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 Capitulo 9 (Traducido por Jade Lorien)

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Jade_Lorien
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MensajeTema: Capitulo 9 (Traducido por Jade Lorien)   Jue Jul 14, 2011 11:40 am

Nueve


“¿Esta bien Inez? Ella sonaba molesta”
Thomas forzó sus ojos lejos de la puerta del baño y giro su atención al teléfono en su mano. Presionándolo firmemente hacia su oído, dijo, “Creo que se ha dado cuenta de que fue controlada.”
“Eso usualmente solo sucede si ellos no colocan una memoria de reemplazo,” dijo lentamente Bastien.
Thomas gruño aceptando. “Me pregunto ¿Por qué no lo habrán hecho?”
“Tal vez querían que supiera.”
Thomas se tenso ante la sugerencia. “¿Por qué querrían eso?”
Un largo silencio transcurrió mientras ambos consideraban lo que podía estar detrás de Inez siendo controlada, pero parecía obvio que ninguno de ellos podía resultar con una razón.
“No seremos capaces de resolver esto,” coincidió Bastien infelizmente.
“No,” coincidió Thomas. “Al menos no hasta que encontremos a la Tía Marguerite.”
“Hablando de lo cual,” murmuro Bastien. “Sé que debía de esperar a que tu me llamaras, y he esperado muy pacientemente. Pero se esta haciendo tarde, pensé que tal vez –“
Thomas maldijo mientras sus ojos llegaban al reloj junto a la cama y veía que era bien pasadas las diez A.M. el había dormido más de lo que esperaba.
“¿Thomas?”
“Me quede dormido,” admitió infelizmente mientras se sentaba. Su mirada se deslizo a la puerta del baño mientras oía la ducha abrirse, y luego le aseguro, “Llamare a Herb justo ahora y saldré tan pronto como el me de las coordenadas.”
Colgando, rápidamente presiono el número de Herb. El inmortal siempre había tenido horarios extraños, trabajando por las mañanas a veces si se metía en la programación. Afortunadamente, este era uno de esos días y el no había tenido que disculparse por despertarlo.
Después de colgar, Thomas se puso de pie y paseo alrededor de la habitación mientras esperaba que Herb llamara de nuevo con las coordenadas. Con nada más para distraerlo, su mente regreso inmediatamente a Inez en la ducha. Ella estaría desnuda y mojada ahí dentro, agua tibia esparciéndose por su cuerpo mientras ella corría el jabón sobre sí misma. A él le gustaría hacer eso por ella. De hecho, el preferiría hacer espuma en sus manos y correrlas sobre su suave piel, sobre sus pechos, a sus costados, sobre su trasero, entre sus piernas… Thomas se emociono bastante con sus imágenes y estaba al borde de apresurarse dentro del baño y llevarlas a la realidad cuando el teléfono sonó.
Sacudiendo los pensamientos seductivos, a apresuro a contestar el teléfono.
Herb le dio las nuevas coordenadas al momento y luego pregunto, “¿Estas saliendo justo ahora?”
“No,” admitió lentamente Thomas, y un poco sorprendido por la pregunta. “Tomare una ducha primero y me vestiré. Probablemente serán unos diez minutos. ¿Por qué?”
Herb dudo y luego dijo, “Por que quiero llamar y checar las coordenadas de nuevo cuando te vayas.”
“¿De nuevo?” pregunto Thomas, sus cejas elevándose. “¿Por qué? Ella debe de estar durmiendo ahora y quedándose en un solo lugar, es por eso que lo dejamos para la mañana.”
“Lo sé, pero he checado esas coordenada en un mapa de Ámsterdam y hay un par de edificios en el área y no es un hotel, es un conjunto de cafés.”
“Eso no es correcto.” Thomas cayó sobre la cama con desmayo. “La Tía Marguerite no es una persona de día. ¿Por qué estaría ella afuera a esta hora?”
“Dijiste que ella estaba aquí en Europa por un caso, tal vez eso la forzó a trabajar durante el día,” sugirió Herb.
“Supongo,” dijo Thomas frunciendo el ceño. “No se mucho de ser un detective privado, pero ellos podrían estar checando llamadas y así y esas oficinas difícilmente estarán abiertas de noche - ¿puedes checar las coordenadas dos veces, Herb?”
“Lo hice,” le aseguro el. “De hecho las cheque tres veces antes de llamarte.”
“Oh,” dijo Thomas infelizmente.
“Lo sé, no se siente bien,” murmuro Herb. “Pero si ellos tienen trabajo durante el día… dijiste que su compañero es un mortal. Ellos tal vez se hayan detenido a alimentarlo.”
“Seee, eso es posible,” coincidió Thomas.
“correcto. Llámame antes de que te vayas y los rastreare de nuevo para volver a checar. De esa manera, si ella no esta donde llegaras a las coordenadas, solo puedes moverte a las siguiente resultantes.”
“Correcto. Gracias, Herb. Aprecio tu ayuda con todo esto,” dijo Thomas, pero el aun estaba frunciendo el ceño mientras colgaba. Algo no estaba bien.
Su mirada se deslizo a la puerta del baño cerrada con una nueva preocupación mientras se preguntaba si que Inez hubiera sido controlada y su memoria borrada coincidió con el juego de escondidas que estaban jugando con Marguerite. ¿Por qué su tía no había contactado a su familia? Ella aun tenía su teléfono con ella y se estaba moviendo constantemente. ¿La había encontrado Inez en el parque? ¿Era la Marguerite la que había borrado su memoria? ¿Qué demonios estaba pasando?
Poniéndose de pie, Thomas cruzo la habitación hacia la puerta, toco ligeramente, y cuando no obtuvo respuesta, abrió un poco.
“¿Inez?” llamo, entrando a la habitación. Su mirada se deslizo a la pequeña ducha al final del baño. Las duchas aquí no eran pequeños cubículos como los que había en casa, eran pequeñas habitaciones de mosaicos con piso con un drenaje en el centro. Las regaderas eran enormes, dejando caer el agua como una nube de lluvia. Thomas siempre le había justado las duchas aquí. Ahora el miraba por la puerta cerrada de vidrio despulido, sus ojos nadando sobre la sombra borrosa color carne que era Inez.
“¿Inez?” repitió el, moviéndose para estar de frente a la puerta cuando se dio cuenta de que ella no lo había oído por sobre el agua.
Ella lo oyó esta vez. El la vio girarse para enfrentarlo y vio la forma de su borrón cambiar mientras sus manos cubrían instintivamente porciones importantes. Thomas sonrió ligeramente, imaginando la apariencia de sobresalto y alarma en su rostro. Llegaría el día en que ella no se sintiera tan incómoda de estar alrededor de él desnuda. El vería eso. Ella tenía un cuerpo hermoso, pequeño pero curvilíneo y probablemente mantendría esa figura después de su conversión, gracias a Dios. A él nunca le habían atraído las de tipo anoréxico delgadas como un palo y no podía entender a los hombres que sí. Una mujer suponía debía tener curvas y un poco de carne en ellas que pudieran ofrecer comodidad a un hombre. Al menos, esa era su opinión.
“¿Thomas?” dijo Inez insegura. El sabía que ella no estaba cuestionando si era él o no. ¿Quién mas estaría en su suite? Estaba ella preguntando qué estaba haciendo el ahí.
“Inez, ¿puedes decirme que paso anoche?” pregunto él, y luego agrego solemnemente, “Es importante.”
Otro momento de silencio siguió y luego ella dijo, “Te colapsaste cuando llegamos al hotel. Removí el cuchillo de tu espalda, coloque presión con algunas toallas en la herida hasta que dejaste de sangrar, luego te daría un par de bolsas de sangre, pero no podía adivinar cómo alimentarte. No quería darte la vuelta para que yacieras sobre tu herida, pero no podía alimentarte como tú lo hacías, y luego Herb llamo con las nuevas coordenadas.”
“No le dijiste lo que había pasado,” señalo Thomas.
“No. No sabía si estarías en problemas por haber mostrado tus dientes en público y luego demostrar tu fuerza y velocidad,” admitió ella.
Thomas hizo una mueca ante el conocimiento de que ella lo había visto mostrar sus colmillos, pero dijo. “Gracias.”
“De cualquier forma, el tenia nuevas coordenadas y entonces puse las dos bolsas de sangre junto a ti para que las encontraras cuando despertaras y fue al siguiente lugar. Estaba enfrente de un club nocturno y sabia que no había manera de que pudiera buscar sola, así que fue un alivio cuando el llamo de nuevo con nuevas coordenadas. Bastien llamo justo después de él, y solo le dije que aun estábamos rastreando el teléfono de Marguerite e iríamos hacia ahí. Camine un par de cuadras más lejos hacia un parque.”
“¿Y luego?” apremio Thomas cuando ella se cayó.
“Y entonces desperté desnuda en la cama contigo junto a mí,” dijo Inez.
Thomas frunció el ceño ante el tono en su voz. Ella sonaba insegura e incluso asustada. El entendía por que cuando ella hablo de nuevo.
“Tú no me controlaste y borraste mi memoria, ¿o si Thomas?”
“No,” dijo el firmemente,” deseando que ella pudiera ver su cara y ver la verdad ahí. “Ya te he dicho que no puedo leerte o controlarte.”
Hubo un momento de silencio y luego ella pregunto, “¿Entonces realmente somos compañeros de vida?”
Thomas se tenso, sus ojos se dirigieron al frente para ver a través del vidrio velado. “¿Sabes acerca de eso?”
El vio los hombros de ella subir y caer en un encogimiento. “El tipo que entrega la sangre me lo explico. Yo medio lo chantaje para que lo hiciera,” admitió ella.
Thomas cambio su peso de un pie al otro, sus manos levantándose hacia la manija de la puerta y luego la alejo. Finalmente, el pregunto, “¿estás molesta?”
“¿Acerca de qué?” pregunto Inez con confusión, y el supuso que había muchas cosas por las cuales estar molesto aquí. Se controlada y haber sido borrada su mente, se su compañera de vida, despertarse para encontrarlo en la cama con ella sin ser invitado.
“Acerca de ser mi compañera de vida,” explico Thomas y luego mantuvo su aliento mientras esperaba que ella contestara.






Inez miro a través del cristal velado hacia el contorno de Thomas. Ella podía ver que el estaba aun desnudo del torso, vistiendo solo sus jeans como lo había hecho cuando lo había dejado. Ella no podía ver su expresión, pero podía oír la preocupación en su voz y eso la sorprendió. Ella había malinterpretado el tono en su voz, decidió Inez. Tal vez el ruido del agua y la forma del baño distorsionaban el sonido. Ella mordió su labio y luego dijo tentativamente. “Suenas preocupado.”
“Lo estoy,” asintió Thomas.
Los ojos de ella se ampliaron ante lo admitido, un asentimiento inconsciente. “¿Por qué? Eres apuesto, inteligente, y dulce. Las mujeres deben de acosarte en hordadas. Que te importa si –“
“Inez,” el la interrumpió solemnemente. “Ninguna de esas mujeres importa. Puedo controlarlas y leer sus pensamientos. Son como pequeñas muñecas inflables para mí y para cada inmortal que puede leerlas y controlarlas. Son marionetas podemos hacer lo que queramos.”
“Hubo un momento cuando eso era suficiente,” admitió Thomas. “Yo fui suficientemente joven una vez para estar complacido de tener una mujer bonita de mi brazo y en mi cama incluso si ella no era nada más que una marioneta. Pero eso paso demasiado rápido. Era difícil estar complacido por tener una mujer bonita de tu brazo cuando yo podía leer sus pensamientos y sabia que ella estaba pensando que yo era lo suficientemente lindo, pero lo mejor era que yo tenía dinero y le podía comprar lo que fuera que ella quisiera, o que mientras era lindo, ella prefería a los rubios, o que le pedía a Dios que yo no esperará que ella arruinara su figura por ‘traer bebes,’ o ella esperaba que yo estuviera en el S&M porque ella realmente quería que yo la azotara, o… Dios, no creerías las cosas en las que piensan las mujeres. O los hombres en ese caso. Esos pueden ser solo pensamientos pasajeros, pero detracta rápidamente su atractivo cuando puedes oír cada uno de ellos, y algunos de ellos pueden ser incluso hirientes cuando se supone que no son así.”
“He esperado doscientos años por ti, Inez. Por una mujer que es hermoso e inteligente y ella misma, alguien que no pueda leer o controlar y que no pueda leerme o controlarme. Una mujer que pueda alzar revuelo en mi pasión como tú lo haces o cuya pasión yo pueda disfrutar sin oír su letanía de preocupaciones acerca de si creo que su trasero es demasiado grandes, o sus pechos demasiado pequeños.”
Inez reprimió la repentina risa que intento irrumpir por sus labios mientras ella recordaba sus propias preocupaciones mientras Thomas la había estado acariciando. A pesar de sus preocupaciones acerca de haber sido controlada y de que su memoria había sido borrada y de que fuera Thomas el que lo había hecho, lo primero que había hecho al entrar a la ducha fue rasurarse las piernas y las axilas. Inez estaba terriblemente contenta de que el no fuera capaz de leer sus pensamiento mientras ella había estado preocupada por sus piernas rasposas, pero también estaba contenta de que ella no fuera la única que tenia preocupaciones como esas en su cabeza en un momento tan intimo.
“Si, estoy preocupado. De hecho, eso es decir poco. Verdaderamente, estoy aterrorizado. Tengo miedo que tu no me encuentres tan atractivo como yo te veo, que mi personalidad y estilo de vida sea demasiado liviano para una mujer que es usualmente tan competente y confiada en los negocios, que –“
“No soy siempre confiada y competente,” admitió Inez, preocupada que el perdiera algo de su atracción hacia ella cuando se diera cuenta que ella no era la mujer perfecta que él estaba describiendo. Aun así, el descubriría esto muy pronto y si iban a ser compañeros de vida. “Lo soy en el trabajo pero socialmente soy mucho menos. Soy – sé que soy lista y buena en los que hago en el trabajo, pero personalmente y socialmente…”
“Lo sospeche cuando te vi como reaccionaste ante esos tres hombres que se te unieron en la mesa,” admitió Thomas. “Pero la mayoría de las personas no son tan confiadas como los parecen. Además, eso cambiara después de la conversión. Los nanos te mantendrán en tu condición máxima. Sabrás que eres la tu perfecta y tendrás mas confianza por ello.”
Inez no oyó nada después de “eso cambiara después de la conversión.” Esas palabras reverberaban en su cabeza y cuando el callo en silencio, ella pregunto, “¿después de la conversión?”
“Si accedes a ser mi compañera de vida, Inez, accedes en convertirte en una inmortal, de dejar tu vida conmigo,” dijo él en voz baja. “Algunos inmortales no insisten en que sus compañeros de vida se conviertan si ella o el no lo desean. Ellos pasan el poco tiempo que la vida les permite por que es todo lo que ellos pueden tener. Pero yo no hare eso, Inez. No te quiero por cuarenta o cincuenta años. Solo dolerá muchísimo más cuando te duela. Insistiré en que seas inmortal también.”
Inez solo estuvo de pie ahí, sus palabras haciendo eco en su cabeza. Ella no había considerado que el esperara que ella se convirtiera. Las Srita. Detalles había dejado ese de lado. De hecho, ella ni siquiera había realmente pensado en el hecho de que eso fuera posible. Ella había estado tan cautivada por la idea de que aquí estaba una pareja instantánea son la necesidad de un largo, extenuante cortejo que ella posiblemente arruinara como había arruinado tantas relaciones en el pasado.
La queja mas gran que Inez había tenido que escuchar de sus antiguos novios había sido que ella estaba siempre trabajando y difícilmente pasaba tiempo con ellos, aun así ella no había pensado en el trabajo ni una vez desde que había conocido a Thomas, lo noto. Tal vez ella solo necesitaba al hombre correcto para distraerla y ella tenía que decir que Thomas era una gran distracción. De cualquier modo, ella tenía que convertirse como él para tenerlo: una inmortal.
Inez considero la idea, intentado imaginarse viviendo cientos de años… con Thomas. Extrañamente suficiente, la idea de vivir siglos era más bien desalentadora hasta que ella agrego la parte de “con Thomas”. Aun era desalentador, pero…
¿A quien quería engañar? Pensó socarronamente Inez. Era más que desalentador. Vivir siglos podría sonar como una gran idea de primera vez, pero instintivamente Inez buscaba los problemas inherentes a cualquier plan. Era por lo que era tan buena en lo que hacía. Ella encontraba posibles problemas futuros y hacia lo que podía para prevenir que fueran problemas antes de que si quiera germinaran.
Inez estaba viendo un montón de posibles problemas de ser un inmortal. Su gente tenía que permanecer escondida, inadvertida por los mortales alrededor de ellos. Ella imaginaba que eso les ponía un montón de restricciones a ellos como un todo.
También estaba el hecho de que ella tenía que ver a su propia familia envejecer y morir mientras ella no. Inez sabía instintivamente que esto sería difícil para ella. Mientras que ella no vivía cerca de su familia al momento por su trabajo, ella los amaba intensamente y los llamaba y los visitaba a menudo. Inez sabía que experimentaría la culpa e incapaz de hacer algo mientras envejecían, y con su haste-cargo y su actitud de arréglalo querría reparar las cosas para que no lo hicieran. De alguna manera ella no pensaba que se le permitiera convertir a su familia completa, pero ¿no podría ella?
Y luego estaba todo el asunto de la sangre. Inez nunca había pensado realmente en ella como una remilgosa, pero la idea de consumir varias bolsas de sangre diariamente por el resto de su muy larga vida era solo asquerosa.
“¿Inez?” Thomas hablo en voz tan baja que ella casi no lo oyó.
Su mirada se enfoco en la imagen borrosa mas allá del vidrio e Inez casi suspiro. Aquí estaba la tentación; este hermoso hombre con su cara perfecta y cuerpo perfecto y preciosos ojos azul plateado. Sin mencionar sus tentadores besos y caricias. Ella lo deseaba, pero sabía que era como querer un sundae de chocolate sin calorías. Desafortunadamente lo malo venia con lo bueno. Pero tal vez ella podía solo darle un mordisco al sundae mientras consideraba si podía asumir las calorías que vendrían con el resto.
“No espero que te decidas justo ahora,” dijo Thomas. “Pero –“
Su voz murió mientras Inez empujaba la puerta de la ducha para que pudieran enfrentarse el uno al otro con nada entre ellos. Forzándose a no hacerse bolita para intentar esconder su demasiado generosa figura, ella dijo, “Creo que necesito conocerte mejor para tomar una decisión de por vida tan importante.”
Los ojos de Thomas destellaron plata mientras su mirada se deslizaba sobre ella, y entonces el comenzó a avanzar, llegando a detenerse abruptamente cuando Inez puso una mano para detenerlo. El frunció el ceño con confusión hasta que ella dijo, “Tus jeans.”
Mirando hacia abajo como si hubiera olvidado que los traía puestos, Thomas alcanzo su cinturón, pero entonces se detuvo. Estuvo así por un momento, su cabeza agachada, sus manos aun en su cinturón, lo suficiente como para que Inez comenzara a preocuparse de que él hubiera cambiado de opinión y no la quería. Finalmente, el levanto su cabeza y la tomo para llevarla al borde de la ducha para que pudiera besarla ávidamente.
Suspirando de alivio, Inez se fundió contra él, sus brazos entrelazándose alrededor de su cabeza mientras ella respondía su beso. El termino el beso lentamente, levantando una mano para recorrer su cabello mojado y tomar su rostro mientras ella abría sus ojos.
“Te deseo,” gruño él.
Inez asintió. Ella lo deseaba también. Esa era la única cosa de la que estaba segura.
“Pero Herb me dio nuevas coordenadas y no tenemos mucho tiempo.”
Inez se dejo caer con desanimo mientras se daba cuenta que el la estaba rechazando, pero el continuo.
“Y no quiero que nuestra primera vez sea apresurada, o interrumpida, o mientras estoy distraído. Quiero que sea especial y lenta. Quiero darte la atención y el tiempo que te mereces.”
Inez trago, sintiendo las lagrimas repentinamente llenar sus ojos ante sus palabras. El era un hombre tan dulce y considerado… y justo en ese minuto ella deseo que no lo fuera. Ella no quería consideración. Inez quería sexo caliente en la ducha. Ella quería saber mas allá de la sombra de la duda que este hombre la deseaba tanto como ella lo deseaba.
“Quiero hacer esto para que pueda darte tanto placer que no puedas resistir ser mi compañera de vida,” agrego Thomas, y sus palabras junto con su sonrisa que repentinamente irrumpió en sus labios hicieron que los labios de ella sonrieran renuentemente.
Así que, okay, tal vez el no estaba rechazándola. El hombre estaba comploteando su seducción tan cuidadosamente como ella planeaba el manejo de una compañía. Nadie había dicho que Thomas era estúpido. Junto en ese momento Inez pensó podría acceder a ser inmortal solo por quitarle los pantalones. Probablemente no era una forma inteligente de tomar la decisión, acepto ella. Actuar apresuradamente; ser arrebatado como ellos decían, para que ella no intentara tentarlo para cambiar su opinión. Ella aceptaría esta decisión y pasaría más tiempo conociéndolo mejor y considerando los pros y contras de ser su compañera de vida… y una inmortal.
Sus pensamiento murieron abruptamente y ella dio un tirón de sorpresa cuando el palmeo su trasero mojado.
“Así que termina tu ducha y vístete. Tenemos que movernos.”
“He terminado con la ducha, dijo ella, alejándose de él mientras sus brazos se deslizaban. “Puedes tomarla tú si quieres. El agua ya esta tibia.”
“Creo que lo hare,” dijo Thomas y luego miro alrededor y frunció el ceño. “No tienes toallas aquí.”
“Oh.” Chasqueo ella con exasperación ante su falta de previsión. “Las saque a la sala anoche. Iré a traer una para ti también –“sus palabras murieron y sus ojos se ensancharon de sorpresa mientras Thomas repentinamente la urgía de vuelta a la ducha.
“Quédate aquí y mantente caliente. Recogeré las toallas,” dijo él y cerró la puerta.
Inez miro a través del cristal velado mientras el salía de la habitación y luego sacudió su cabeza y cerro sus ojos mientras el agua se apresuraba sobre ella. El realmente era un hombre muy considerado. Eso era muy importante. Claro, los hombres eran a menudo mas considerado cuando cortejaban a una mujer que cuando se la había afianzado, pero incluso si la consideración de Thomas disminuía a la mitad después, él aun seria más considerado que cualquier hombre mortal que ella hubiera conocido en su vida. Inez suponía que ella tenía que agradecerle a Marguerite por eso.
Sus pensamientos volvieron hacia la mujer desaparecida y su búsqueda la noche anterior. Thomas había dicho que no la había controlado y borrado su memoria, pero alguien lo había hecho. Ella estaba ahora comenzando a pensar que había mucho mas aconteciendo aquí que lo que ellos sospechaban.
Hasta ahora, Inez había medio sospechado que Marguerite Argeneau solo estaba ocupada, tal vez siguiendo una buena pista en este caso en el que estaba, y había olvidado llamar a su familia. Después de todo, tres días sin contacto no eran tanto. Estos eran sus hijos, no un esposo o un compañero de vida. Inez solo llamaba a su propia madre una vez a la semana, usualmente los domingos por que las tarifas eran más baratas y ella tenía que llamar hasta Portugal. Usualmente eran llamadas largas y ella las hacia religiosamente, pero…
Claro, los Argeneau probablemente no se preocupaban mucho acerca del costo. Aun así, la mujer estaba en Europa y ellos estaban en Canadá así que seguramente tres o cuatro días sin llamar no enviaría a su familia en pánico. Incluso si ella viviera en Portugal, Inez no se preocuparía si su propia madre no la llamara por tres días.
Eso había sido lo que ella había estado pensando antes de esto, pero ahora que Inez estaba comenzando a temer que hubiera estado equivocada en esa asunción. Ella estaba comenzando a sospechar que la mujer podría estar en problemas. Alguien había tomado control de ella y había evitado que llamara al teléfono de Marguerite y la encontrara. Ella dudaba mucho que hubiera sido Marguerite. Eso significaba que alguien más lo había hecho y ella no podía pensar en una buena razón para que un inmortal quisiera evitar que ella encontrara a Marguerite y tranquilizara a su familia.
La puerta de la ducha se abrí repentinamente, rompiendo con sus pensamientos e Inez sonrió con gratitud cuando ella vio a Thomas sosteniendo una toalla para ella. El la mantuvo extendida para que ella se pusiera ahí, lo que hizo.
“Gracias,” susurro Inez mientras el cerraba la toalla a su alrededor.
“Cuando quieras, hermosa,” dijo Thomas en voz baja, presionando un beso en su frente antes de hacerse a un lado, “Ahora deja de estar aquí toda mojada y tentadora y ve a vestirte para que pueda bañarme.”
“Si, señor,” dijo Inez con una mueca mientras se movía lejos de él para dejar la habitación. En la puerta ella se detuvo y miro hacia atrás para preguntarle “No necesitas ayuda para quitarte eso horribles jeans, ¿o sí?”
Inez sonrió mientras el plateado destello en sus ojos ante la mera idea, pero Thomas sacudió la cabeza y un dedo ante su travieso pensamiento. “Voy a empezar a llámate manzana.”
Inez arrugo la nariz. “¿Por qué? ¿Por qué soy pequeña y redonda?”
“No. Por que eres la manzana enviada para tentarme,” anuncio él y entonces agrego solemnemente, “Y eres tentadora, Inez. Si supieras todas las cosas que quiero hacerte justo ahora…” el sacudió la cabeza y luego aparentemente decidió decirle. “Justo ahora no me gustaría nada más que quitarte esa toalla, lamer y sorber cada gota de liquido que vea en tu piel, y entonces –“
“Okay, voy a vestirme ahora,” dijo Inez con un poco de desmayo, su mirada cayendo instintivamente hacia los jeans de él y ampliándose mientras ella miraba el bulto ahí. Ella no era la única afectada por las imágenes que el presentaba.
“Ve,” gruño Thomas, la palabra casi como una advertencia.
Asintiendo, Inez se giro rápidamente y se apresuro a la habitación. Su pie estaba de gallina y pequeños calosfríos recorrían su espalda, y ella sospechaba que una vez que estuvieran juntos, ya fuera rápido y desesperado o una lenta tortura mientras el hiciera lo que quería a ella, para cuando eso terminara ella estaría en problemas para no acceder a lo que sea que él quisiera.
Sacudiendo su cabeza, Inez se movió hacia el closet y rápidamente selecciono un par de pantalones de vestir y una blusa blanca. No había un par de jeans y camiseta en el closet, pero eso no importaba. Inez no usaba jeans, hacia que su trasero pareciera grande. Ella no vestía camisetas tampoco, sintiendo que enfatizaban su excesivo busto.
Dejando caer la toalla, Inez se vistió rápidamente, escuchando el sonido de la ducha mientras lo hacía.






Thomas apago la ducha y abrió la puerta para salir, deteniéndose cuando vio a Inez en el mostrador del baño. Ella había cepillado su cabello y estaba atando los mechones en una colita de caballo. Ella vio sus ojos deslizarse sobre él y luego ampliarse mientras caía mas abajo. Sonrojándose furiosamente, ella regreso de nuevo rápidamente al espejo.
Thomas sonrió ligeramente mientras alcanzaba la segunda toalla que había traído antes y la enredaba a su alrededor, pero no dijo nada para aumentar su pena. Su reacción era por que el aun estaba exhibiendo una muy saludable erección. El quería culpar al S.E.C. que había consumido la noche anterior, pero sabia que eso estaba fuera de su sistema. Ella, por otra parte, no lo estaba y – a juzgar por lo que él había visto con otros verdaderos compañeros de vida – no estaría fuera de su sistema nunca. Oh, tal vez llegaría un tiempo, a lo largo de los siglos, cuando él pudiera verla sin querer reclinarla contra la superficie más cercana y darle “una buena mirada” como decían los Británicos. Pero el aun la desearía, solo de una manera más gentil, melosa sin toda la desesperación que clamaban en el presente.
Justo ahora el no podía si quiera pensar en la mujer sin que el “pequeño Thomas” se levantara con interés. Era en realidad un poco desconcertante.
“Voy a vestirme,” dijo el rozando sus dedos ligeramente por la espalda de ella mientras pasaba y sonriendo cuando ella tembló en respuesta. Eso era algo bueno acerca de todo esto; al menos el no estaba solo en su necesidad. Inez lo deseaba igual de desesperadamente, lo sabía. Thomas podía oler su hambre por él en las feromonas que se vertían de su cuerpo cada vez que el estaba cerca.
Thomas se apresuro a su habitación a la de él, pasando por la puerta justo cuando el teléfono comenzaba a sonar. Girándose a la mesita de noche, tomo el teléfono, diciendo un alegre, “¿Tu?”
“¿Thomas?”
El se tenso ante la urgencia en la voz de Bastien. “Si.”
“Tienes que moverte. Tienes que encontrar a Madre.”
Thomas sintió sus manos tensarse alrededor del teléfono. “¿Qué ha sucedido?”
“Hemos estado llamando a Madre a su teléfono,” dijo agriamente Bastien. “Ninguno de nosotros ha tenido contestación, pero Etienne tuvo la idea de intentar durante el día cuando ella estaría durmiendo y no pudiera perder la llamada. El aparentemente checo en internet anoche y averiguo a qué hora era el atardecer en Ámsterdam y luego llamo quince minutos después.”
Thomas espero, la anticipación subiendo por su espalda. El sabía que las malas noticias venían.
“El teléfono fue contestado esta vez,” dijo Bastien. “Pero no por Madre. Un hombre con un acento británico contesto. El acuso a Etienne por las constantes llamadas que hemos hecho, le dijo que ‘dejara de fastidiar’ y dejara de llamar o el – cito- ‘Mataría a la zorra’ y luego colgó.”
Thomas inhalo una combinación de ira y preocupación y luego agarro la maleta que había dejado en la cama y comenzó a sacar ropa limpia con una mano. “Me estoy vistiendo justo ahora. Estaré en la calle en tres minutos. La encontrare Bastien,” prometió el severamente.
Thomas no espero a que Bastien dijera adiós y colgó, pero volvió el teléfono a su funda y lo saco de nuevo enseguida mientras presionaba el número de Herb.
“Estoy saliendo ahora,” anuncio abruptamente, no molestándose en saludar. “¿Puedes checar las coordenadas de nuevo y dármelas de nuevo si son diferentes?”
En el momento en que Herb accedió, Thomas dijo gracias y colgó.
“¡Inez!” grito mientras desenvolvía su toalla y se ponía un par de jeans limpios.
“¿Si?”
El miro al frente mientras ella se apresuraba a su habitación, con preocupación en su rostro.
“¿Estas lista?” pregunto Thomas, abrochando sus pantalones. “Tenemos que movernos.”
“Estoy lista,” le aseguro Inez, palmeando el bolso que colgaba de su hombro. “¿Qué ha pasado?”
“Etienne se comunico al teléfono de la Tía Marguerite,” dijo él mientras tomaba la camiseta que había sacado y la metía por arriba de su cabeza. “Un tipo respondió y dijo de dejaran de llamar o la mataría. Tenemos que encontrarla antes de que le haga algo.”
Inez asintió solemnemente y el podía sentir que ello lo miraba mientras él se ponía un par de calcetines y deslizaba sus pues en un par de Merrells casuales.
“¿No crees que este hombre que contesto el teléfono de Marguerite haya sido el que me controlo y borro mi memoria?”
Thomas miro afiladamente hacia ella. Su voz había sonado vulnerable y ella parecía molesta. El no la culpaba. Debía de ser muy molesto saber que alguien había tomado el control de tu mente y luego hacia borrado tu memoria de que fuera que hubiera pasado por tu pensamiento. Cualquier cosa que pueda haberle hecho a ella y ella no lo sabría. Poniéndose de pie enfrente de ella, Thomas la jalo contra su pecho y acaricio su espalda suavemente.
“No lo sé, admitió el suavemente y luego dijo planamente, “Pero si lo es, el lo sentirá.”

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Capitulo 9 (Traducido por Jade Lorien)
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