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 Capitulo 8 (Traducido por Jade Lorien)

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Jade_Lorien
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MensajeTema: Capitulo 8 (Traducido por Jade Lorien)   Lun Jul 11, 2011 1:46 pm

Ocho

No le tomo mucho a Inez encontrar la nueva locación en el mapa. El siguiente punto esta mucho mas cerca al hotel de lo que habían estado los otros. Fue solo un par de minutos de caminata. Inez soltó un rápido chasqueo, ansiosa de terminar con esto. Ella termino en Rembrandtplein, directamente en frente de un enorme club nocturno con una ridículamente larga fila de gente al frente de el. A juzgar por el número de personas afuera, debía de haber un número colosal de personas dentro, seria ruidoso, oscuro, atestado, e imposible encontrar a Marguerite.
Cerrando sus ojos brevemente, Inez rezo por fortaleza, o al menos un poco de energía, y entonces se tenso mientras el teléfono sonaba. Hurgando rápidamente en su bolso encontró su teléfono, lo saco, y lo abrió.
“¿Thomas?” pregunto Herb.
“No, es Inez,” contesto ella, teniendo que hablar fuerte para ser oída sobre el ruido a su alrededor. Antes de que pudiera preguntar dónde estaba Thomas, ella dijo rápidamente, “Las últimas coordenadas son afuera de un gran club llamado Escape. Hay una multitud enorme al frente esperando entrar y estamos checándolos justo ahora.”
Sus ojos se deslizaron sobre la gente en la fila, buscando a una alta morena mientras continuaba, “Pero si ella no esta formada, lo que probablemente no este haciendo ya que podría controlar la mente del cadenero y hacerlo que la dejara pasar, entonces tendremos que entrar a buscar. Pero este lugar es realmente grande. Supongo que alberga bien más de mil personas, y estará oscuro y ruidoso y atestado dentro y ella podría ser imposible de encontrar. Por favor dime que las nuevas coordenadas están en otro lugar y ella solo estaba pasando por aquí.”
“Lo están,” contesto Herb.
Inez dejo salir su aliento en un suspiro de alivio y encontró su pluma y libreta para escribir las coordenadas mientras el se las decía.
“Dile a Thomas que voy a checar sus coordenadas de nuevo mientras ustedes dos se dirigen hacia ahí. Si ella aun se encuentra en la nueva locación, bien. Pero si se ha movido de nuevo, creo que seria mejor dejarlo hasta la mañana. Una vez que el sol salga ella se quedara en un solo lugar.”
“Está bien,” murmuro Inez con alivio. Ella estaba cansada y no apreciaba la idea de correr por todo Ámsterdam esta noche en busca de una mujer que estaba probando ser un fantasma.
Inez dijo adiós y presiono el botón de apagar y luego miro hacia abajo hacia su bolso mientras el sonido del teléfono venia de sus profundidades.
El teléfono de Thomas, se dio cuenta y sabía que sería Bastien checando que estaba pasando. Suspirando, tomo el teléfono de Thomas, dejo el suyo en el bolso, y abrió el de Thomas.
“¿Hola?”
“¿Inez?” Bastien sonaba alterado de que ella estuviera contestando el teléfono de Thomas e Inez hizo una mueca, sabiendo que ella iba a tener que mentir. Ella odiaba mentir.
“Thomas esta en el baño,” dijo ella abruptamente. “Hemos estado corriendo por todo Ámsterdam siguiendo el teléfono fe Marguerite y estamos a punto de checar un punto. Si ella no está en esta nueva parada, vamos a dejarlo por la noche y esperaremos hasta la mañana para intentar de nuevo. Esperemos, ella se quede en un punto entonces y seamos capaces de atraparla.”
“Oh,” dijo Bastien, sonando de alguna manera alterado.
Inez hizo una mueca, sabiendo que era la tensión en su tono lo que lo había alterado, pero ella no podía evitarlo. Ella era una terrible mentirosa. Ella odiaba hacerlo y no lo hacía bien.
“Está bien entonces. Supongo que tiene sentido,” murmuro finalmente Bastien. “Dile a Thomas que me mantenga informado.”
“Lo hare. Buenas noches,” murmuro Inez y rápidamente presiono en botón de colgar para terminar con la llamada antes de que el pudiera decir cualquier otra cosa. Murmurando en voz baja, ella deslizo el teléfono en su bolso y abrió el mapa para descubrir donde se tenia que dirigir en su siguiente locación. Le parecía a Marguerite se estaba alejando del centro y hacia las calles residenciales. Curiosa acerca de eso, ella se dirigió hacia la siguiente locación.


Diez minutos después, Inez se encontró de pie en un círculo de luz arrojado por una lámpara de la calle en el borde de un oscuro parque público.
Cambiando incomoda, ella miro hacia el oscuro parque lleno de arboles, notando un trió de jóvenes que estaban sentados en una banca cercana al centro, que reían ruidosamente. Eran ruidosos, Ingleses, escandalosos, y obviamente ebrios y ella estaba renuente a llamar su atención al entrar al parque sola.
Teniendo a Thomas ahí hubiera hecho las cosas diferentes, pensó Inez y se pregunto cómo estaría. ¿Ya se habría despertado? ¿Había encontrado las bolsas de sangre que ella le había dejado a su lado? ¿Habría sanado? La única manera de averiguarlo era llamando al hotel, parecía demasiado problema para ella descubrir el numero de información en Ámsterdam, llamas, obtener el teléfono del hotel, y luego llamar al hotel. Sería mucho más fácil solo dejar esto y regresar. Además, ella sabía que ella estaba renuente a entrar al parque sola.
“Cobarde,” murmuro ella en voz baja, dio un paso fuera del circulo de luz y se detuvo de nuevo. Parque vacios, oscuros no estaban exactamente en el numero uno de su lista de lugares seguros para ir. Después de dudar otro momento, Inez saco repentinamente el teléfono de Thomas. Estaba demasiado callado aquí lejos del ruidoso centro de la ciudad y, aparte de los tres hombres, el parque parecía vacio para ella, pero si ella llamara al número de Marguerite y su teléfono estuviera en cualquier parte de aquí, Inez pensó que probablemente oiría el timbrar y seria capaz de seguirlo. Ella busco en la agenda digital de Thomas por el numero de Marguerite, y estaba a punto de presionar el botón de llamar cuando escucho un sonido de riña detrás de ella.
Girándose nerviosamente, Inez se encontró a si misma mirando a un hombre que se aproximaba todo vestido de negro. Por un minuto ella espero que fuera Thomas, pero entonces él se detuvo en el círculo de luz con ella y ella vio que era el de rostro delgado, cabello oscuro que ella había notado en una de las mesas a las afueras de los restaurantes, el que le había parecido familiar. Ella pensó en los restaurantes que ella debía de haberlo visto en el aeropuerto, y lo había hecho, se dio cuenta Inez repentinamente, pero no hacia Ámsterdam. El era en hombre que le había robado el taxi que ella había contratado para seguir a Thomas esa mañana después de que el la había dejado esperando en el aeropuerto, ella se dio cuenta repentinamente y sintió la repentina alarma comenzando a sonar.
¿Seguro no podía ser coincidencia que ella continuara viendo al hombre? Pensó Inez, dando un paso hacia atrás mientras el continuaba al frente. Y entonces su mente se puso en blanco.
El sonido del teléfono forzó a Thomas de regreso a la conciencia. La primera cosa de lo que estuvo al tanto fue el dolor. Era un dolor que el reconocía, la agonía de cuerpo completo de el hambre de sangre, la acida sensación de los nanos infiltrándose en los órganos y tejidos en busca de lo que necesitaban. Entonces abrió sus ojos y vio rojo. Literalmente. La visión de tomas estaba llena con rojo. Le tomo un momento darse cuenta que estaba viendo una bolsa de sangre yaciendo directamente enfrente de su cara. En el momento en que lo hizo, sintió sus dientes cambiar y disparo su mano para tomar la bolsa y clavarla en ellos.
Un lento, suspiro de alivio se deslizo de su boca a través de la bolsa mientras sentía la sangre apresurándose por sus dientes hacia su sistema. Su dolor comenzó a ceder al momento mientras los nanos se apresuraban hacia el torrente sanguíneo para recoger la sangre fresca entrando. Thomas solo yacio donde estaba, ignorando el teléfono mientras esperaba por la primera bolsa de sangre que se vaciara. En el momento en que lo hizo, el saco la bolsa y la reemplazo con la segunda bolsa yaciendo ahí.
Fue mientras esperaba a que la segunda bolsa se vaciara cuando el cerebro de Thomas comenzó a funcionar adecuadamente de nuevo. Su primer pensamiento fue preguntarse cómo habían llegado las bolsas ahí, y luego se pregunto donde era ‘ahí’, y que estaba haciendo el donde sea que estuviera. Solo le tomo un rápido vistazo alrededor para que pudiera ver la habitación para reconocer la suite del hotel. El estaba yaciendo sobre su estomago en el piso, seriamente depleto de sangre. La segunda bolsa estaba casi vacía cuando recordó el resto de la noche y como había terminado donde estaba.
Su propia maldita estupidez era como él había terminado aquí. Nadie nunca había clamado que los hombres cachondos pensaban con sus cabezas. Thomas podía verificar ahora que eso era verdad. El no creía haber usado su cabeza desde que había consumido esa bolsa de S.E.C. atacar a Inez en un callejón, y luego atacar a tres idiotas ebrios en un arranque de celos…
Primero, el había mostrado su poca natural fuerza levantando al rubio con una mano, y luego de hecho ¡había mostrado sus colmillos!
Afortunadamente, Thomas no que creía que nadie excepto el moreno los hubiera visto y nadie era capaz de creerle lo que dijera un idiota medio ebrio, medio drogado.
Ahora que el estaba comenzando a pensar de nuevo, Thomas estaba preocupado acerca de otras cosas. Como, ¿Dónde estaba Inez? ¿Y seguía el cuchillo en su espalda? Todo lo que hizo fue dar un vistazo sobre su hombro para ver que el cuchillo ya no estaba protruyendo de su espalda. Entonces él lo vio yaciendo en la cima de una tolla a un lado de otras tres o cuatro toallas limpias y una pequeña pila de otras llenas de sangre.
Obviamente, Inez había removido el cuchillo de su espalda y había detenido el flujo de sangre, luego le dejo un par de bolsas, ¿pero dónde estaba ella ahora? En su cama fue su suposición. Ella había estado exhausta y comenzando a desfallecer antes de que ellos llegaran al conjunto de restaurantes y bares donde él la había dejado sentarse en una de las mesas para vigilar las entradas mientras el checaba dentro de cada uno.
Suspirando, Thomas saco la segunda, ahora vacía, bolsa de su boca y se puso cuidadosamente de pie. Solo había un ligero dolor en su espalda, diciéndole que estaba casi curado. Y los calambres ácidos que lo había estado atacando de pies a cabeza habían disminuido mucho con dos bolsas, pero probablemente el necesitaría otro para de bolsas al menos antes de que desaparecieran por completo. Moviéndose hacia la mesa con la hielera, tomo la tercera bolsa y la rompió contra sus dientes y luego se quedo ahí con otra bolsa en la mano mientras esperaba a que esta se drenara. El estaba a punto de cambiar las bolsas cuando el teléfono del hotel comenzó a sonar.
Recordando que el timbre del teléfono era lo que lo había despertado, Thomas alejo la bolsa vacía de sus dientes y se movió al final de la mesa a un costado del sofá para contestar antes de que despertara a Inez.
“¡Thomas!” Herb sonaba aliviado de oír su voz. “Estaba comenzando a preocuparme. No podía localizarte en tu teléfono o en el de Inez y estaba comenzando a pensar que los dos habían desaparecido junto con tu tía.”
“No,” le aseguro Thomas en voz baja y alcanzo su bolsillo por su celular, solo para encontrar que había desaparecido de su bolsillo. Alterándose, el busco en cada uno de sus bolsillos, preguntándose si no lo habría puesto en alguno de los otros, pero no había teléfono.
“Obviamente no están en el parque. ¿Encontraron a tu tía ahí?”
Thomas dejo de buscar su teléfono y se enderezo, la confusión flotando a través de él. “¿El parque?”
“Cheque el mapa, la locación a la que los envié después del club nocturno Escape debía de ser un parque,” explico Herb. “¿Fueron al lugar equivocado? Tal vez Inez oyó mal lo que dije. Sonaba como q había mucho ruido en donde estaban.”
Thomas se quedo quieto por un momento y luego soltó, “Espera.”
Colocando el teléfono en la mesa, se giro y corrió al cuarto de Inez. El no se preocupo en prender las luces, su visión nocturna era excepcional y el podía ver que la cama aun estaba hecha y nadie ahí. Maldiciendo, Thomas se apresuro a salir de la habitación, pero se congelo mientras la puerta que guiaba al pasillo del hotel se abría de repente. Deteniéndose, el miro hacia la puerta. Su aliento salió en un suspiro de alivio mientras reconocía la pequeña figura de Inez que entraba, luego la puerta se cerró de nuevo. Inmediatamente Thomas se movió para prender la luz del cuarto. La luz exploto a su alrededor mientras él se giraba a mirar a Inez, y entonces vio su rostro y se congelo. Estaba completamente vacía, sin expresión alguna y sus ojos estaban vacios.
“¿Inez?” dijo él, aproximándose cuidadosamente.
Ella no respondió tampoco hacia su presencia o su voz hasta que él se detuvo directamente enfrente de ella y luego simplemente se movió alrededor de él, diciendo sin expresión, “Estoy muy cansada y tengo que irme a la cama ahora.”
Thomas se giro lentamente y la miro caminar hacia la cama. Ella inmediatamente comenzó a desvestirse, aparentemente sin importarle que él estuviera ahí. El la miro desabotonar y quitarse su blusa, pero luego se giro y salió de la habitación, su expresión lúgubre con preocupación mientras regresaba a la sala y tomaba el teléfono de nuevo.
“Herb, dime todo lo que sabes desde que te llame de los restaurantes,” dijo severamente.
Hubo un momento de silencio y entonces Herb dijo, “Pero tú sabes que paso. Te di la siguiente locación. Resulto ser un club nocturno llamado Escape y –“
“¿Me dijiste? ¿O le dijiste a Inez?” pregunto el calmadamente.
“Bueno, Inez. Tú estabas en el baño o algo,” dijo Herb y luego se quedo en silencio por un momento antes de decir, “¿No estabas en el baño o sí?”
“No. Yo estaba en el hotel.”
“Pero tú no contestaste la primera vez que llame. ¿Qué –?”
“No importa ahora,” lo interrumpió Thomas. “Solo dime que paso.”
Herb le explico acerca del club Escape y luego que envió a Inez al siguiente punto en el parque, terminando con. “Cheque la locación de nuevo mientras estaba en camino hacia allá, pensando en que si tu tía se había movido de nuevo, debíamos de dejarlo por la noche e intentarlo al amanecer cuando se suponía debía de quedarse en un punto, pero resulto la misma locación. De cualquier modo, cuando intente llamar de nuevo a Inez a su celular para decirte eso, ella no contesto. Así que, intente a tu teléfono de nuevo, y luego pensé en intentar con el hotel.”
Thomas estuvo en silencio por un momento, y luego pregunto, “¿Es esta la segunda vez que intentas llamar al hotel o la primera?”
“Primera,” contesto Herb, sonando curioso.
“La otra llamada debió de haber sido Bastien, entonces,” murmuro Thomas.
“Inez no encontró a Marguerite en el parque, ¿o sí?” pregunto Herb.
“No, no lo creo,” dijo Thomas, aunque él no estaba seguro en este punto de que no lo había hecho.
“¿Quieres que cheque su localización de nuevo y –?”
“No,” dijo rápidamente Thomas. El no tenía intención de dejar a Inez a solas para buscar a su tía. Al menos, no hasta que estuviera seguro de que ella estaba bien. Le parecía obvio que alguien la había tomado contra de Inez. Pero ¿Por qué?
“No,” el repitió. “Intentaremos de nuevo por la mañana, al amanecer ¿si eso está bien para ti?”
“Está bien,” le aseguro Herb.
“Bien. Gracias, Herb. Hablare contigo en la mañana, entonces.”
Thomas colgó rápidamente, ansioso por regresar hacia donde Inez para asegurarse de que estaba bien, pero el apenas había dado un paso lejos del teléfono cuando comenzó a sonar de nuevo. Sabiendo que sería Bastien, y que tendría que decirle lo que había pasado, Thomas hizo una mueca mientras tomaba el teléfono y decía hola.
“Thomas.” Bastien sonaba aliviado y Thomas supuso que había llamado a ambos celulares antes de llamar al hotel y – como Herb – se había preocupado cuando no fue capaz de contactarlos. “¿Estaba ella ahí en la última locación?”
Thomas dudo, y luego admitió, “No sé si lo estaba o no.”
“¿Qué quieres decir con que no sabes?” pregunto Bastien con confusión. “Estaba o no.”
“No lo sé,” repitió Thomas y luego explico los eventos de la noche a su primo, terminando con, “Inez tenía una expresión vacía cuando llego y todo lo que dijo fue que estaba muy cansada y que tenía que irse a la cama ahora, y luego ella comenzó a desvestirse justo enfrente de mí, su expresión aun seguía vacía.”
“Alguien tomo control de ella,” dijo Bastien sonando lúgubre.
“Esa había sido mi suposición,” coincidió Thomas.
“¿No crees que Madre habrá…?” el no termino la pregunta.
“No lo sé, Bastien. No sé qué demonios está pasando. ¿Por qué no está contestando la Tía Marguerite su teléfono? Ella obviamente lo tiene consigo. No está caminando por Ámsterdam por sí solo.”
Su primo mayor estuvo en silencio por un minuto y luego dijo, “No lo sé, estoy demasiado cansado incluso para pensar ahora.”
“Tú debes de ir a la cama ahora y descansar un poco,” dijo tranquilamente Thomas. No has dormido desde que me fui de Canadá, ¿o sí?”
“No, pero –“
“No quiero dejar a Inez sola justo ahora. No hasta que este seguro de que venir e ir directo a la cama fue la única orden que quien sea que la controlo haya puesto en su mente.”
“Desearía que pudieras leer su memoria para ver que paso,” murmuro Bastien.
“Si es que ella tiene algún recuerdo de lo que paso,” dijo despacio Thomas. “Bien pudo a ver sido arrasada. De hecho, probablemente lo fue.”
“Si,” coincidió Bastien con un suspiro. “Okay, supongo que me iré a la cama, entonces, pero llámame tan pronto como descubras algo.”
“Lo hare,” le aseguro Thomas y los dos hombres dijeron buenas noches y ambos colgaron.
Finalmente Thomas clavo la cuarta bolsa de sangre en sus dientes, y luego la quinta. La mala noticia era que él había perdido demasiada sangre de la herida en su espalda. La buena noticia era que él había perdido demasiada sangre de la herida en su espalda. Thomas estaba casi seguro que lo peor del S.E.C. estaba fuera de su sistema. El ciertamente no se sentía cachondo justo ahora, o si se sentía un poco, era fácilmente superado por su preocupación por Inez.
Quitando la ultima bolsa de sus dientes, el cerro la hielera, y rápidamente limpio el desastre en la habitación, removiendo el cuchillo y las toallas ensangrentadas. El tendría que deshacerse de las toallas para evitar molestar a la mucama, supuso Thomas. El quito la pequeña bolsa de basura transparente de su habitación, puso las tollas y las bolsas de sangre vacías dentro, y luego coloco la hielera en la repisa superior de su closet. Una vez asegurado de que no había nada mas alrededor que pudiera alterar a la mucama, recorrió la suite, cerrando las tres puertas que guiaban al corredor, la de su habitación, la de la sala, y finalmente la de ella.
Entonces Thomas se movió hacia un costado de la cama para ver a Inez. Ella estaba durmiendo apaciblemente y se la quedo mirando por un largo rato, sus ojos solo clavados en su rostro; de sus ojos cerrados, hacia su dulce nariz, hacia sus labios llenos, y de regreso, y luego él se coloco en la cama junto a ella, encima de las cobijas junto a donde ella dormía debajo de ella. Thomas realmente no se sentía cómodo de dejarla sola sabiendo que alguien había tomado control de su mente. El quería estar cerca de ella para asegurarse de que no sucediera de nuevo, y también para estar cerca en caso de que no necesitara.
Girándose de lado, el la vio dormir, a pesar del hecho de que él estaba yaciendo mirando el rostro de su compañera de vida. A pesar del hecho de que Lissianna era cuatro años más joven que él y había encontrado a su propia compañera de vida algunos años atrás, Thomas había pensado que él tendría que esperar otros cien años o algo así antes de encontrar su propia compañera de vida. Sus primos hombres todos habían sido mayores cuando habían encontrado las suyas. De hecho, el era el hombre Argeneau más joven en encontrar su compañera de vida hasta donde el sabia. Y aun así ahí estaba ella. Inez Urso.
Thomas sonrió ligeramente ante el nombre. Urso era la única palabra que si conocía en portugués. Significaba oso. El sabía eso por que había tenido un amigo con el mismo apellido hacia casi doscientos años. Un amigo mortal, el único amigo mortal que él se había permitido. Era demasiado difícil mirarlos envejecer y morir cuando sabias que tu no lo harías. Thomas había sentido mucho la muerte del hombre, pero ahora se preguntaba si no habría sido ancestro de Inez. Lo fuera o no, el nombre Urso le quedaba. Ella era como una osezna al enojarse. A él de hecho le gustaba eso. Él lo encontraba adorable cuando ella le gritoneaba en portugués, sus pequeños dedos en el aire. Aunque, el dudaba que lo hubiera encontrado adorable si hubiera entendido lo que ella estaba diciendo.
Estirándose, Thomas retiro una hebra de cabello de su mejilla pensando que ella le recordaba una vieja pintura que él había visto alguna vez, y que él estaría feliz de despertar con ese rostro cada mañana del resto de su vida. Thomas de hecho le gustaba todo de Inez hasta ahora. A él le gustaba su arrebato y su inteligencia. El encontraba incluso su pena adorable, y ella era penosa. El no lo había notado durante su primer encuentro en Nueva York. Inez había sido la misma personificación de la eficiencia y mando entonces, y ella parecía muy al mando y cómoda con él desde que había llegado a Londres, pero cuando él había salido de ese último bar y esos tres brits se había sentado en la mesa con ella esa noche y su reacción no había sido lo que esperaba.
Thomas supuso que cualquier mujer se habría sentido un poco recelosa de tener tres ebrios molestándola, pero ella había estado más que recelosa. Al principio ella parecía completamente sorprendida de que ellos eligieran molestarla a ella, como si ella no tuviera confianza en su atractivo. Y luego ella se hundió en su asiento como queriéndose hacer desaparecer. A él no le había gustado verla tan obviamente asustada e incómoda, y esa había sido parte de la razón por que él había reaccionado así, eso y el hecho que ella era de él.
Claro, el S.E.C. probablemente no había ayudado, eso ciertamente no le había dejado la mente limpia lo suficiente para controlarse y manejar la situación como debía de haberlo hecho. O tal vez el se estaba engañando. Tal vez su ira había sido pura y simplemente porque ella era de su compañera de vida. El había esperado doscientos años por ella y no le había gustado ver a otro hombre intentar platicar con ella.
Haciendo una mueca, Thomas corrió un dedo suavemente sobre su mejilla, sonriendo cuando Inez cambio dormilonamente e instintivamente giro su mejilla hacia la caricia. Era algo más que le gustaba de ella, ella respondía a él. A él le gustaba la pasión que ella había revelado ambas veces que la había besado; cuando él la había besado la primera vez en Londres y cuando el casi la había atacado en Ámsterdam. Inez había tenido más que un encuentro con su pasión. Eso hablaba bien de su futuro… siempre y cuando el no la regara y la espantara con sus estallidos de he-man o atacándola en los callejones. Hasta ahora, Thomas no pensaba que estuviera haciendo un muy buen trabajo para impactar a la mujer. Era algo en lo que tenía que trabajar. Ella obviamente tenía problemas cuando se trataba de su atractivo y el trabajaría en eso también, lo había decidido mientras sus ojos se cerraban.

Inez había cambiado de posición dormida y murmurado una protesta gruñona mientras ella golpeaba algo, y luego suspiro y se acurruco en el calor ofrecido mientras ese algo la envolvía. Era la esencia tentando su nariz lo que finalmente la saco del último velo del sueño. Ella parpadeo y miro a la negrura frente a ella con confusión hasta que se dio cuenta de que era una camiseta negra, y luego miro hacia arriba y se encontró a si misma mirando el rostro durmiente de Thomas.
Inez respiro difícilmente, su cuerpo tensándose con sorpresa, pero no con alarma. La alarma estaba curiosamente auscente considerando las circunstancias, y las circunstancias eran que ella no tenía idea de cómo había llegado el ahí. De hecho, ella no tenía idea de cómo había llegado ella ahí tampoco.
Una mirada alrededor le mostro que ellos estaban en su habitación en la suite en Ámsterdam, una mirada hacia abajo le mostro que mientras Thomas estaba completamente vestido y durmiendo sobre las cobijas, ella estaba desnuda bajo las sabanas y cobijas para cubrirla. De cualquier manera, ella no recordaba haberse ido a la cama. La última coda que ella recordaba era haber salido para buscar a Marguerite después….
La mirada de Inez cambio hacia Thomas, mirándolo de nuevo con nueva preocupación mientras recordaba que él había sido apuñalado y ella removiendo el cuchillo de su espalda. El ya no parecía pálido, y obviamente se había recobrado lo suficiente para levantarse y caminar hacia aquí por que no había manera de que ella lo hubiera cargado. Aun así, ella quería ver la herida para asegurarse.
Saliendo de debajo del brazo que él había tenido alrededor de ella en algún punto de la noche, Inez presiono las sabanas y cobijas contra su pecho y se levanto ligeramente para doblarse sobre él y mirar su espalda donde el cuchillo había protruido. La camiseta de Thomas cubría el lugar. Mordiendo su labio, ella miro su trasero y piernas, notando la larga mancha de sangre que las teñía, luego se estiro y gentilmente trato de levantar y mover la parte baja de su camiseta. Desafortunadamente, estaba tiesa por la sangre y pegada a su piel y ella miro hacia su rostro nerviosamente mientras la apartaba, temiendo despertarlo.
Cuando Inez vio que sus ojos seguían cerrados, ella termino quitando el material del camino y miro el lugar donde había sido herida la noche anterior, sus ojos se ensancharan mientras veía que no había absolutamente ningún signo de la herida. Ni siquiera una pequeña cicatriz. La pies estaba completamente sin marcas, tan suave y sin marcas como el trasero de un bebe.
“Esta sanada.”
Inez ladeo su cabeza para ver que los ojos de Thomas estaban abiertos, estaban alerta y la hicieron preguntarse si había estado fingiendo y había estado despierto todo el tiempo. Dejando la camiseta caer de nuevo en su lugar, ella regreso y luego dudo. Su primer instinto fue salir de la cama, pero ella estaba desnuda y más bien atrapada ahí a menos de que ella quisiera deslumbrar a Thomas. Inez estaba casi segura de que no quería hacer eso. Ellos podrían ser compañeros de vida y todo eso, pero eso no quería decir que él la vería a través de unos lentes rosa que le mostraría una larga y esbelta figura en lugar de la suya imperfecta. Al menos, ella no pensaba que así fuera.
“¿Cómo te sientes?” pregunto él, su voz teniendo un poco de gravedad para ser lo primero de la mañana.
“¿Yo?” pregunto Inez con sorpresa. “Estoy bien.”
“¿Lo estás?” pregunto Thomas solemnemente, su mano deslizándose suavemente de arriba abajo en su brazo.
Inez trago mientras ella notaba repentinamente el aumento de plateado en sus ojos. El cuerpo de ella respondió a ello como una flor abriéndose al sol. Ella podía sentir sus pezones endureciéndose y un lento verter de un liquido cálido en la parte inferior de su cuerpo. Sus ojos también reaccionaron, teniendo un repentino letargo que los dejo a medio abrir. Inez sabía que no era la única que había notado los cambios que tenían lugar cuando una lenta sonrisa masculina de satisfacción curvo los labios de él.
“Amo la manera en que respondes a mí,” dijo en voz baja Thomas. “Amo tu esencia mientras lo haces.”
Inez peleo contra la repentina urgencia de olfatear sus axilas y simplemente lo miro, insegura de cómo responder, y luego los dedos de él se deslizaron del exterior de su brazo hacia el interior, buscando cerrarse sobre su pecho. Su piel cosquilleo mientras sus dedos rozaban suavemente, y a pesar del hecho de estarlos tocando, sus pechos tenían cierto tipo de anticipación.
“Tu corazón se está acelerando,” susurro él, sus dedos sus dedos hundiéndose en el costado de su codo e Inez supo que el estaba en lo correcto, se había acelerado junto con su respiración que ahora era rápida y entrecortada. “Me deseas.”
Sus ojos se dilataron ante esas simples palabras y la pena casi la hizo negarlo, pero en su lugar ella se las arreglo para un corto, ligero asentimiento. La sonrisa de Thomas se amplió con aprobación ante su honestidad mientras sus dedos se deslizaban por su brazo, pero esta vez cuando se deslizaron hacia abajo, un dedo se calvo fuertemente en la punta de las sabanas y cobijas que ella sostenía contra su pecho. No preparada para el movimiento, ella perdió su agarre sobre el material y se resbalo de sus dedos, deteniéndose en su cintura. Sus pechos estaban repentinamente desnudos y entonces las manos de él estaban en lugar de la ropa, cerrándose cálida y firmemente alrededor de uno.
Inez mordió su labio y cerro sus labios mientras Thomas la acariciaba y luego abrió sus ojos de sorpresa cuando el se sentó repentinamente y reemplazo su mano con su boca, su lengua caliente y mojada mientras giraba alrededor de su pezón. El la probó y la saboreo, alternando entre succionar, lamer, y chupar y enviando pequeños arcos de electricidad a través de ella hasta que ella gimió en voz alta, y luego dejo que resbalara de su boca y levanto su cabeza para besarla.
Inez lo beso de vuelta, su boca abriéndose para darle la bienvenida, su cuerpo inclinándose instintivamente hacia el frente para presionarse contra su pecho y luego él la reclino contra la cama, su boca volviéndose mas demandante antes de alejarse y deslizarse por su mejilla, hacia su cuello. Thomas siguió su vena hacia su clavícula, chupando y saboreando mientras lo hacía, y luego levanto su cabeza.
Inez abrió sus ojos para encontrarlo simplemente mirándola, sus ojos destellando fuego plateado mientras viajaban sobre su carne repentinamente de gallina. Ella se tenso y mordió su labio para evitar protestar mientras el usaba una mano para alejar las sabanas y las cobijas más abajo hasta que llegaron por debajo de su ombligo para que el pudiera ver más de ella. Su cabeza estaba llena de defecto que él debía de estar viendo y cuan imperfecta era cuando él dijo, “Hermosa.”
Los ojos de Inez se abrieron incrédulamente antes el pronunciamiento, pero entonces el repentinamente tomo el cuello de su camiseta y la levanto sobre su cabeza y ella se distrajo por el primer vistazo de su pecho sin ropa. Thomas, había decidido ella, era el que era hermoso. Un trabajo de arte.
Alcanzándolo tentativamente, Inez corrió una mano sobre los músculos de su pecho mientras el arrojaba la camiseta manchada hacia el piso y luego se giro a mirarla y tomo su mano contra su pecho. Mirando la cara de ella, el levanto una mano hacia sus labios y presiono un beso sobre los dedos de ella antes de introducirlos en su boca y los succiono ligeramente.
Inez jadeo ligeramente ente la sensación que repentinamente saltaba a través de ella mientras el sacaba lentamente sus dedos. Entonces el libero su mano y la beso de nuevo. El uso una mano y un brazo para sostener su peso, pero los dedos de su otra mano se movieron por su cuerpo, acariciando primero uno de sus pechos y luego el otro antes de deslizarse sobre su estomago.
Inez se asió de sus hombros y movió sus piernas mientras la mano de él se deslizaba debajo de las sabanas y cobijas y a través de su vientre bajo hacia una cadera mientras la besaba. Sus manos se detuvieron ahí, sus dedos tensándose ligeramente en la parte externa de su cadera mientras su pulgar corría a lo largo de la sensible piel de arriba y luego continuo hacia abajo hacia la parte externa de su pierna, suave sobre la piel ella le pedía a Dios que no estuviera rasposa.
¿Cuándo había sido la última vez que se había depilado las piernas? Se pregunto Inez un poco frenética y se dio cuenta de que por lo menos hacia dos días. ¡Demonios! Estaría rasposa. Esto le daría todo un nuevo significado a su apellido, lo que ella pensó era perfecto por que – como un oso – ella parecía tener mucho vello. Honestamente, parecía crecer mientras ella dormía. Durante el día era peor, aunque, ella tenía una marca como de las cinco de la mañana en sus piernas después de haberlas rasurado por la mañana. ¿Porque había sido maldecida con este cuerpo? Ella debía de ser una rubia alta, de piernas largas con –
“Aiyeeee,” grito Inez sus ojos abriéndose con sorpresa mientras la mano de Thomas se cerraba repentinamente sobre su centro. Ella había estado tan distraída con su auto criticismo que no había notado sus caricias se había detenido en su pierna y habían empezado en la parte interior. Ella se había perdido todo el camino hacia arriba… también se había perdido que él había roto su beso y ahora estaba junto a su oído. Ella no estaba distraída ahora, de cualquier modo.
“¿Estas de regreso conmigo?” pregunto Thomas con entusiasmo mientras la mano de él se deslizaba sobre su cálido centro.
Inez asintió sin aliento, sus manos hundiéndose en sus hombros mientras él la acariciaba.
El se rio contra su oído y luego pregunto en un susurro. “¿Dónde estabas? ¿En que estabas pensando?”
Inez se habría tragado su propia lengua antes de decirle la verdad. Desafortunadamente era imposible salir con una mentira con el haciendo lo que estaba haciendo. Mucho para su alivio ella no termino haciéndolo, porque el teléfono del hotel escogió ese momento para sonar.
Thomas se tenso sobre ella y maldijo. Inez cerró sus ojos y en silencio le agradeció a Dios la intervención y se aseguro de que Thomas nunca supiera que tan cerca había estado de lastimase las manos con sus piernas. Soltando sus hombros, ella se estiro alcanzo el teléfono y lo llevo hacia su oído.
“¿Buenos días?” dijo Inez con entusiasmo lo que hizo que Thomas levantara su cabeza con sorpresa.
“Buenos días, Inez,” dijo Bastien, sonando listo y bien descansado. “¿Cómo te sientes?”
Sus cejas se elevaron antes el repentino cambio en su voz. La pregunta había sonado solemne y preocupada, pero ella no tenía idea de por qué él estaría preocupado por ella. Esa había sido la primera pregunta de Thomas también, se dio cuenta ahora y frunció el ceño.
“Yo - ¿Qué paso anoche?” pregunto Inez con repentina aprehensión mientras ella buscaba en sus recuerdos y encontró que ella no tenia recuerdos de haberse ido a la cama anoche.
Bastien dudo y luego pregunto, “¿No lo recuerdas?”
“No,” admitió ella, sintiéndose repentinamente enferma. Tomando el teléfono de su oído antes de que ella pudiera decir cualquier otra cosa, ella se lo entrego a Thomas y luego salió de la cama, llevándose las sabanas y cobijas con ella y casi haciendo rodar a Thomas hacia el piso mientras lo hacía.
Enredándolas a su alrededor estilo toga, Inez se apresuro hacia el balo y cerró la puerta detrás de ella. Ella se quedo ahí en la oscuridad por un momento, intentando calmarse. Su estomago siempre había reaccionado ante su enojo, y si ella no se calmaba muy probablemente estaría arrodillada sobre el retrete arqueando en un minuto.
Cerrando sus ojos, Inez se concentro en su respiración, forzándose a respirar más lentamente. Cuando pensó que ella se había calmado un poco al menos, ella toco la pared a su costado hasta que encontró el switch de luz y la prendió. Inez parpadeo ante la repentina explosión de luz y luego se miro a sí misma en el espejo. Las sabanas y cobijas estaban juntas alrededor de ella en una torpe colección, su cabello estaba revuelto en su cabeza, y sus ojos estaban un poco salvajes y muy espantados.
“¿Por qué no recuerdo haber regresado al hotel e ir a la cama noche?” se pregunto en silencio. La respuesta que temía era que ella no recordara por que alguien había borrado sus recuerdos… y las únicas personas que ella conocía que podían hace eso era inmortales, ¿pero quién y por qué? El hecho de que ella aterrizara de nuevo aquí en su propia cama en su hotel con Thomas yaciendo a su lado preocupaba a Inez. Si ella había encontrado a Marguerite, la mujer podría haberla controlado, ¿pero porque? ¿Por qué un inmortal querría controlarla y ponerla en la cama con Thomas? Excepto tal vez Thomas. El había estado sufriendo bajo los efectos del Sweet Ecstasy concentrado anoche. ¿Había él?
Inez asesino el pensamiento antes de que estuviera completamente formado, pero ella estaba aterrorizada de que la verdad fuera que Thomas podía leerla y controlarla después de todo. Tal vez ellos no eran compañeros de vida en absoluto.
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Capitulo 8 (Traducido por Jade Lorien)
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