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 Prologo (Traducido por Jade Lorien)

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Jade_Lorien
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MensajeTema: Prologo (Traducido por Jade Lorien)   Sáb Jul 23, 2011 12:35 pm

PROLOGO


CAMPAMENTO DE GUERRA DE BLOODLETTER, VIEJO PAIS, 1644
El deseaba haber tenido más tiempo.
Aunque a decir verdad, ¿Qué cambiaria eso? el tiempo solo importaba si uno hacia algo con el, y el ya había hecho lo que se podía.
Darius, hijo nacido de Tehrror, desamparado hijo de Marklon sentado en el suelo sucio con su diario abierto en sus rodillas y una vela de cera frente a el. Su iluminación era inútil pero la pequeña flama que se balanceaba en el proyecto y su cuarto era la esquina más lejana de la cueva. Sus ropas estaban hechas de áspero cuero, listo para la batalla, y sus botas eran de la misma manufactura.
En su nariz, el hedor del sudor masculino y la tierra picante mezclada con la dulce putrefacción de la sangre de lesser.
Cada aliento que el tomaba parecía magnificar la peste.
Tironeando de las paginas de pergamino, el iba atrás en el tiempo, retrocediendo los días uno a uno hasta que no estaba mas en el campamento de guerra.
Echaba de menos el “hogar” con un dolor físico, su estancia en este campamento una amputación mas que una recolocación.
El había sido criado en un castillo donde la elegancia y la gracia habían sido la misma tela de la vida. Dentro de las resistentes paredes que habían protegido a su familia de los humanos y lessers por igual, cada noche había sido tan tibia y fragante a rosas como esas de Julio, los meses y años pasando con facilidad y letargo. Los cincuenta cuartos a través de los cuales el a menudo había vagado habían sido fijados con satín y sedas, y muebles hechos de maderas preciosas, y alfombras tejidas, no juncos. Con pinturas al oleo que brillaban en sus marcos dorados, y estatuas de mármol asumiendo poses dignas, era un sitio de platino para justar una existencia de diamante.
Y así que era incomprensible que él alguna vez se encontrara donde estaba ahora. Había habido, aun así, una debilidad vital en la fundación de aquella vida suya.
El corazón latiente de su madre le había dado el derecho de estar bajo ese techo y mantenido dentro de ese mimado hogar. Y cuando ese amado órgano vital se detuvo en su pecho, Darius había perdido no solo su mahmen por nacimiento, sino el único hogar que había conocido.
Su padrastro lo había echado y relegado su herencia, una enemistad largamente ocultada fue expuesta y puesta en acción.
No había habido tiempo de llorar a su madre. Ni tiempo para entender el abrupto odio del macho que tenia todo pero lo mandaba. Sin tiempo para reparar en la identidad que el tenia como macho de buena educación en la glymera.
El había sido arrojado a la entrada de su cueva como un humano que había sucumbido a la plaga. Y las batallas habían empezado aun antes de que el siquiera viera un lesser o empezara a entrenar para combatir a los cazadores. En su primera noche y día en el seno de este campamento, había sido atacado por un compañero quien vio sus finas ropas, lo único que se le había permitido llevarse, como evidencia era débil de brazo.
El los había sorprendido no solo a ellos, sino a si mismo durante esas obscuras horas.
Fue entonces cuando aprendió, como ellos hicieron, que aunque había sido criado por una macho aristócrata, en la sangre de Darius había los componentes de un guerrero. Sin duda, no solo un soldado. Nay, un Hermano. Sin pensarlo, su cuerpo había sabido que hacer y había respondido a la agresión física con escalofriante acción. Aunque su mente luchaba con la brutalidad de sus deberes, sus manos y pies y colmillos habían sabido precisamente que esfuerzo era necesario.
Había habido otra parte de él, ignorada, desconocida… que de alguna manera parecía más “él” que el reflejo que tanto tiempo había visto reflejada en el espejo.
Con el tiempo, su lucha se había hecho aun más competente… y su horror de si mismo fue dejado. Para ser honestos, no había otro camino por el cual tratar: La semilla de su verdadero padre y el padre de su padre y el señor de su abuelo habían determinado su piel y hueso y músculos, la línea de sangre pura de guerrero transformándolo a él en una fuerza poderosa.
Y un vicioso, oponente mortal.
Sin duda, el lo encontró muy desconcertante con su otra identidad. Era como si el proyectara dos sombras en el suelo donde se paraba. Como si donde quiera que estuviera hubiera dos fuentes de luz separadas que iluminaban su cuerpo. Y aun así, a pesar de conducirse con tal repugnante, violenta manera ofendiendo las sensibilidades que le habían sido enseñadas, el supo que eran parte de un propósito mayor que estaba designado a servir. Y lo había salvado una y otra vez… de aquellos que querían lastimarlo dentro del campamento, y de aquel que quería verlos a todos muertos. Sin duda, Bloodletter era supuestamente su whard, pero actuaba mas como un enemigo, aun cuando los instruía en los caminos de la guerra.
O tal vez ese era el punto. La guerra era feo no importaba la faceta que mostrara, ya fuer preparación o participación.
La enseñanza de Bloodletter era brutal y sus dictados sádicos demandaban acciones de las cuales Darius no habría tomado parte. En verdad, Darius era siempre el ganador en competencias de conflicto entre los entrenados… pero él no tomaba parte en las violaciones que eran el castigo infligido a los venidos. Él era el único cuyo rechazo era honorado. Su negativa había sido retada una vez por Bloodletter, y cuando Darius casi lo había golpeado, el macho no se le volvió a acercar.
Los perdedores de Darius, entre los cuales todo el campamento había sido numerado, eran castigados por otros, y era durante este tiempo, cuando el resto del campamento estaba ocupado en el espectáculo, que el más frecuentemente tomaba consuelo en su diario. En verdad, en el presente, el no podía tolerar siquiera un vistazo hacia el lugar de la hoguera, para una de las sesiones que tomaban lugar.
Odiaba que él hubiera causado los eventos que transpiraban de nuevo… pero no tenia opción. Debía entrenar, tenía que pelear, y tenía que ganar. Y la suma resultado de la ecuación era determinada oír la ley de Bloodletter.
Desde el lugar de la hoguera, gruñidos y vítores lujuriosos se elevaban.
Su corazón dolía tanto por el sonido y cerro sus ojos. El que en ese momento estaba aplicando el castigo en lugar de Darius era un macho cruel, hecho del molde de Bloodletter. Frecuentemente se ponía de pie para llenar el vacío mientras disfrutaba la dispensación del dolor y humillación tanto como el aguamiel.
Pero no duraría más esto. Al menos no para Darius.
Esta noche seria su prueba en el campo Después de haber sido entrenado por un año, iba a salir no solo con guerreros, sino con Hermanos. Era un raro honor – y un signo de que la Sociedad Lessing era, como siempre, terrible. La experiencia innata de Darius había ganado importancia, y Wrath, el rey, había decretado que debía ser sacado del campamento y desarrollado aun más por los mejores luchadores que la raza vampiro tenia.
La Hermandad de la Daga Negra.
Todo podía haber sido inútil, aun así. SI esta noche el probaba ser capaz únicamente de entrenar y de combatir con otros de su calaña, entonces sería devuelto a su cueva para mas enseñanzas marca Bloodletter.
Nunca seria puesto a prueba por la Hermandad, relegado a servir como un soldado.
Uno tenía una sola oportunidad con la Hermandad, y la prueba esta velada a la luz de la luna no era acerca de estilos de pelea o armamento. Era una prueba del corazón. Podía el mirar en los pálidos ojos de enemigo y oler su dulce hedor y mantener su cabeza en calma mientras su cuerpo actuaba sobre estos cazadores-
Los ojos de Darius se levantaron de las palabrea que había puesto en el pergamino hace toda una vida. En el centro de la entrada de la cueva, una banda de cuatro se puso de pies altos y de hombros anchos y bien armados.
Miembros de la Hermandad.
El conocía a este cuarteto por nombre: Ahgony, Throe, Murhderm, Tohrture.
Darius cerró su diario, lo deslizo en una fisura de las rocas, y lamio el corte en su muñeca que se había hecho para crear “tinta”. Su lapicero hecho de la pluma de la cola de un faisán se desvanecía rápido y no estaba seguro de cuando el regresaría aquí de nuevo para usarla, pero la deja a un lado.
Mientras el tomaba la vela y la acercaba a su boca, fue golpeado por la suave calidad de la luz. Había pasado tantas horas escribiendo junto a la amable, débil iluminación… de hecho, eso parecía el único lazo que el tenia entre su vida pasada y su actual existencia.
Apago la pequeña flama con un solo soplido.
Poniendo de pie, junto sus armas: una daga de acero que había sido quitada de un cuerpo tibio de un estudiante, y una espada que era del armamento comunal de entrenamiento. Ni la empuñadura había sido ajustada para su palma, pero a la mano que la blandía no le importaba.
Mientras los Hermanos miraban hacia donde se encontraba y ofrecían ni felicitaciones ni desalientos, el deseaba que entre ellos estuviera su verdadero padre. Que diferente se sentiría todo esto si él tuviera a su lado alguien que le importara como seria su resultado: el no busco un cuarto dado y no busco una dispensa especial, pero él nunca estaría solo ahora, separado de aquellos que lo rodeaban, separado por una divisoria que él podía ver pero nunca cubrir.
Estar sin la familia era extraño, una prisión invisible, los barrotes de la soledad y el desarraigo cerrándose más y más fuertemente mientras los años y la experiencia se acumulaba, aislando a una macho tanto que no tocaba nada y nada lo tocaba.
Darius no miro hacia atrás al campamento mientras caminaba hacia los cuatro que habían venido por él. Bloodletter sabía que el salía hacia el campo y no le importaba si es que regresaba o no. Y los otros estudiantes eran como él.
En el aproximamiento, él deseaba hubiera tenido más tiempo para prepararse para esta prueba de voluntad y fuerza y coraje. Pero era aquí y ahora.
De verdad, el tiempo seguía hacia adelante aunque tu quisieras enlentecerlo a un gateo.
Deteniéndose frente a los Hermanos, anhelaba una palabra de consuelo o un buen deseo o una plegaria de fe de alguien. Como ninguna vino, el ofreció una breve oración a la sagrada madre de la raza:
Querida Virgen Escriba, por favor no me permitas fallar en esto.
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