N&N
Bienvenid@ a "Nalla & Nallum"!!!!!!

Si no eres usuario por favor registrate y forma parte de nuestro equipo. Si ya lo eres, q bueno q has vuelto, ya sabes q hacer

Gracias por tu visita!!!!

Besos, Jade


Traducciones, correcciones y discusiones de los libros mas hot y cute!!!!
 
ÍndiceCalendarioFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Capitulo 11 (Traducido por Jade Lorien)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Jade_Lorien
Admin
avatar

Mensajes : 196
Fecha de inscripción : 20/05/2010
Edad : 31
Localización : Mexico

MensajeTema: Capitulo 11 (Traducido por Jade Lorien)   Jue Jul 21, 2011 11:40 am

Once


“Aquí estamos.” El botones abrió la puerta y la mantuvo abierta con el brazo extendido para Inez y Thomas para que lo precedieran.
Haciendo a un lado los repentinos nervios que la clamaban, Inez sonrió al hombre y entro. Ella coloco su bolso en la mesa junto al sofá y se movió hacia la hilera de ventanas, abriendo las cortinas, y luego mirando hacia afuera a las enceguecedoras luces destellantes en la noche de Londres. Su atención de cualquier modo estaba en el sonido detrás de ella mientras el botones acarreaba su maleta junto con la mochila de Thomas hacia la habitación. Ella oyó a Thomas agradecerle al hombre y supuso por la alegre respuesta del botones que el probablemente le había dado una buena propina por escoltarlos, y entonces ella oyó la puerta cerrarse.
Inez no se giro, pero estuvo de pie tensamente donde estaba, sintiéndose como una virgen en su noche de bodas. Ellos estaban de vuelta en el Dorchester.
Thomas e Inez habían estado relajados en el aeropuerto Schiphol, esperando abordar su vuelo fuera de Ámsterdam, cuando Bastien hacia llamado con las noticias de que no solo había rastreado las tarjetas de crédito de Notte, sino que había llamado al apartamento de Christian Notte, y que cuando él recibió la respuesta de la maquina contestadora, había intentado llamar a Construcciones Notte. Era el negocio donde el inmortal trabajaba en Italia, afortunadamente, una organización familiar lejos de ser una compañía multinacional. Su tía Vita había contestado el teléfono y Bastien había sabido que Christian estaba en Inglaterra como su padre, aunque ella no estaba exactamente segura de donde estaban los dos hombres. Ella tampoco tenía idea de cuando tenían planeado regresar y no había sonado complacida de ello.
Bastien entonces había arreglado que se rastrearan las tarjetas de crédito de ambos hombres en Inglaterra. El había encontrado un cargo por dos suites en el hotel Claridge ahí en Londres la noche anterior a que Marguerite dejara el Dorchester. El también había encontrado el cargo de cinco boletos de tren a York, donde se había hecho varios cargos, el ultimo de ello del día anterior.
Bastien inmediatamente había llamado al hotel, esperando verificar que Marguerite había sido una de los huéspedes de las suites, pero todo lo que había averiguado era que el Sr. Notte había pedido que las tres habitaciones en las suites tuvieran camas gemelas.
Decidiendo que ella tenía que estar ahí, el entonces intento arreglar los boletos de tren para Inez y Thomas hacia York, pero su vuelo de Ámsterdam había llegado demasiado tarde como para que alcanzaran el tren. El aparentemente había checado los vuelos, pero eso no era posible tampoco, así que los había hospedado en el Hotel Dorchester por una noche, reservándoles una suite de dos habitaciones. Ellos iban a tomar el tren a la ciudad amurallada la tarde siguiente.
Thomas había pasado por toda esta información con tonos solemnes, pero entonces sus ojos había destellado para mientras el señalaba que eso quería decir que tenían la noche libre para ellos mismos.
Inez había estado temblando de nervios desde antes; contemplando lo que estaba por venir con una ansiedad que había crecido con cada momento que pasaba mientras esperaban para ser llamados a bordo para su vuelo, en el vuelo, y durante el viaje en taxi al hotel.
Ahora casi se llegaba el tiempo, pensó Inez con más que un toque de pánico. Realmente la anticipación era horrible. Ella había estado sentada en el vuelo recordando cómo habían sido sus besos e imaginando como seria el resto; Inez había pasado el vuelo entero deseando que esto vendría hace un par de meses para que pudiera haber elegido no saltarse tantas vueltas al gym por el trabajo. Ella también había dejado pasar algunos de los muffins que había tenido en el desayuno, y…
Los ‘y’s eran interminables; un manicure, pedicura, facial, depilación con cera… cualquier cosa que pudiera hacerla verse mejor mientras desnudos corrían por su cabeza como algo que ella debía hacer y haría.
Una vez que Inez había terminado de hacer jirones cualquier confianza que podría haber tenido previamente de su cuerpo, regreso a su técnica sexual, o la falta de. Ella no era virgen, pero ella realmente había hecho a un lado su vida social en pro de concentrarse en su carrera, y mientras eso había hecho que la promovieran a vicepresidenta, básicamente había dejado su vida social, o más específicamente su vida amorosa, en el retrete. Había pasado mucho tiempo desde que ella había salido con alguien, haber dormido con alguno… hacía mucho tiempo. No habría lastimado a nadie si hubiera tomado un libro que le pudiera dar un rápido curso.
Inez sabía que era una idea ridícula incluso mientras la tenía. Era como si ella se hubiera olvidado que pasaba donde y así, pero tal vez había nuevas técnicas que ella de las que nunca había oído. Un punto secreto, por ejemplo que pudieras presionar para hacer que un hombre quedara ciego y no pudiera notar tu cuerpo imperfecto.
Ella estaba sonriendo ante la casualidad de que hubiera tal cosa como un punto cuando algo acaricio sus hombros. Sobresaltándose, Inez chillo, brinco, y se dio la vuelta, sus ojos ensanchándose mientras veía a Thomas de pie ahí, con sus manos en alto, obviamente por colocarlas en sus hombros, sus cejas prácticamente desapareciendo en su cabello ante su reacción al gentil toque.
Ambos se quedaron quietos de pie por un momento, y entonces Thomas aclaro su garganta y dijo, “¿Estás bien? No quise asustarte.”
“Estoy bien,” dijo Inez al momento, haciendo una mueca mientras su voz salía como un chillido tan agudo que Minnie Mouse estaría orgullosa.
“Hmm” Thomas la miro pensativamente, y luego dijo, “Bueno, Iba a sugerir que ordenáramos servicio a la habitación. ¿Tienes hambre?”
“Si,” jadeo ella, tomando la sugerencia. Lo que fuera para retrasar lo que estaba por venir.
“Correcto,” dijo el lentamente, aun pareciendo pensativo. “Bueno, ¿Por qué no miras el menú y ves lo que quieres?”
Asintiendo, Inez se movió a través de la habitación para tomar el menú. Thomas tomo su lugar junto a la ventana, mirando en silencio mientras ella hacia su selección. No fue rápida. Su decisión lo fue, pero ella paso un buen, largo rato mirando todo en el menú de servicio a la habitación al menos tres veces en un esfuerzo para retrasar las cosas. Para el momento en que Inez había cerrado el menú, ella se imagino que se había ganado unos buenos diez minutos con su retraso. Y entonces ella sintió una mano en su hombro. Inez brinco nerviosamente, pero se las arreglo para no chillar como una idiota esta vez.
Thomas fue lo suficientemente bueno como para ignorar su reacción. Su voz era ligera mientras el preguntaba, “¿Decidiste?”
Forzando una sonrisa, Inez se giro para encararlo, arreglándoselas para dar un paso hacia atrás mientras lo hacía, y asintiendo. Ella sostuvo el libro entre ellos y pregunto, “¿Necesitas el menú?”
Thomas no dijo nada, pero ella pudo jurar que sus labios se retorcieron con entretenimiento mientras el tomaba el libro.
“Gracias,” murmuro él y luego la miro y sugirió, “Pareces un poco tensa. Porque no escoges tu habitación y tomas un buen baño relajante. Esperare para colocar nuestra orden para que puedas tener una buena y larga remojada.”
“Oh, sí. Esa es una buena idea,” suspiro Inez con alivio ante la oferta. Era también otro retraso así como una oportunidad para afeitar sus piernas de nuevo y otras pequeñas tareas que ayudarían a elevar su confianza. Ella podría haber besado al hombre. En su lugar, ella tomo la manija de su maleta de ruedas que habían comprado en Ámsterdam y salió de la habitación.
“Inez”
Ella se congelo en la puerta y miro hacia atrás cautelosamente, “¿Si?”
“Debes de decirme lo que quieres para que pueda ordenarlo,” señalo el gentilmente.
“Oh.” Ella soltó una risa nerviosa, balbuceo lo que quería apresuradamente y rápidamente salió de la habitación antes de que él pudiera detenerla de nuevo.
Inez se apresuro en la primera habitación que encontró, coloco la maleta en su lugar, la abrió, y comenzó a sacar utensilios en busca de lo que necesitaría para su baño. La habitación parecía como si un tornado la hubiera golpeado para el momento en que ella había terminado, pero a Inez no le importaba. Ella estaba estresada y no pensó que hubiera estado así de estresada nunca antes en su vida.
Ella sacudió la cabeza a si misma mientras se apresuraba hacia el baño y tiraba todo sobre el tocador. Ella podía manejar fusiones, intentos hostiles de apoderamientos, y otras emergencias de negocios con fácil aplomo, pensó Inez con auto disgusto mientras presionaba burbujas para baño en la tina y abría las llaves. Y no era como si esta fuera su primera vez. Ella había tenido sexo antes y nunca había estado así de distraído por todo esto, ni siquiera en si primera vez. Pero entonces ni siquiera había importado de verdad. Ella no se había preocupado por alguien más como se preocupaba por Thomas.
“¿Qué?” Inez jadeo la palabra mientras se encontraba el reflejo de su mirada en el espejo. Pero incluso mientras ella hacia la pregunta, sabía que era verdad.
Inez había salido con un montón de hombres durante la universidad, y luego cuando ella había empezado a trabajar, pero todos ellos parecían terriblemente inmaduros o incluso aburridos para ella así que había empezado a evitar las citas, ella tenía un amorío con su carrera por la última década y no había conocido a un hombre que pudiera competir.
Hasta ahora,
Thomas definitivamente podía competir. Y mientras ella había pensado que la parte más atractiva de ser su compañera de vida era la completa falta de esfuerzo de su parte, dejándola libre para continuar su amorío con su trabajo, sus sentimientos estaban cambiando en cuanto a eso. El trabajo nunca la había hecho sentir tan exaltada y excitada lo que Thomas podía hacer con una mirada o con un ligero toque, dejando sola la pasión que ella experimentaba con sus besos. El trabajo nunca la había hecho reír y sentir tan liviana como se había sentido hoy cuando ellos habían paseado por Ámsterdam. Y el trabajo nunca la había hecho sentir hermosa y sexy como Thomas la había hecho sentir en el Kattenkabiner cuando le había dicho esas hermosas cosas.
Thomas podía, y estaba, compitiendo con el trabajo y ganando con las manos atadas.
“Estoy en problemas,” murmuro ella hacia su reflejo, por que ciertamente se sentía como problemas para ella. Thomas fue la primera persona que había tocado la calculadora que novios anteriores habían clamado era su corazón… y el podía fácilmente aplastarla. Mientras él había hablado acerca de ella siendo su compañera de vida, él ni una vez había mencionado amor, e Inez temía que se estaba adentrando en ese oscuro y aterrador camino. Eso ponía una nueva luz en todo. Antes, ella solo hubiera tenido que decidir si podía vivir siglos, ahora ella tenía que decidir si podía vivir siglos con el hombre que sin duda había llegado a amar con cada fibra de su ser, pero quien podría no amarla de vuelta.
El pánico cedió a un humor solemne, Inez apago las llaves, se desvistió, y se deslizo en la tina para considerar el problema.






“¿Inez?” La suave pregunta, acompañada de un ligero toque en la puerta abrió sus ojos y la hizo sentarse abruptamente en el agua, y rápidamente caer de nuevo hasta que una pocas burbujas remanentes la cubrieron hasta los hombros.
“Oh, estas despierta,” dijo Thomas, mirándola a través de la puerta que había medio abierto. “Temía que te hubieras quedado dormida.”
“No,” dijo Inez rápidamente, forzando una sonrisa. “¿Cuánto tiempo he estado aquí?”
“Bueno como una hora,” contesto él. “La comida ha llegado.”
“Saldré ahora,” dijo Inez y comenzó a sentarse, pero se detuvo abruptamente mientras recordaba que estaba desnuda.
Thomas sonrió ligeramente y toma una toalla del estante. Sosteniéndola abierta, se paró a un costado de la tina. Cuando Inez miro la toalla y dudo, el dijo en voz baja. “¿Penosa? No lo estabas esta mañana.”
Los ojos de ella volaron a su rostro por la manera en la que su voz había bajado repentinamente y ella vio que sus ojos tenían un brillo plateado. Tragando, Inez dudo otro momento, luego se puso de pie, sabiendo que sus mejillas se estaban sonrojando furiosamente mientras lo hacía. Para su gran alivio, el inmediatamente movió la toalla hacia el frente y ella levanto sus brazos para mantenerlos fuera del camino mientras él la envolvía a su alrededor. Los ojos de Inez se ensancharon de sorpresa, de cualquier manera, cuando el no la soltó y se hizo a un lado, sino que la levanto para sacarla de la tina como una niña. Esa imagen de la niña desaparecía abruptamente cuando él la mantuvo elevada, llevándola hasta que sus labios se encontraron.
Sorprendida, ella tenso sus brazos con toda la intensión de poner algo de espacio entre ellos. Inez no había estado durmiendo, ella había estado pensando, y lo que había resuelto era que era mejor si ella mantenía su distancia del hombre y se negaba a ser su compañera de vida hasta que supiera que él podía amarla. Ese gran plan se esfumo por la ventana, de cualquier modo, cuando la lengua de él se deslizo entre sus labios, provocando la respuesta de la suya.
Un pequeño gemido de derrota se deslizo de sus labios, Inez cedió el agarre de sus brazos y deslizo sus manos alrededor de su cuello, parpadeando de sorpresa cuando ella sintió que el cabello de él estaba empapado. Obviamente, el había tomado un baño también o tal vez una ducha. Ella no sabía cual, pero al siguiente momento no importo. El se giro con ella y la coloco en el borde del tocador de mármol y en el momento en que el retiro sus manos, la toalla cayó sobre el tocador alrededor de sus caderas, detenida por ella, pero ya no cubriendo nada.
Inez tembló mientras Thomas tomaba ventaja de la falta y urgió sus piernas a que se abrieran para que el pudiera colocarse entre ellas mientras la besaba. Sus manos se deslizaron por su espalda desnuda, presionándola más cerca hasta que sus pechos se frotaron contra la suave tela de su camiseta mientras él la besaba, y ella gimió, pasando las uñas de una mano por su cabello, mientras la otra apretaba sus hombros, urgiéndolo a que se acercara.
Ella sintió que una mano dejaba su espalda y se deslizaba a su costado, acariciando el costado de su seno. Ella tembló, los besos con más intensidad, la parte superior de su cuerpo repentinamente tomando control de su mente y retorciéndose ligeramente, presionando un pecho mas contra su pecho mientras hacía espacio entre su cuerpo y su otro pecho.
Thomas acepto la silenciosa invitación, su mano cerrándose cálida sobre la ansiosa orbita e Inez gimió y se arqueo contra la caricia, y luego grito en su boca mientras el presionaba un excitado pezón. Ella gruño en protesta, de cualquier modo, cuando el separo su boca de la suya, pero luego jadeo y se arqueo incluso mas mientras la cabeza de él caía hasta que sus labios pudieron tomar en pezón que él había estado provocando.
Tomando con ambas manos su aun empapado cabello, ella lo sostuvo fuertemente y tembló mientras alternadamente el lamia y succionaba el primer pecho y luego el otro, jadeando pequeñas frases de aliento y necesidad en Portugués
. De cualquier modo, su habilidad para hablar deteriorándose incluso por la excitación que él estaba provocando ella e Inez estaba en poco tiempo simplemente gimiendo y luego halado firmemente de su cabello, demandando que regresara a besarla.
Thomas rio ante la silenciosa orden y levanto su cabeza para besarla de nuevo, presionando hacia el frente mientras el también lo hacía para que pecho y su entrepierna se rozara contra ella mientras sus brazos la envolvían. Inez gruño en su boca ante el asalto a sus sentidos y alcanzo su camiseta para comenzar a tirar de ella hacia arriba.
Thomas rompió su beso y se inclino hacia atrás, sus brazos levantándose para que ella pudiera quitar la prensa, pero cuando él se acerco de nuevo para besarla después de eso, ella no lo dejo. Sus manos estaban en su pecho, reteniéndolo mientras ella exploraba la superficie muscular. Sus músculos no estaba inatractivamente abultados, sino cincelados y bien definidos y sus hombros y pecho eran anchos, un verdadero parque para que ella explorara. Inez corrió sus manos sobre toda su piel masculina con avidez, y luego se inclino hacia el frente para presionar besos sobre la firme superficie, antes de detenerse a lamer y chupar un plano pezón.
Thomas inhalo e inmediatamente tomo su rostro entre sus manos para forzarla a mirarlo. Su boca entonces cubrió la de ella en un beso que era hambriento y carnal. Inez sonrió contra su boca. Orgullosa de su pequeño logro, ella deslizo sus dedos ligeramente hacia abajo por su pecho hasta que llego a sus jeans. Ella trabajo a ciegas para desabrochar su cinturón, luego el botón y el cierre y luego rápidamente empujo el pesado materia hacia abajo a sus caderas hasta la parte superior de su trasero desnudo. Sus manos se detuvieron entonces para una pequeña inspección de la tensa carne, antes de deslizarse desde atrás hacia el frente para encontrarlo duro y libre de los grabados jeans.
Un suspiro de satisfacción se deslizo de su boca hacia la de él mientras Inez cerraba su mano alrededor de su excitación, y entonces ella se tenso de sorpresa mientras una ola de excitación pura la recorría. Thomas gruño en su boca y alcanzo su mano y trato de alejarla, pero todo lo que pudo hacer fue llevarla a lo largo de su eje e Inez grito con placer mientras otra ola de placer la invadía, esta fue más larga y pesada. Sus ojos se abrieron mientras se daba cuenta que su propio grito había hecho eco al gruñido de Thomas.
Inez intento romper su beso para preguntar qué estaba pasando, pero Thomas no la dejo. El también no la dejaría tocarlo de nuevo. El forzó su mano a que se alejara de él y la llevo por arriba de la cabeza de ella, capturando y elevando su otra mano al mismo tiempo. El entonces cambio su agarre para que pudiera mantener ambas muñecas capturadas entre los dedos de una mano contra el espejo.
Dándose cuenta como él la había atrapado, Inez intento protestar, pero era difícil hacerlo con su lengua en su boca, y entonces su mano libre se cerró sobre un seno libre y ella se arqueo y tembló y se olvido de todo mientras él la enloquecía con sus besos y sus caricias.
Justo cuando Inez pensó que ella no podía aguantar más, Thomas repentinamente soltó su agarre en las manos. Jadeando de alivio, ella lo alcanzo para atraparlo por los hombros, pero él no estaba ahí para que lo sostuviera. El rompió el beso para andar por su cuerpo con su boca, sus labios rozando su garganta, su clavícula, sus pechos, y continuando hacia abajo mientras sus manos la tomaban por las caderas y jalaban su trasero hacia el borde del tocador.
Jadeando sin aliento, Inez dejo caer sus manos en el trocado y se detuvo para evitar caer de espaldas contra el espejo, difícilmente escuchando el ruido de los cosméticos que había tirado por todo el mármol. Su atención estaba totalmente enfocada en lo que Thomas estaba haciendo mientras sus labios quemaban el trayecto sobre su estomago. Cuando el camino continuo hacia abajo sobre sus caderas, Inez sacudió su cabeza trato de cerrar sus piernas, pero en las mantenía abiertas con sus manos, e incluso las urgía a que se abrieran mas para acomodar sus hombros mientras el caía de rodillas ante ella.
Inez sabia hacia donde se dirigía y que planeaba hacer, pero aun grito y se sacudió de sorpresa mientras su cabeza desaparecía entre sus piernas. Ella podría haber sabido lo que estaba por venir, pero nada la podría haber preparado para el shock de placer que se disparo a través de ella ante el primer toque de su lengua sobre la sensitiva piel.
Ese grito fue uno que pareció no terminar. Se convirtió en un ulular que se elevo y cayo y cayó en jadeos sin aliento, pero luego se elevo de nuevo mientras Inez luchaba sobre el tocador, sus caderas y pelvis peleando por elevarse hacia la caricia o alternando para alejarse cuando la sensación era muy intensa. Ella no podía hacer ninguna, Thomas la mantenía en su lugar, su agarre firme en sus muslos mientras él la dirigía hacia el borde de la locura. Cuando repentinamente se detuvo y se puso de pie entre sus piernas, ella no supo si estar aliviada o decepcionada. El no dijo una palabra, simplemente deslizo su mano bajo el trasero de ella y la levando del tocador.
“¿Qué -?” jadeo Inez con confusión, rápidamente envolviendo sus piernas alrededor de sus caderas y sujetando un talón con el otro para ayudar a mantener su peso mientras él se giraba hacia la puerta.
“No podemos hacerlo aquí,” gruño Thomas. “Podrías golpearte la cabeza con el mármol o con el espejo.”
Inez no tenía idea que lo que él estaba hablando, ella no había estado en peligro de lastimarse no que ella supiera, pero entonces el dio un paso para sacarla de la habitación y se congelo mientras el movimiento la hacía deslizarse contra su erección que estaba atrapada entre los dos. Ella vio como su rostro se tenso, aunque parecía más alarmada que excitación, entonces su boca firme con determinación y dio el siguiente paso solo para detenerse mientras ambos gruñían.
Sacudiendo su cabeza socarronamente, Thomas dio un paso más y esta vez ella sintió sus hombros temblar en reacción al placer que se disparo a través de ambos.
Un gruñido de lo que sonaba como desesperación y frustración se deslizo de sus labios y Thomas se giro repentinamente. Los tres pasos que él había dado hacia la puerta, su giro colocando contra el marco de la puerta.
“Lo siento, esto es lo más lejos que puedo llevarnos,” gruño Thomas mientras la levantaba ligeramente contra su pecho hasta que su erección se libero de entre ellos.
Pensando que se refería a que ella era demasiado pesada, Inez sintió que se sonrojaba con vergüenza y abrió la boca para decirle que la pusiera en el piso si es que era muy pesada, que ella podía caminar, pero las palabras murieran en un jadeo mientras ella se recargaba y la erección de él se introducía en ella.
Inez encontró su mirada. Sus ojos eran casi blanco plateado ahora, no había ni una gota de azul en ellos y ella sospechaba que los de ella eran negro, las pupilas dilatadas que borraban el color. Ella sabía que se habían dilatado con shock ante lo que acababa de experimentar. Cuando ella lo había tocado antes, ella había experimentado el golpe de placer, como si el de alguna manera enviara su placer hacia ella, pero eso no había parado cuando él había forzado sus manos a retirarse. De cualquier modo, Inez lo acababa de experimentar de nuevo, una ola de placer recorriéndola por arriba de su propio placer, de alguna manera uniéndosele y aumentándolo.
“Estaba intentando protegerte de ello. No quería abrumarte, pero no puedo concentrarme lo suficiente para mantener la guardia,” dijo Thomas a través de los dientes apretados.
Inez lo miro con la mirada en blanco, sin realmente entender que estaba hablando ella, pero sospechando que ella estaba experimentando su placer además del de ella.
“¿Estarás bien?” pregunto él con preocupación.
Inez solo lo miro por un momento y luego susurro, “Hazlo de nuevo.”
Thomas la miro inseguro, pero entonces salió ligeramente y volvió a entrar e Inez grito y echo su cabeza hacia atrás mientras otra ola de su placer combinado la arrollaba.
“De nuevo,” grito ella, clavando sus uñas en sus hombros.
Thomas dejo salir su aliento en un suspiro que sonó aliviado y comenzó a moverse. Pronto se dio cuenta Inez que el aun estaba reteniendo algo incluso mientras el clamaba no poder concentrarse lo suficiente para hacerlo. Repentinamente no fue solo una ola de placer con cada movimiento, sino que esa ola regresaba para asolarla de nuevo, descansaba y se vertía sobre ella de nuevo incluso mientras la siguiente ola la golpeaba también.
Pronto Inez sintió que se iba a ahogar en la marea de placer. Ella no podía respirar, no podía sentir el marco de la puerta presionando su espalda, no podía oír los sonidos que ella sabía que estaba haciendo, y no podía no siquiera pensar. Todo lo que podía experimentar era su placer remontando mientras Thomas la dirigía, entonces repentinamente algo golpeo y el placer exploto, haciendo volar cualquier pensamiento o sentimiento. Inez grito, vagamente al tanto de que Thomas estaba gritando también y entonces su conciencia fue repentinamente drenada, atrapado por un fiero remolino.






Fue un constante y repetitivo golpeteo en sus mejillas lo que despertó a Thomas. Frunciendo el ceño ante la irritante sensación, el parpadeo abriendo los ojos, el ceño desapareciendo al momento mientras él se encontraba mirando el preocupado rostro de Inez.
“Estas vivo,” dijo ella con alivio, dejando de golpearlo en el momento en que el abrió sus ojos. “Por un minuto temí que te hubiera matado.”
Thomas rio, haciéndola rebotar en el lugar donde estaba recargado en su vibrante pecho y luego él le había asegurado, “Habría muerto feliz.”
Una pequeña sonrisa curvo sus labios, pero entonces ella arqueo una ceja. “¿Te importaría explicar que acaba de suceder?”
Thomas sintió que sus cejas de elevaban. “Bueno, el chu-chu entro en el túnel y –“el se detuvo y rio mientras ella golpeaba su pecho con exasperación.
“Sabelotodo,” lo acuso ella, sus labios retorciéndose, luego pareció más seria y dijo, “Quiero decir la cosa del cerebro. ¿Qué fue eso?”
“Eso, querida,” dijo Thomas, tomándola de los brazos ya abrazándola para que yaciera completamente sobre él, “fue sexo inmortal.”
“Si, pero – deja de parecer tan malditamente satisfecho,” le ordeno Inez con una risa.
“No puedo evitarlo. Estoy satisfecho.” Le levanto las cejas hacia ella y deslizo una mano por su cabello.”
“¿Qué estás haciendo?” pregunto ella mientras el corría sus manos sobre sus cabeza, y luego por su espalda, yendo más abajo con cada caricia.
“Buscando heridas. ¿No te lastimaste cuando nos caímos verdad?”
“No lo creo,” dijo ella frunciendo el ceño. “Nada duele.”
“Bien,” murmuro él, sus manos haciéndose más lentas mientras alcanzaba su trasero. El no podía resistir acunar y pellizcar las redondeadas mejillas. Encajaban perfectamente en sus manos y se sentían tan suaves y lisos… el pequeño Thomas aprobó de todo corazón la incursion y comenzó a levantar su cabeza haciendo que los ojos de Inez se ensancharan.
“Thomas,” dijo Inez con tono de advertencia. “Ni siquiera lo pienses. Quiero respuestas. ¿Que acaba de pasar? Pude sentir – bueno, creo que pude haber sentido lo que tú sentías. Y nunca me había desmayado en mi vida, pero justo ahora…” ella hizo una mueca, mostrando su disgusto por lo que ella consideraba debilidad.
“Yo también,” le aseguro a ella, continuando con su búsqueda.
“¡Hey!” Inez se tenso sobre él mientras sus dedos se deslizaban entre sus piernas.
“Debo de ser minucioso en mi exanimación,” dijo el inocentemente, sonriendo mientras los ojos de ella se oscurecían y su respiración se interrumpía y se agitaba.
“Thomas,” imploro ella, retorciéndose un poco sobre él y haciendo que el Pequeño Thomas se endureciera. Sacudiendo su cabeza, ella intento bajarse de él, pero no pudo, las muñecas y antebrazos de él eran como banda a través de la parte trasera de sus muslos. Cediendo Inez jadeo, “Por favor. Quiero entender lo que acaba de pasar.”
Thomas dejo de atormentarla y cambio sus manos hacia su cintura mientras le explicaba, “Eso es lo que pasa entre compañeros de vida. Mientras ellos no pueden leer o controlar la mente del otro, pueden compartir lo que experimenta mientras tienen sexo y pueden eventualmente compartir pensamientos y sentimientos sin hablar.”
Las cejas de ella se elevaron ante estas noticias, pero entonces frunció el ceño y dijo, “Tu dijiste que me estabas protegiendo de esto al principio. ¿Qué querías decir?”
Thomas dudo, y luego repentinamente tenso su agarre en su cintura y rodo para que ella estuviera debajo de él, sus caderas anidándose entre sus piernas. Recargando su peso en sus codos para evitarle lo mas a ella, el se concentro en mantener arriba las paredes en su mente mientras se enterraba en ella. Thomas clavo sus manos mientras el placer se disparaba a través de él y el Pequeño Thomas se endurecía incluso mientras Inez jadeaba y temblaba debajo de él. Entonces dejo caer las paredes y lo hizo de nuevo, cerrando los ojos mientras el placer de ella y el suyo cargaban a través de él, llenando cada rincón de su mente y cuerpo.
“Oh, Deus,” gimió Inez
Thomas abrió los ojos mientras pasaba lo ultimo y dijo, “Amo cuando hablas cosas sucias.”
Una risa sin aliento irrumpió por sus labios, y ella le informo secamente, “Dije, Oh Dios.”
Thomas sonrió. “No. No soy Dios, pero puedo entender por qué me confundiste con El después del impresionante sexo que acabas de tener.”
Inez resoplo.
Volviendo su expresión más seria, Thomas miro hacia abajo hacia ella y dijo solemnemente, “Nunca he tenido antes una compañera de vida. He oído acerca del sexo, y de cuan abrumador puede ser. Temía que pudiera espantarte, así que intente mantener mis guardias tanto como me fuera posible. Y entonces me di cuenta cuan tonto había sido empezarlo en el baño. Y temía que uno o ambos nos lastimáramos cuando nos desmayáramos así que intente moverme hacia la cama, una lida suave y segura superficie para desmayarse.”
“Pero era demasiado pesada para que me cargaras tan lejos,” dijo ella con un asentimiento infeliz.
Thomas la miro incrédulamente. “¿Qué?”
“Bueno, eso fue lo que quisiste decir cuando dijiste que era tan lejos como podías llevarnos… ¿no es así?” Pregunto ella insegura.
“Inez,” dijo el pacientemente. “Me viste levantar a ese rubio con una mano en Ámsterdam. El tenia unas buenas ochenta libras más que tu. No eres demasiado pesada para mí. No eres pesada para nada.”
“Oh… cierto,” murmuro ella, obviamente recordando el incidente, pero entonces ella frunció el ceño y pregunto, “Entonces ¿que querías decir por ‘es tan lejos como puedo llegar’?”
“Quería decir que no podía esperar más,” dijo Thomas secamente. “Esta fuera de mi autocontrol. No podía caminar ni un paso más sin que te frotaras contra el Pequeño Thomas y me volvieras loco. Yo –“
“Okay, okay, lo entiendo,” lo interrumpió con una risa y luego arqueo una ceja y dijo, “¿Pequeño Thomas?”
“Hmm” El cambio, tocándola con el Pequeño Thomas. “Él dice hola, y quiere que sepas que está muy enamorado de ti.”
“El está, ¿de verdad?” pregunto Inez con emoción y luego dijo suavemente, “Bueno, lo encuentro muy interesante también, casi tan interesante como el Gran Thomas.”
“¿En serio?” pregunto él con una sonrisa, y luego dijo, “Bueno, eso es una pena, porque el olor que viene del carrito de la comida en el comedor me está volviendo loco.”
“¿Puedes olerlo desde aquí?” pregunto Inez con sorpresa.
Thomas asintió. “Si. Y me encanta comer según la costumbre inmortal.”
“¿Cual es la –” su pregunta fue interrumpida por una jadeo de sorpresa mientras Thomas se ponía de pie, llevándola consigo. Una vez de pie, ella termino – “costumbre inmortal?”
“Oh, eso,” dijo Thomas ligeramente, envolviéndolos a ambos en las batas blancas que el hotel otorgaba en las habitaciones. El se coloco la suya mientras regresaba hacia ella, luego le ayudo con la suya antes de que la tomara en brazos y se dirigiera a la puerta.
“¿Thomas?” profirió Inez mientras la llevaba a la sala donde el carrito de la comida esperaba. “¿Cuál es la costumbre inmortal?”
“Comer de tu cuerpo desnudo,” contesto él.
“¡No lo es!” protesto ella sin creerle, y entonces pregunto insegura, “¿o sí?”
“No,” admitió Thomas con una sonrisa. “Pero siempre podemos empezar una nueva tradición.”
El meneo las cejas y la miro impúdicamente.
Inez rio y dijo, “Amo –“
Thomas sintió que su corazón se detuvo mientras empezaba repentinamente a dudar. Todo un minuto pasó antes de que ella terminara en un tono más solemne.
“Estar contigo.”
Eso es un comienzo, se dijo a si mismo Thomas, y espero que su decepción no fuera evidente. Por un momento espero… pero todavía era pronto, todo funcionaria. Ella era su compañera de vida, después de todo, se aseguro a sí mismo, e intento no pensar en el hecho de que el sabia de veces en las que no había funcionado. Cuando un compañero de vida mortal se negaba a convertirse en inmortal también.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://nallaetnallum.blogspot.com/
 
Capitulo 11 (Traducido por Jade Lorien)
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» KOF Capitulo 1 - all out (fandub español latino)
» Heraldos de la luz (avanze del primer capitulo)
» *Demos de Lorien*
» LA FLOR DE JADE 2, ELCIRCULO SE ABRE, J. Vilches
» Hoja de Lorien

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
N&N :: Traducciones :: Lynsay Sands :: Vampires are Forever (Los Vampiros son para siempre)-
Cambiar a: