espero hasta que estuvieron fuera para hablar de nuevo antes de decir, “¿Inez?”
“¿Si?” Ella lo miro inquisitivamente.
El dudo y luego dijo, “Dime que paso desde que entramos a la cafetería hasta que nos fuimos, por favor.”
“¿Decirte que paso?” repitió ella con sorpresa.
“Si. Sé que suena como una rara petición, pero podría ser importante.”
Inez lo miro con incredulidad por un minuto y luego aparentemente decidió seguirlo y se encogió de hombros, “Okay… bueno…entramos, fuimos hacia el mostrador, tu sugeriste que te dijera que quería y te dejara ordenar mientras yo iba a encontrar una mesa. No había mesas disponibles en el primer piso, así que subí, mire dos, escogí una junto a las ventanas y me senté. Tu llegaste un minuto después con nuestra orden. Bebimos, comimos, y hablamos, y luego bajamos para irnos. Fue al baño, te encontré en el mostrados, y nos fuimos.” Ella elevo una ceja. “Ahora, dime por que acabo de decir todo eso.”
Thomas miro a lo lejos para esconder su expresión preocupada. El no podía leer su mente para saber si ella estaba mintiendo, pero no había razón para a hacerlo. Ella no tenía absolutamente ningún recuerdo de su primera incursión al baño. Una incursión que debió de haber sido exitosa ya que el sabia que el tipo de la cafetería se los había enseñado y había visto en su memoria que ella había entrado por la puerta del baño, pero aparentemente algo – alguien, se corrigió a sí mismo, un inmortal la había detenido de que fuera al baño por que ella aun tenía que ir cuando salieron.
Inez había sido controlada de nuevo y su mente había sido borrada.
“Thomas,” dijo ella, tomando su brazo con una risa. “¿Por qué querías que te dijera eso?”
Thomas abrió la boca para contestar pero dudo mientras recordaba cuan molesto y vulnerable se había puesto después de darse cuenta de que había sido controlada en Ámsterdam. El no quería alterarla de nuevo. De hecho, en el momento, el quería tomarla y acariciar su espalda de regreso a la cabaña y mantenerla a salvo de ser controlada de nuevo.
Deteniéndose, el repentinamente miro rápidamente alrededor, tomando nota de las pocas personas en la calle. Nadie parecía estarles poniendo atención o siguiéndolos, pero el sospechaba que alguien lo hacía.
“¿Thomas?”
El miro hacia abajo a ella de nuevo, notando que ella lo estaba mirando preocupada. Inez no era una mujer estúpida. Ella se daría cuenta de que algo estaba mal. Forzando una sonrisa, Thomas deslizo un brazo alrededor de sus hombros y la urgió a caminar de nuevo mientras mentía, “Solo me gusta oír el sonido de tu voz. Tienes un acento interesante; Portugués con un toque de Británico. Es bastante encantador.”
Inez rio y luego el alivio en su voz lo alegro de haber mentido mientras ella decía, “Yo no soy la que tiene acento. Tu si.”
“No. No tengo acento para nada,” le aseguro a ella, mirando – despreocupadamente, esperaba – a la calle de nuevo. Ahora que el estaba al tanto de que alguien debía de estarlos siguiendo, su espalda estaba cosquilleando como si pudiera sentir los ojos en ella, aunque el realmente no podía, el solo sabía que ellos debían de estar ahí. “Tú eres la que tiene acento.”
Inez solo sacudió su cabeza y dijo, “Tal vez ambos lo tenemos. Ahora, realmente deberíamos de hablar acerca de Marguerite e intentar figurar maneras para encontrarla.”
Thomas asintió solemnemente, pero su mentes estaba en porque ella podía haber sido controlada de nuevo. Ella no había sido controlada lo suficiente en ninguna de las ocasiones como para que algo pudiera ocurrirle. Ella solo se había ido por diez o quince minutos la primera vez y tal vez un poco más de cinco en la cafetería.
¿Había ella visto u oído algo que alguien no quería? Tal vez ella había visto a Marguerite, pensó él y entonces repentinamente recordó que este había sido su primer pensamiento cuando se dio cuenta que ella había sido controlada en Ámsterdam, pero Marguerite ni siquiera había sido la que tenía el teléfono en primer lugar.
Frunciendo el ceño, Thomas reconsidero la idea ahora.
“Repentinamente te has callado y te has puesto enojón,” murmuro Inez, llamando su atención lejos de sus pensamientos. “¿En que estas pensando?”
Thomas dudo, pero finalmente admitió, “Estaba pensando acerca de la primera vez que fuiste controlada en Ámsterdam.”
Inez dejo de caminar abruptamente. “¿La primera vez?”
Thomas se maldijo a sí mismo por soltar su lengua.
La luz repentinamente se vertió sobre ellos y la calle se lleno del sonido de las voces y risas mientras una puerta se abría detrás de ellos. Thomas miro alrededor para ver que ellos estaba parados afuera de un pub. Parecía fortuito, el repentinamente necesitaba un trago y sospechaba que Inez iba a necesitar uno también.
“Vamos,” dijo él, tomando su brazo para urgirla hacia la puerta, “tomaremos un trago y te explicare todo.”






“Así que piensas que alguien me controlo de nuevo,” murmuro Inez, mirando hacia abajo a su tarro al que apenas le había dado un sorbo desde que la mesera lo había colocado delante de ella. El pub era pequeño, atestado de personas sentadas en las mesas, o de pie en grupos hablando. Era un gran asunto, un verdadero pub inglés, no de los que se abrían para los turistas.
Thomas acababa de decirle su versión de su parada en la cafetería. Era bastant4e similar a la de ella excepto por la parte de ella poniéndose de pie en el medio para ir al baño. Ella le creía, pero no tenia recuerdo de eso.
Thomas se estiro y le dio un apretón a su mano confortándola. “Si.”
Ella asintió lentamente. “Okay. Bueno, o vi a alguien o algo que no debía cuando entre al baño de damas, o…” ¿o qué? Se pregunto ella inevitablemente.
“En Ámsterdam, tu sugeriste que fuiste controlada y que tu memoria fue borrada porque alguien no quería que nos diéramos cuenta que el atracador tenía el teléfono, y no la Tía Marguerite,” le recordó el. “Creo que pudiste haber estado en lo correcto con eso. Cuando pensamos que la Tía Marguerite estaba en Ámsterdam, nos quedamos allá para buscarla. Pero al descubrir que el atracador tenía el teléfono y no ella inmediatamente regresamos a Inglaterra. Y resulta que ella estuvo aquí en York todo el tiempo.”
“Así que ¿piensas que estaba en lo correcto y quien quiera que me acaba de controlar lo haya hecho por una razón similar?”
El asintió.
Inez lo miro su vaso de nuevo, y luego levanto su mirada y dijo, “Eso sugeriría que la última vez que fui controlada por que vio o estaba a punto de ver algo que podría guiarnos a Marguerite.”
Thomas asintió y se recargo, con irritación en su rostro mientras decía, “Pero esta vez no tenemos ni idea de que.”
“No,” coincidió ella y luego agrego, “Pero nos dice que tal vez estemos tras la pista correcta ahora.”
“Si, lo hace,” dijo él con sorpresa y le sonrió.
“Así que, tratemos de poner en orden lo que si sabemos,” sugirió Inez y alcanzo su bolso para sacar una libreta y su pluma. Colocando la libreta en la mesa, ella pulso el botón de la pluma para abrirla y escribo arriba de la primera pagina, “Cosas que sabemos.”
Ella miro hacia Thomas. “Sabemos que ella viajo a Londres con Tiny y se quedo en el Dorchester.”
Thomas se inclino hacia el frente mientras ella escribía eso y agregaba, “Y sabemos que Notte rento dos suites de dos habitaciones, pidiendo que tres tuvieran camas gemelas.”
Inez asintió mientras escribía eso, comentando, “Lo que me medio molesta desde que lo oí.”
“Lo sé. Me lo dijiste,” murmuro Thomas, sonando distraído.
Inez miro hacia arriba con sorpresa, pero el parecía pensativo, obviamente considerando cual debía de ser el siguiente punto. Encogiéndose de hombros, ella miro hacia abajo a la libreta, murmurando, “No me había dado cuenta que te lo había mencionado.”
“¿Qué?”
Inez levanto su cabeza de nuevo sorprendida de ver la apariencia congelada en la cara de él, pero le dijo, “Dije que no pensé que te lo hubiera mencionado.”
Thomas se hizo hacia el frente, inclinándose sobre la mesa mientras decía, “Hablamos de ello en el café.”
Inez estaba en silencio, su mente ahora buscando en su memoria tal conversación, pero no había recuerdos que encontrar. De hecho, ella tenía una vaga colección de lo que había charlado pero no podía decir que. Cuando ella le dijo eso a él ahora, Thomas se reclino, su expresión pensativa.
“¿Por qué fue removida de mi memoria nuestra conversación?” pregunto ella insegura.
“Tal vez nos estábamos acercando demasiado para descubrir algo,” dijo Thomas lentamente.
Esa parecía una buena posibilidad, supuso Inez. “¿Qué dijimos?”
“Tu dijiste que incluso aunque había solo cinco boletos a York, las dos suites de dos habitaciones con la petición de que al menos tres habitaciones tuvieran camas gemelas sugería que habían siete personas en Londres. Intentamos descifrar quienes eran, pero no sabemos lo suficiente y nos faltaban tres.”
“¿Quién era el cuarto que se nos ocurrió?” pregunto Inez y luego dijo, “¿Marguerite, Tiny, y Christian y su padre?”
“Si, pero no pudimos encontrar a ningún otro y entonces tú fuiste a buscar el baño de mujeres.”
“Yo estaba probablemente aun pensando en ello entonces.”
“Si,” coincidió Thomas y luego dijo, “Creo que Bastien menciono que Christian tenía un par de primos con él en California. Ella pudieron estar en el grupo.”
Inez alcanzo su trago para tomar un sorbo mientras consideraba esto, e hizo una mueca mientras la cerveza llenaba su boca.
“¿Mala huh?” pregunto Thomas con simpatía. “La mía se ha calentado también.” El miro alrededor y luego hizo una mueca. “La mesara probablemente no regrese mientras nuestros vasos estén llenos. Iré al bar y nos traeré un par de tragos. Continúa pensando en esto y trata de encontrar lo que habías pensado la primera vez. Ellos pueden sacar el recuerdo de descifrar algo, pero no las habilidades para razonar que tú tienes y tienes unas excelentes habilidades,” agrego el dándole coraje, luego palmeo su mano y se puso de pie para moverse hacia el bar.
Inez sonrió ligeramente mientras lo vea irse. El siempre sabía lo que tenía que decir. Y ella disfrutaba solo mirar al hombre, lo acepto, dejando caer sus ojos a su trasero en eso entallados jeans.
Un pequeño suspiro se deslizo de sus labios mientras ella deseaba que tuvieran tiempo para solo estar juntos. Ella realmente preferiría estar de nuevo en el hotel Dorchester haciendo el amor con el que aquí tratando de encontrar lo que le había sido robado de su memoria.
Desafortunadamente, hasta que ellos encontraran a Marguerite, no tenían tiempo para lo que ella quería, se recordó a si misma Inez y coloco sus pensamiento en el tema de quienes había sido los otros con los que había estado Marguerite. Bastien había dicho que solo habían sido cinco boletos a York, así que había disminuido el número. Ella dudaba que Marguerite y Tiny hubieran dejado el grupo, ella eran lo que suponía tenían que encontrar a la madre. Christian podría haber sido uno también, y probablemente su padre, pero ya que ella no tenía ni idea de quienes podrían ser los otros, ella no tenía idea de quien se había ido.
Inez considero a los primos que Thomas había mencionado estaban en California con Christian y se pregunto su Bastien habían pensado en contactarlos. Si era uno de esos hombres el que había dejado el grupo cuando se habían ido a York, ellos tal vez serian capaces de guiarlos en la dirección correcta –
Los pensamientos de Inez murieron abruptamente mientras ella se encontraba repentinamente de pie y alejándose de la mesa. Ella no estaba haciendo nada por sí misma, simplemente estaba sucediendo, como si un titiritero dirigiera sus movimientos.
Ese pensamiento envió una oleada de pánico a través de ella mientras recordaba la descripción de Christian de que la mayoría de las mortales habían sido solo muñecas inflables o marionetas para los inmortales. Ella estaba siendo controlada de nuevo, se dio cuenta Inez, y se pregunto si las primeras dos veces que había pasado ella habían estado al tanto y sentido el pánico que ahora la clamaba. E Inez estaba definitivamente sintiendo pánico. Su corazón golpeaba salvajemente en su pecho, su mente compitiendo con ideas desesperadas para terminar con esto. Ella intento retomar el control y forzar a su cuerpo a detenerse, pero no podía ni siquiera alentar sus pasos. Entonces Inez intento gritar o incluso susurrar, pero su boca estaba cerrada con fuerza, ni un sonido saliendo por su garganta.
No cunda el pánico, se ordeno a sí misma. Estará bien. ¿Y que si tu mente es borrada de nuevo? No has sido lastimada por eso antes, se dijo a sí misma, pero los pensamientos tenían agujero en ellos. Las dos veces previas ella había sido controlada y regresada a Thomas, la primera vez de regreso al hotel en Ámsterdam, y justo hacia una hora en el café ella había sido devuelta a su mesa – pero ahora ella estaba siendo alejada de Thomas. Seguro que si ellos querían borrarle la memoria, ¡No tenían que llevársela lejos para hacerlo!
Inez no tenía idea, ella no sabía cómo se hacía, pero por alguna razón esta vez se sentía diferente. Ella no creía que su intención fuera solo borrar su memoria y dejarla ir de nuevo.
Ella estaba caminando por el pub en camino hacia la puerta, sorteando su camino entre grupos e individuos y ninguno parecía notar el menor problema. ¿Seguro que sus ojos mostraban pánico?
Inez intento encontrar a Thomas con sus ojos. El al menos se daría cuenta de que algo estaba mal, el vería su miedo, pensó ella, pero no pudo encontrarlo en la multitud. Ella ni siquiera podía ver el bar por la gente entre ella y el. Inez continúo tratando; justo hasta que ella alcanzo pa puerta del pub y su mano se elevo para abrirla. Mientras ella salía a la fría brisa de la noche, Inez sabía que estaba perdida.



El área alrededor del bar estaba llena de gente esperando su turno. El hombre detrás de la barra estaba trabajando duro, pero estaba alegre a pesar de todo. Thomas espero, intentando ser paciente. Siempre era difícil esperar cuando sabias que, realmente, no tenías que hacerlo. El podía fácilmente tomar control del hombre y hacer que le sirviera sus tragos enfrente de los otros, y luego detener al que tuviera problemas con que él fuera servido antes que ellos, pero no lo hizo. Al menos, el no lo hizo hasta que vio que la mesera que los había servido cuando llegaron, se deslizo detrás de la barra para recoger tragos.
Apretando los labios, Thomas miro la larga línea que aun estaba delante del, y luego se deslizo en la mente de la mesera, deposito su orden ahí para que ella la llevara a su mesa, y luego se dirigió de regreso hacia Inez. Atestado como estaba, Thomas estuvo de vuelta en la mesa antes de que se diera cuenta de que ella ya no estaba ahí.
La sorpresa destello a través de él, pero fue rápidamente seguido por la alarma cuando él vio que su bolso aun estaba en la mesa, puesto ahí para que cualquiera lo tomara. De hecho, alguien se estaba aproximando ahora y tomándolo, se dio cuenta y entrecerró sus ojos en la mujer.
“No lo haría si fuera tu,” gruño Thomas mientras alcanzaba la mesa.
La mujer regreso su mano, diciendo rápidamente, “Solo iba a llevarlo al bar. Creo que la chica lo olvido cuando se fue.”
Thomas no se molesto en discutir con la mortal. Torciendo los labios, tomo el bolso y comenzó a girarse, pero entonces frunció el ceño cuando se dio cuenta de lo que ella había dicho. Girándose de regreso, apuñalo la mente de ella con la de él, entrando rápidamente y encontrando una visión de Inez caminando tiesamente fuera del bar, su expresión vacía.
Maldiciendo, Thomas se giro y se apresuro a la puerta, el bolso de Inez bajo su brazo como un balón de futbol. Nunca se le ocurrió que pudiera parecer como un ladrón huyendo de la escena del crimen hasta que un hombre se puso en su camino, espetando, “Dalo tu maldito ladrón ”
Thomas casi tumba al hombre, pero entonces rápidamente se deslizo en su mente y lo movió a un lado en su lugar. Era demasiado raro que otros se implicaran para detener a un criminal; y mientras el hombre había malentendido la situación, el pensó que les estaba ayudando a una dama en apuros. Thomas pensó que sería recompensado, y no tirado de un golpe.
Nadie más se interpuso en su camino, y Thomas choco contra la puerta del pub y fuera a la calle sin mayor problema.
Una ligera brisa estaba asechando afuera. Lo que envió su cabello volar mientras el miraba primero hacia un lado y luego hacia el otro de la calle. Thomas no vio a Inez en ninguna de las dos direcciones, el pánico convirtiéndose en una bestia viviente en su pecho, aprisionando su corazón. El no podía perderla ahora. El había esperado doscientos años por Inez, el simplemente no podía perderla.
Mirando un crucero a pocos pasos a su izquierda, Thomas se apresuro hacia allá, pensando que seguramente hacia allí había sido llevada. El no se había ido por mucho tiempo de la mesa, cualquiera que la hubiera estado controlando la habría sacado de esta calle en caso de que Thomas viniera a buscarla, y esa era la esquina más cercana.
Deteniéndose en el crucero, el miro a la derecha y a la izquierda de nuevo, congelándose cuando él vio un poco de blanco brillante a la distancia. A pesar de sus excepcionales ojos, le tomo un momento darse cuenta de que era una figura en una blusa blanco brillantes y pantalones oscuros siendo llevada por la banqueta y a unos pasos de una figura oscura toda en negro. Thomas no podía estar seguro desde esta distancia, pero por la diferencia de tamaño entre la pequeña Inez y la figura con ella, el suponía que su captor era un hombre.
Dios Bendijera a su perchero por tener blusas blancas, pensó Thomas mientras el entraba a la calle y corría a muerte. Si ella estuviese vistiendo blusa negra como él y el hombre con ella, el nunca la habría visto antes de que ella desapareciera de su vista.
Thomas cruzo la distancia rápidamente, sin importarle que cualquiera hubiese visto la velocidad a la que viajaba y se preguntara. El disminuyo su velocidad cuando pensó que se estaba acercando a donde Inez había sido llevada hacia la acera, y pronto observo un par de escalones de piedra justo frente al puente que cruzaba el rio. Guiaban hacia un desnivel con un camino de piedra que corría a lo largo del rio.
Thomas se detuvo en la cima de las escaleras y miro hacia abajo, observando a Inez y a su captor al momento. La oscura figura era más definitivamente un hombre, alto, y ancho y constituido como un guerrero de antaño. Un inmortal que era mayor que él, resumió Thomas, pero no le pudo importar menos. El no iba a renunciar a Inez sin pelear, ni siquiera si lo mataba.
El estaba a punto de empezar a descender cuando cio que el hombres detenía a Inez. Thomas frunció el ceño mientras lo vea girarla para que ella enfrentara el agua, colocándola detrás de él, pero cuando el levanto sus manos para colocarlas una en sus hombros y una alrededor de su cara, Thomas reconoció que el estaba a punto de romperle el cuello, luego probablemente arrojarla al rio. El rugió de furia y arrojo el bolso de Inez como un misil.
Thomas no espero a ver si el bolso golpeaba su objetivo, pero inmediatamente bajo las escaleras a una velocidad que él nunca pensó que fuera a llegar a tiempo. Aun así, vio como el bolso golpeo la cabeza del hombre lo obligo a dar un paso hacia un costado, llevándose a Inez con él. Retomando su balance, el hombre miro en dirección hacia donde Thomas estaba bajando el último escalón y apresurándose hacia ellos. El inmortal dudo, y luego arrojo a Inez por la orilla hacia el rio incluso mientras él se giraba y huía.
Con el corazón amarilleando en su pecho, Thomas irrumpió a corre, hacia la orilla del camino, y se arrojo al agua detrás de Inez. El Rio Ouse estaba frio, oscuro, y mohoso. Era imposible ver algo.
Silenciosamente maldiciendo, Thomas agito sus brazos a su alrededor, buscando ciegamente a Inez. El estaba comenzando a desesperarse de encontrarla cuando las puntas de sus dedos rozaron contra algo. Moviéndose en esa dirección, movió sus brazos de nuevo y esta vez toco algo en la punta de su codo. Tomando lo que fuera con su otra mano, sintió que sus dedos se cerraban alrededor de un brazo e inmediatamente se empujo hacia la superficie, llevándola con él.
El ímpetu de su empuje lo envió a través del agua. Thomas aun se estaba moviendo a gran velocidad cuando choco contra la superficie y salió del agua hasta su cintura, antes de hundirse de nuevo. Miro hacia Inez mientras comenzaba a regresar hacia el agua, dándose cuenta solo entonces de que la tenía por el tobillo y no por su brazo como había pensado.
Pateando para mantenerse en la superficie, Thomas le dio la vuelta rápidamente, sacando su cabeza del agua mientras la tomaba por la parte superior de sus brazos. Su cabeza estaba vuelta hacia atrás y la luz de la luna brillaba sobre su rostro. La mandíbula de Thomas se tenso mientras notaba el tinte azul de su piel. Era casi notorio alrededor de sus labios.
Thomas la acerco mas, presiono su nariz y soplo aire en su boca varias veces, luego pateo hacia la orilla, cruzando la mitad de la distancia antes de detenerse de nuevo. Él le dio aire de nuevo antes de continuar hacia el embarcadero donde una vez más tomo aire para dárselo a ella.
Thomas se las arreglo para sacarlos a ambos del agua, levantando a Inez hacia afuera primero y luego siguiéndola. El gateo a su lado y miro hacia abajo a su rostro a la luz de la luna, frunciendo el ceño ante el pobre color. Tragando de nuevo su miedo que cosquilleaba en su garganta, se puso a trabajar. Thomas hecho la cabeza de ella hacia atrás y levanto su mentón, luego se inclino para escuchar la respiración. Cuando no oyó nada, presiono su nariz, soplo dos veces en su boca, y luego coloco el borde de su mano en su esternón, la otra mano sobre la primera y presiono directo hacia abajo rápido y fuerte treinta veces seguidas antes de detenerse y soplar en su boca de nuevo, observando su pecho elevarse, luego caer mientras el se detenía.
“Vamos, Inez,” murmuro Thomas mientras cambiaba de regreso a las compresiones. “No te me mueras. ¡Vamos!”
El envió aire en su boca, alejándose cuando ella comenzó repentinamente a toser. Cambiándola de costado, Thomas se aseguro de que su cabeza estuviera aun extendida para que su garganta no estuviera bloqueada y luego simplemente acaricio su espalda mientras ella continuaba tosiendo y comenzó a escupir el agua que había tragado.
Cuando Inez finalmente cayó hacia atrás con un gemido, Thomas retiro el cabello empapado pegado en su rostro y exhalo con alivio.
Notando que su color estaba mucho mejor ahora, el se tomo un momento para correr sus monos sobre el cuello de ella. Thomas estaba seguro de que el otro inmortal no había tenido oportunidad de herirla, pero el checo de todos modos, aliviado de ver cuando su cuello parecía estar bien.
Sentándose sobre sus talones, el miro hacia arriba ay abajo del camino, pero no había nadie alrededor. El inmortal se había ido, y mientras él podía ver a un par de personas cruzando el puente al final del camino, ellos estaban lo suficientemente lejos que ellos no parecían notarlo o a Inez. Ciertamente nadie parecía haberlo notado en el agua y apresurado a ayudarlos.
Otro gemido de Inez llamo su atención de vuelta y Thomas se inclino sobre ella de nuevo. “¿Amor?” dijo él en voz baja. “¿Estas despierta?”
Los ojos de Inez se abrieron. Estaban llenos de confusión y dolor hasta que lo reconocieron y luego el alivio lleno su expresión y ella susurro, “Thomas.”
“Si, amor. Estoy aquí. Esta asalvo ahora.”
Sus dedos se apretaron débilmente en su mano, sus ojos solmenes mientras ella jadeaba, “Pensar que moriría antes de poder decirte –“
Thomas sintió que su corazón se contraía mientras ella irrumpía en un profundo, doloroso ataque de tos. Deslizando su brazo por detrás se su espalda, en la levanto en posición semisentada, y luego acaricio su espalda, intentando ayudarla a través de esto.
“Tengo que decirte,” jadeo ella una vez más.
“No hables, amor. Solo descansa,” insistió el preocupadamente.
Ella sacudió su cabeza con frustración y lo intento de todos modos. “Quiero que sepas, Yo t –“
Thomas acaricio su espalda mientras tenía otro ataque. El estaba seguro de que ella estaba intentando decirle que lo amaba, y mientras él quería oír esas palabras más que nada en el mundo, el no quería que fueran a costa de su salud.
“Puedes decirme después,” le aseguro, tomándola entre sus brazos una vez que el ataque termino. “Cuando te sientas mejor.”
Cuando ella simplemente gimió y ella se encogió contra su pecho, Thomas la sostuvo un poco más cerca y se giro hacia las escaleras. Tropezó con algo en su camino y miro hacia abajo. Viendo su bolso, Thomas se detuvo y descanso las piernas de Inez en sus rodillas mientras lo recogía. Afortunadamente, era un bolso de cierre y no se había abierto por el impacto. Deslizando sobre su hombro, deslizo su brazo de nuevo bajo las piernas de ella y se enderezo para subir las escaleras.
Inez continuo inmóvil y silenciosa en sus brazos mientras subía las escaleras. Thomas miro hacia abajo hacia ella, su atención cambiando entre los escalones y su preocupación por ella.
“Sostente, Inez. Te llevare a un hospital. Estarás bien,” murmuro él.
La reacción de Inez hacia sus palabras fue casi violenta. Encogiéndose en sus brazos, ella levanto los ojos llenos de miedo hacia él.
“No… ningún hospital,” protesto ella, su voz rasposa y débil.
Thomas frunció el ceño ante su alteración, pero dijo, “Es lo mejor, amor. Tu casi te ahogas.”
“El me encontrara,” lloriqueo Inez, y el miedo en su voz hizo que su corazón doliera. Eso también le dijo que el inmortal no se había preocupado en borrar su toma de control de sus recuerdos, pero entonces, ¿Por qué se molestaría? Thomas estaba seguro de que el hombre había intentado matarla. El juraría por su vida que estaba a punto de romperle en cuello cuando el intervino.
Tal vez el hospital no era tan buena idea, coincidió Thomas. En no quería que ella estuviera fuera de su vista ni por un minuto de ahora en adelante y no podía garantizar que ellos no intentaría separarlos en el hospital o intentarían capturarla durante la noche. El inmortal bien podría ponerle las manos encima y Thomas no iba a permitirlo.
“Ningún hospital,” le aseguro suavemente mientras ella se movía descansando en sus brazos. “Te llevare de regreso a la cabaña ahora.”
Un pequeño suspiro de alivio se deslizo de sus labios e Inez cerró sus ojos y se quedo quieta en sus brazos, pero su expresión estaba aun tensa con miedo. Thomas sintió la ira comenzando a hervir él en mientras la miraba.
Ninguna mujer debía de vivir con miedo, y maldito fuera si la suya lo iba a hacer, pensó Thomas secamente mientras subía las escaleras. En el momento en que regresara a Inez a la cabaña él iba a convertirla. El inmortal aun podría ser capaz de leerla hasta que ella fuera instruida – y mantuviera – en guardias, pero ella sería más difícil de leer y controlar… y definitivamente más difícil de matar. Al menos ella tenía oportunidad de pelear.
Las calles estaban relativamente tranquilas. Thomas solo había pasado un par de personas en su camino de regreso a la cabaña y tuvo pocos problemas en borrar el recuerdo de su paso de sus mentes. La última cosa que necesitaba era que alguien llamara a la policía y les dijeran que habían visto a un hombre llevando a una mujer inconsciente por el centro. Aun así, el estaba tan aliviado de llegar a la cabaña que no había notado que las luces que había apagado cuando salían estaban prendidas de nuevo mientras lucha por abrir la puerta y poner a Inez dentro.
Thomas solo había cerrado la puerta de una patada y girado para llevar a Inez escaleras arriba a la habitación cuando ese hecho lo alcanzo. El se detuvo, un pie en el escalón mientras la adrenalina comenzaba a invadirlo, luego dirigió sus ojos hacia la cima de las escaleras mientras el sonido de una puerta abriéndose escaleras arriba alcanzaba sus oídos.
Cuando nadie apareció en la cima de las escaleras y el oyó movimiento en una de las habitaciones, Thomas giro y se apresuro silenciosamente a través del pasillo hacia la sala. Aparto a Inez del camino colocándola en el sillón, luego se dio la vuelta y fue hacia la puerta, deteniéndose solo lo suficiente para apagar la lámpara de la mesa y desconectarla de la pared, antes de continuar por el corredor.
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Capitulo 13 (Traducido por Jade Lorien)
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