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 Capitulo 5 (Traducido por Jade Lorien)

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Jade_Lorien
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MensajeTema: Capitulo 5 (Traducido por Jade Lorien)   Vie Jul 01, 2011 12:57 pm

Cinco


Eran solo las nueve en punto de la noche, pero Inez esta exhausta por los eventos del día cuando ella entro en la primera habitación de la suite y miro con curiosidad alrededor.
Thomas había dicho que Bastien estaba arreglando para que tuviera algunas ropas para ella, pero ella no veía ninguna evidencia de ello. La habitación estaba limpia y arreglada y auscente de nada personal que ella pudiera ver. Inez estaba a punto de salir de la habitación, cuando repentinamente pensó en revisar el closet.
Cruzando la habitación, abrió la primera puerta a la que llego y se encontró mirando un enorme, hermoso baño. Ella miro los retretes de inmediato y se movió hacia el frente, sus ojos barriendo sobre los utensilios alineados en el mostrador de mármol. Había por lo menos tres tipos de labiales en varios colores y una cantidad de otros cosméticos, la mitad de los cuales ella no reconoció.
Inez nunca se había preocupado demasiado por el maquillaje: un poco de maquillaje en polvo, un poco de labial, tal vez algo de rubor, y ella estaba lista para irse. Ella rara vez se preocupaba por delineadores de ojos, y sobra, y todas las otras cosas que veía yacer ahí, al menos no para el trabajo. Aun así, ellos le habían previsto, como un cepillo, un peine, y varios suplementos para el cabello. Cualquier cosa que ella hubiera querido parece estar alineado y listo para usarse.
Girándose, Inez se volvió a la habitación y encontró el closet, no terriblemente sorprendida cuando lo abrió y encontró ganchos llenos de ropa, incluyendo un par de vestidos de noche y un abrigo. Un rápido chequeo le aseguro que todo era de su talla. Dando un paso hacia atrás, ella miro hacia abajo para ver una variedad de zapatos; sandalias, tenis, zapatos casuales, y tacones. Algo para cada ocasión.
Sacudiendo su cabeza, ella se alejo y se movió hacia los cajones al costado de la cama, asintiendo cuando lo abrió para revelar una selección de panties, bras, calcetas, y calcetines.
Inez no se molesto en checar las tallas, sabiendo que también serian de su talla. Bastien Argeneau era un hombre con atención por los detalles. Ella no debería de estar sorprendida de oír que el tenia la talla y color preferido de cada miembro de su personal en expedientes en alguna parte, solo por si a caso. Era eso, o el hombre había enviado a alguien de la compañía a que le dijera a su casero lo dejara pasar a su apartamento para checar las tallas de su ropa.
Inez se giro para mirar el closet lleno de nuevo y sacudir la cabeza. Había suficiente ropa ahí para una estancia de dos semanas, pero entonces lo Argeneau no hacia nada a la mitad.
Suspirando, Inez se sentó a un costado de la cama y luego se recostó y cerró los ojos. Ella estaba exhausta, y aun estaba molesta. Las ropas y otros utensilios no habían elevado su humor, Bastien se había negado a explicar por que Thomas no podía leer o controlarla, insistiendo que era algo que Thomas le explicaría cuando estuviera listo. Pero por su reacción a su pregunta, ella sospechaba que Thomas no estaría listo para contestar por algún tiempo.
Inez hizo una mueca, ella nunca había sido muy paciente, y odiaba sentirse ignorante. Ser dejada en la oscuridad en esta materia simplemente la hacia pensar que era importante y algo que ella realmente necesitaba saber.
Frunciendo el ceño mientras ella estaba al tanto de un golpe amortiguado en la habitación continua, ella se puso de pie y se movió hacia la puerta a la sala, sus ojos encontrando a Thomas aun de pie junto a la mesa con la hielera. Le estaba dando la espalda y sus hombros se hundían mientras escuchaba lo que fuera que Bastien estaba diciendo al teléfono y hacia notas en la libreta en la mesa.
Su mirada se deslizo a la puerta del corredor mientras los golpeteos continuaban, y luego de regreso a Thomas, pero si él había oído, no le importa que hubiera alguien a la puerta. El estaba ahora siseando mas urgentemente en el teléfono en tonos demasiado bajos como para que ella pudiera oírlos. Preocupada de que Bastien pudiera estarle dando malas noticias acerca de Marguerite, ella frunció el ceño con preocupación y se movió hacia la puerta de la suite para poner fin al golpeteo. A este grado, quien quiera que estuviera a la puerta iba a hacer que los vecinos de los cuartos contiguos llamaran a seguridad del hotel.
Irritada ante la posibilidad, Inez estaba frunciendo el ceño cuando abrió la puerta. Ella solo la abrió un poco, en un esfuerzo de evitar que quien fuera viera a Thomas, la hielera y la bolsa vacía de sangre. Ella no quería alterar a la mucama o quien quiera que fuera. De cualquier modo, el hombre al otro lado de la puerta ya estaba alterado, su expresión una extraña mezcla de preocupación, disculpa, y alivio mientras ella abría la puerta.
“¿Si?” pregunto Inez, relajándose un poco mientras su mirada se deslizaba sobre la chaqueta negra de nylon que usaba con el logo de A.B.B. el mismo logo en la hielera que traía y la que estaba en la mesa frente a Thomas. A.B.B., Argeneau Blood Bank; era una de las compañías bajo el cobijo de Argeneau Enterprises. Era también una compañía de la que ella no sabía demasiado. Inez siempre había sido alejada de todo lo que tuviera que ver con A.B.B. ahora ella entendía por que, por supuesto.
Su mirada de dirigió de nuevo hacia el rostro del hombre mientras una oleada de Danés era arrojado hacia ella en tono ansioso. Inez sacudió la cabeza frunciendo un poco el ceño. “Lo siento, yo no –“
“¡Ah! Ingles.” Asintió el hombre. “He cometido un error. Entregue la sangre aquí antes.”
“¿No la dejaste en la recepción, o si?” pregunto con curiosidad Inez, preguntándose como explicarían el por qué una hielera de sangre sería entregada en su cuarto de hotel.
El hombre parpadeo, obviamente no esperando la pregunta. Aun así, el contexto, “No, claro que no. Descubrí el número de habitación, vine, encontré una mucama para que me dejara entrar a dejarla. Pero cometí un err –“
“¿Control mental?” pregunto Inez.
El la miro, su expresión confundida.
“¿Usaste control mental en la mucama para que dejara entrar?” explico ella.
“Oh, sí,” el estaba frunciendo el ceño ahora, y volviéndose un poco enojón. “Pero deje la hielera equivocada. La que deje debía de ir al Night Club.”
“¿El Night Club?” pregunto ella curiosamente.
El hombre cerro de golpe la boca y la miro, e Inez parpadeo de sorpresa mientras sentía una pequeña ráfaga en su mente. Era tan débil que si el hombre no se estuviera concentrando tanto en ella y ella no supiera nada acerca de los inmortales y lo que ellos podían hacer, ella no creía que lo hubiera notado.
“Estas leyendo mi mente,” lo acuso Inez y luego frunció el ceño. “Pero Thomas no pudo leer mi mente.”
Lo que fuera que el leyera en sus pensamiento parecía haberlo relajado. El incluso sonrió y dijo, “Suertudo.”
“¿Por qué suertudo?” pregunto ella cautelosamente.
El hombre sonrió y dijo simplemente, “¿Quién no pensaría que él tiene suerte? El ha encontrado a su compañera de vida.”
“¿Compañera de vida?” repitió Inez lentamente. Ella había oído eso antes. Ahora que el hombre lo había dicho, ella recordaba haber oído decir a Thomas mientras hablaba por teléfono a través de la puerta del baño y diciendo algo hacer de morder a su compañera de vida. Ella ladeo la cabeza y pregunto al hombre, “¿No ser capaz de leerme quiere decir que soy su compañera de vida?”
“Si.” Ahora el estaba frunciendo el ceño también. “¿No te ha explicado las cosas?”
“No,” admitió ella y miro hacia donde Thomas aun estaba de pie hablando al teléfono antes de girarse y preguntar, “¿Crees que tú puedas?”
El dudo y luego dijo, “Es probablemente algo que el deba explicarte.”
Inez frunció el ceño antes la sugerencia, sabiendo que Thomas no se explicaría.
“Además, realmente debo de cambiar las hieleras. El Night Club está esperando por la entrega. Ellos estaban muy molestos de que confundiera las hieleras.”
Inez considero en silencio mientras su lado negociante le repetía que ella debía de tener algo que él quisiera y el tenia algo que ella quería.
Antes de que ella pudiera hablar, los ojos de él se volvieron afilados y amenazo, “Puedo controlarte, moverte del camino para conseguir lo que quiero.”
Las cejas de ella se elevaron. El obviamente había leído su mente de nuevo, aunque Inez no lo había notado como antes. Ella considero sus opciones y pregunto, “¿Puedes controlar a Thomas también?”
Cuando el dudo, ella agrego, “Soy la vicepresidenta de la división del RU de Argeneau Enterprises, y supervisamos todas las operaciones europeas. En efecto, soy tu jefa.”
Una lenta sonrisa de admiración cruzo su cara. “Juegas rudo.”
“No llegue a ser vicepresidenta por andarme con juegos tontos,” dijo ella encogiéndose de hombros y luego se puso de pie esperando ansiosamente mientras el decidía si tomaría control de ella, tomaría lo que necesitara, y saldría – lo que ella definitivamente no creía le gustara – o si él iba a contestar su pregunta.
Mucho para su alivio, el rio un poco y dijo, “Okay, garantiza que no me meteré en problemas por esta confusión y jugare. Esto puede ser interesante.”
Sonriendo de oreja a oreja al hombre con gratitud y alivio, Inez asintió. “De acuerdo. Hablare con tu jefe. Ahora, explícame los compañeros de vida a mí.”
El cambio la hielera que sostenía de una mano a la otra, y entonces dijo, “Los compañeros de vida son exactamente eso, una pareja de vida, la que te complemente, con la que puedes vivir y amar y coexistir felizmente.”
Inez frunció el ceño mientras ella consideraba sus palabras y luego preguntaba, “¿Y no siendo capaz de lee a alguien es como reconocer a tu compañera de vida?”
“Nosotros también empezamos a comer de nuevo, pero no siendo capaces de leer o controlarlos es el atributo más importante.”
“¿Por qué?” pregunto ella curiosa.
El frunció el ceño y luego dijo lentamente, “Podemos leer y controlar a la mayoría de los mortales. De hecho, todos los mortales excepto los compañeros de vida.2
“¿Todos?” pregunto ella con asombro.
“Si no puedes leerlos, ellos son compañeros de vida,” dijo el simplemente. “Para algunos eso es un hecho de una vez en la vida, otros son afortunados de encontrar otro si es que pierden al primero, pero pasan siglos entre uno y otro, siglos de estar solo. No es una circunstancia horrible, pero no es feliz tampoco. Cada uno necesita alguien con quien compartir las centurias, alguien con el cual compartir los placeres de la vida y los pesares.”
“Así que,” dijo lentamente Inez, “¿Cómo Thomas no puede leer o controlarme, todos los otros mortales si pueden?”
El asintió. “Podría apagarte, moverte fuera del camino, y borrar esto de tu mente si quisiera.”
Inez sentía pena ante la misma idea. Ella era alguien a quien le gustaba estar al control todo el tiempo.
“Yo descubrí eso acerca de ti de inmediato,” anuncio el con una sonrisa. “Tienes problemas de control.”
Inez frunció el ceño mientras se daba cuenta que el aun seguía leyendo su mente sin importar que ella no lo sentía. “Por favor deja de leer mi mente.”
“Lo siento,” dijo él, de cualquier modo, había poca sinceridad detrás de sus palabras. “Pero ese es mi punto. Si Thomas fuera capaz de hacerte esto a ti… Bueno, difícilmente hace pareja una relación, ¿cierto? Incluso si un inmortal se preocupa por alguien, sería difícil resistirse a la tentación de tomar el control para obtener lo que quieres cuando lo quieres. Ese tipo de relaciones no funcionan. Un inmortal necesita alguien que no pueda leer y controlar y que no pueda leerlo y controlarlo a él o ella. Les permite relajarse y bajar la guardia.”
“¿Guardia?” pregunto con curiosidad Inez.
“Los inmortales pueden leer a menudo a otros inmortales. Es más difícil si el inmortal es más viejo que tu, pero si se distraen, podemos leerlos. Para prevenir eso, tenemos que poner defensas en nuestras mentes y mantenerlas. Pero en casa, con un compañero de vida que no puede leer nuestros pensamientos, o controlarnos, podemos relajarnos y no preocuparnos de tales cosas.
“Así que es mejor estar con alguien que no puede leerte o controlarte,” acepto ella, y luego agrego, “Pero solo por que no pueda leerlos o controlarlos, no garantiza una relación feliz. ¿Qué pasa si conoces a alguien que no puedas leer o controlar pero que es completamente incompatible contigo? ¿Qué si su personalidad no encaja con la tuya?”
“Eso no pasa,” dijo el encogiéndose de hombros. “Si ustedes son compañeros de vida, encajaran el uno con el otro.”
Inez frunció el ceño ante su simple aseveración y dijo con incredulidad, “¿Seguramente solo por que no puedan leerse el uno al otro no garantiza una relación feliz?”
“Si, si pasa.” Cuando su boca se tenso con incredulidad, él le aseguro, “Solo tengo cien años de edad, pero nunca he oído de ningunos compañeros de vida que no encajen entre si y tengan una unión feliz. Oh, ciertamente tienen desacuerdos ocasionales, pero eso es todo. Están hechos el uno para el otro.”
“¿Pero cómo es esto posible?” pregunto Inez con asombro.
“No lo sé.” Admitió el, no sonando demasiado preocupado. “Tal vez los nanos reconocen algo en el individuo que complementa a su inmortal y lo previenen de ser capaz de leer o controlar al otro para que puedan ser felices juntos. O tal vez Dios hace una pareja perfecta para cada individuo y luego los pone en su camino. No tengo idea, ¿pero realmente importa? ¿Por qué cuestionar algo si funciona?”
“¿Crees en Dios?” pregunto ella con sorpresa.
Sus cejas se elevaron ligeramente. “¿Tu no?”
Inez alcanzo inconscientemente la cruz alrededor de su cuello y el sonrió como si ella hubiera hablado en voz alta y luego dijo, “Si has terminado con tus preguntas, realmente necesito cambiar las hieleras y llevar la otra al Night Club.”
Suspirando, Inez asintió. “Te la traeré.”
Girándose lejos de la puerta, ella cruzo la habitación. Un millón de preguntas corrían alrededor de su cabeza, pero ella tenía algo que pensar antes de preguntar, y si ella iba a preguntarle a alguien, ella pensaba que debía de ser a Thomas. Ella entendía lo suficiente de lo que estaba pasando. Thomas no podía leerla. Eso los hacía compañeros de vida. Simple. Ni más, ni menos.
De hecho, era un trato perfecto para una mujer que no tenía tiempo de una vida social, pensó Inez mientras alcanzaba la mesa y la hielera colocada ahí. Ella miro hacia Thomas, abriendo la boca para explicar acerca de la hielera y el intercambio mientras ella veía que el aparentemente había terminado su conversación y estaba cerrando el teléfono, pero antes de que la primera palabra estuviera más que formada en su lengua, su teléfono estaba soñando de nuevo y él lo estaba devolviendo a su oído.
Encogiéndose de hombros, ella recogió la bolsa que yacía en el piso y la recoloco en la hielera. Ella miro la bolsa vacía en la mesa y espero que el chico de las entregas no tuviera problemas por llevar un bolso menos. Ella definitivamente tenía que llamar y hablar con su jefe ahora, supuso Inez. Ella lo había prometido.
Cerrando la hielera, ella la llevo de nuevo hacia la puerta.
“Me temo que el tomo una,” anuncio ella, entregándole la hielera y tomando la que él le ofrecía. “Espero que eso no sea problema.”
Sus cejas se elevaron, y una perfectamente sucia sonrisa elevo sus labios. No para mí, pero tu tendrás una tremenda noche.”






Thomas se movió rápidamente se nuevo hacia la mesa para escribir las ultimas coordenadas que Herb le había dado, dijo gracias, cerro el teléfono, y se enderezo a mirar alrededor justo cuando Inez cerraba la puerta de la suite. El la había oído hablando con alguien, y había estado medio consiente de ella moviéndose hacia la mesa y de regreso a la puerta, pero no había tomado atención de ella mientras hablaba primero con Bastien y luego con Herb. El de hecho había estado demasiado estresado para hablar mucho con Bastien. Con todo lo que estaba pasando, las constantes llamadas del hombre se estaban convirtiendo en una molestia. Sabiendo que las llamadas eran debido a su preocupación por Marguerite, Thomas no le había colgado como le gustaría hacerlo, sino simplemente le había dicho que había llamado a Herb para las nuevas coordenadas, serian reportadas pronto y el hombre le llamaría de nuevo, y le llamaría a Bastien en el momento en que encontrara a Marguerite. El entonces colgó solo para que el teléfono sonara de nuevo cuando Herb lo llamo para darle las nuevas coordenadas. Ya era otra locación. Ella, o al menos el teléfono, estaba obviamente en movimiento. La localización se suponía estaba a cincuenta pies de lo que estaba en la ciudad. Esperando que estuviera lo suficientemente cerca para que el pudiera ver a Marguerite si ella no había dejado aun el área para cuando el llegara ahí. Entre más rápido llegara el ahí, más posibilidades de que el llegara antes de que ella se moviera… lo que significaba que Thomas tenía que moverse.
“Oh, ya no estás al teléfono.”
Thomas se enfoco en Inez, notando la gracia felina con la que caminaba mientras cruzaba la habitación hacia él. Ella era pequeña, curvilínea, y tenía una sonrisa seductora. Sus labios eran del tipo que le daban ideas a un hombre.
Dándose cuenta que el estaba permitiéndose la distracción, gruño, “¿Quién era a la puerta?”
“El tipo de las entregas de A.B.B.,” contesto ella. “el dijo que había dejado la hielera equivocada aquí. Dejo la que se suponía era para el Night Club. Regreso para cambiar las hieleras.”
“Espero que le dieras un jalón de orejas,” murmuro Thomas, moviéndose a lo que le notaba ahora era la hielera reemplazada. Se veían igual, pero cuando el la abrió vio que solo había sangre sola en esta. Muchas bolsas de A positivo.
“¿Un jalón de orejas?” Inez sonaba sorprendida. “¿Por qué? ¿Hay gran diferencia entre la otra sangre y esta?”
“Oh See, hay una diferencia,” murmuro Thomas con disgusto mientras el recogía una bolsa del frio liquido. En el momento en el que toco la bolsa, sintió los dientes cambiar dentro de su bolsa y extendiéndose. Así como los perros de Pavlov, sus cuerpos respondía a lo que sabía estaba por venir. Sospechaba que incluso estaba salivando como lo hacían los perros ante la vista de su comida.
Inez estaba mirando curiosamente a las bolsas en la hielera, pero miro hacia arriba justo cuando el abría la boca y rompía la bolsa en sus colmillos.
“Tus colmillos no están ahí todo el tiempo,” dijo ella con sorpresa. “Los vi deslizarse fuera de tu maxilar superior.”
Thomas no comento, el no podía con la bolsa en su boca, pero se pregunto cómo ello no había notado que él no tenía siempre los colmillos. Sería difícil para los inmortales esconder lo que ellos eran si andaban por ahí enseñando sus colmillos todo el tiempo.
“¿Así que no tienes ni que probar la sangre?” pregunto con curiosidad Inez.
Thomas sacudió la cabeza, su nariz olfateando mientras ella se movía mas cerca y el capturaba su esencia. Demonios, en la encontraba atrayente en el hotel en Londres, pero justo ahora era ciertamente intoxicante. Maldito tipo de las entregas, y estúpido el también por no leer la maldita bolsa antes de atiborrarse la primera en los dientes al llegar a la suite.
“Eso es bueno,” anuncio Inez, llamando la atención lejos de sus pensamientos. “No imagino que la sangre sabe bien.”
Thomas la miro en silencio, sus narinas se ensancharon para tomar tanta de su esencia como pudiera. Su piel estaba ahora cosquilleando un poco. El podía de hecho sentir el calor de su cuerpo salir de ella. Eso lo hacía querer moverse más cerca… así que el dio un paso hacia atrás. Esto iba a ser el infierno, se dio cuenta con desmayo. Él tenía que alejarse de ella.
“S.E.C…” dijo Inez y el noto que ella había levantado la bolsa vacía en la mesa, la que él había tomado primero. Ella estaba examinando la etiqueta, aparentemente notando las iniciales bajo el tipo de sangre. Grandes y de rojo brillante en la etiqueta blanca, esas iniciales eran la única diferencia de las otras bolsas. Pero Thomas no se había detenido a leer la etiqueta. El estaba demasiado hambriento para tomarse el tiempo para hacerlo y había clavado la primera bolsa en sus dientes sin dudarlo. Fue solo la llamada de Bastien lo que lo previno de insertar la segunda bolsa en su boca, y pura suerte que mirara hacia abajo para notar las iniciales.
“¿Qué significa S.E.C?” pregunto Inez mientras el sacaban la bolsa vacía de sus dientes.
“Sweet Ecstasy Concentrado ,” murmuro Thomas y estaco la otra bolsa en sus dientes antes de que ella pudiera preguntar qué era eso. El sabia que ella lo haría en el momento en que el terminara con la bolsa, aun así, y no tenía intención de decirle. El se sentía como un completo idiota por no haber leído la etiqueta y haberse metido en esta situación. ¡Y qué situación! El tenia una bolsa entera de Sweet Ecstasy nadando por su cuerpo y – se percato el mientras ella se detenía mas cerca y el sentía el sudor brotar de su frente – el ya estaba empezando a sentir los efectos. La primera bolsa estaba llegando a su sistema. Pronto el se vería bien presionado para mantener sus manos fuera de Inez si no se alejaba de ella.
Sus ojos se deslizaron sobre el cuerpo de ella en los pantalones arrugados y la blusa que ella se había visto forzada a volver a utilizar esa mañana por su prisa. Ella aun así lucia deliciosa para él y el encontraba difícil no mirar cuando noto la manera en la que la seda de su blusa se tensaba en sus pechos, el material abriéndose ligeramente cuando inhalaba y luego relajándose cerrándose cuando exhalaba. Era solo un poquito, difícil de notar, pero él estaba notándolo y su cuerpo estaba respondiendo como si fuera un vistazo de cuerpo completo.
Dándole a su cabeza una ligera sacudida, Thomas decidió que necesitaba algo de distancia y rápido. Tomo su mochila con su brazo libre, luego se las arreglo para tomar dos bolsas más de sangre en esa misma mano antes de irse a la sala en busca de su dormitorio.
La primera puerta de una habitación estaba abierta, las luces prendidas y el bolso de Inez yaciendo en la cama. Su habitación. Thomas la paso de largo y se movió a la siguiente habitación. La segunda habitación estaba en oscuridad, pero él no se preocupo por las luces al principio. Entrando, coloco la sangre en la mesa de noche, y dejo la mochila en el colchón antes de girarse a prender la luz. Para su alivio, Inez no lo había seguido, o si lo había hecho, se detuvo cuando se dio cuenta de que iba hacia su habitación.
Cerrando la habitación con su pie, Thomas se giro de regreso a la cama y luego se dio cuenta de que la segunda bolsa de sangre colocada en sus dientes estaba vacía. Quitándola de sus colmillos, la coloco en la mesita de noche y rápidamente se dirigió a su mochila en busca de camisa limpia y jeans. El no había tomado una ducha o se había cambiado de ropa desde que había dejado Canadá. Él tal vez pudiera haber tomado una ducha rápida mientras terminaba las siguientes dos bolsas de sangre. Era la única manera en la que se las podía apañar. El tenía que salir de ahí y encontrar a Marguerite.
Thomas llevo sus ropas y sangre hacia el baño, las coloco en el mostrador, y luego fue al pequeño cuarto de la ducha y la abrió, rápidamente ajustando la temperatura. Luego él empezó a desvestirse, decidiendo que no iba a regresar a la sala a decirle a Inez que iba a salir, sino que se iba a deslizar por la puerta de su habitación. Era solo que no era seguro estar alrededor de ella en el momento. El no creyó que ella apreciara su lujuria sobre ella y que la hiciera brincar en esta etapa temprana de su relación. El debió de haber sabido que eran compañeros de vida y estar perfectamente conforme con eso, pero ella no tenía idea. Viniendo tan fuerte y tan rápido en la relación era como detenerse de golpe.
Sonriendo, Thomas ignoro su erección ahora batiéndose alrededor entre sus piernas, tomo una bolsa de sangre, y clavo sus dientes mientras caminaba en la ducha. Esto era ironía perfecta, suponía el mientras se detenía debajo del chorro de agua. Era probablemente su destino pagar por haberle dado a Rachel y a Etienne Sweet Ecstasy en el Night Club mientras ellos estaban en el cortejo. El se merecía cada miserable momento que estaba sufriendo.
Desafortunadamente, el destino no había visto la manera de darle Sweet Ecstasy a Inez también, así que definitivamente el iba a sufrir solo… si él podía evitarla. El agua tibia caía en su erección en una suave lluvia que era casi una caricia y Thomas gruño y giro su espalda al agua. Si, la primera bolsa de sangre estaba definitivamente golpeando su sistema ahora, y solo empeoraría y probablemente muy rápido. Fue una ducha rápida para él y luego se apresuro con sus ropas y afuera a través de la puerta sin arriesgarse a ver a Inez de nuevo. El había dejado las coordenadas que Herb le había dado en la otra habitación, pero realmente no las necesitaba, él las recordaba perfectamente y evitarla era la mejor idea hasta que la primera bolsa de sangre dejara su sistema.






Inez oyó la ducha abrirse en la habitación de Thomas y frunció el ceño. Obviamente, ella no iba a obtener ninguna respuesta de él en este momento. Paseando impacientemente hacia la ventana, ella miro hacia afuera, sorprendida de encontrarse mirando sobre la extensión de agua mientras su mente iba sobre lo que había aprendido del hombre de las entregas.
Los compañeros de vida era pareja de vida que unía a un inmortal con quien ellos podían vivir, amar, y existir felizmente.
Inez jugueteo las palabras por su mente lentamente y luego de nuevo. Un compañero de vida… vivir con y amar…felizmente. Y ella era eso para Thomas… lo que se suponía el era también para ella… un compañero de vida… y una muy especial, elegida por los nanos o por Dios o por alguien de alguna misteriosa manera. De cualquier manera había sucedido, ellos habían sido elegidos el uno para el otro. Era de esa manera. Ellos se habían encontrado, el la había mordido, intentado leerla y no había podido, y para su especie eso significaba que eran compañeros de vida.
Ella no sabía si brincar de arriba debajo de alegría, o correr de regreso a casa a Inglaterra como un conejo asustado. Por un lado era como un sueño vuelto realidad. De hecho realmente era un sueño vuelto realidad ya que ella pasaba la mayoría del día fantaseando acerca de ir a casa con el hombre. ¿Y quién no brincaría ante esa posibilidad? Thomas era apuesto, inteligente, y tan increíblemente considerado… no sin mencionar peligrosamente sexy.
Pero era demasiado temible también. Después de todo, el hombre era apuesto, inteligente, y sexy y ella era solo…bueno…ella. Un poco debajo del peso promedio, un poco más pesada de que era considerado atractivo por los estadares de hoy, y mientras sus rasgos eran pasables, su nariz era solo un poco mas afilada para ser bonita, sus mejillas un poco mas redondas, y su cabello un poco muy rebelde…
Claro, ese era el aspecto físico. Inez temía que ella no tenía la apariencia para mantener un hombre como él. El otro lado del problema era que el parecía inteligente y considerado… y eso era todo lo que ella sabia del hombre. Ella realmente no lo conocía para nada. No tenía idea de lo que le gustaba y no, cuáles eran sus intereses, o sus ambiciones, ¿tenía el algunas? Y aun así, de acuerdo con el tipo de las entregas, nada de eso importaba. Ellos eran compañeros de vida y funcionarían bien juntos, debían de estar juntos.
Era una idea tentadora; un compañero de vida con el cual compartir las alegrías y problemas de la vida, alguien con quien ir a casa al final del día y regalarse; un amante, amigo, y pareja. Ella nunca más se sentiría sola de nuevo. Y la mejor parte era que, de acuerdo con el hombre de las entregas, no podía ser un error. El no podía ser el hombre equivocado y ella no terminaría luchando con ella misma por una mala relación. Su él no podía leerla, ella era su compañera de vida y los compañeros de vida funcionaban. Punto.
Era casi demasiado bueno para ser verdad, como helado libre de grasa o chocolate libre de calorías y aun si era cierto, era la más maravillosa cosa que le había pasado en su vida y ella quería creer en ello. Ella quería a Thomas. Inez nunca había tenido tal atracción tan rápida a un hombre. Usualmente, ella había llegado a conocerlos y a gustarles antes de que ella si quiera comenzara a pensar en ellos de manera romántica, pero Thomas… Bueno, después de que él se presentara con el baño y el desayuno y explicara que él no había querido ignorarla… ella casi había estado perdida.
¿Apuesto y dulce también? El hombre estaba caminando, diciendo cosas dulces. Irresistible. E irresistible. Y, aparentemente, suyo. Todas esas fantasías que ella había tenido antes acerca de saludarla en la puerta cuando ella llegara a casa, besarla y quitarle las ropas para hacerle el amor, repentinamente parecían posibles y ella temblaba de anticipación ante la idea.
Repentinamente impaciente a que Thomas saliera de la ducha, Inez se alejo de la ventana, su mirada deslizándose sobre la habitación y deteniéndose en la bolsa de sangre vacía.
“Tendrás una tremenda noche.” El hombre de las entregas había dicho y el recuerdo de esta expresión le trajo un ceño fruncido a su rostro. Obviamente había algo diferente acerca de la sangre en la primera hielera y la primera bolsa que Thomas había consumido, pero ella no tenía idea de que. Thomas había dicho que S.E.C. era Sweet Ecstasy Concentrado, pero ¿Qué era eso? Ella deseaba que él se lo hubiera dicha antes de que desapareciera en su habitación, pero no lo había hecho y ahora ella estaba terriblemente curiosa. Impaciente incluso. Ella deseaba haberle preguntado al hombre de las entregas que era, o que ella conociera a alguien más que pudiera decirle –
Parpadeando, Inez repentinamente se giro y se apresuro hacia su habitación para tomar su bolso. Buscando dentro, saco su teléfono celular y presiono el marcado rápido para la oficina. Su llamada fue contestada al segundo tono y ella inmediatamente pidió hablar con Wyatt.
“Srita. Urso,” dijo su secretaria con sorpresa, obviamente reconociendo su voz, “Pensé que había volado a Ámsterdam para ayudar al primo del Sr. Argeneau.”
“Si, lo hice y estoy llamando desde ahí,” dijo ella calmadamente. “¿Esta Wyatt?”
“Si, claro. Solo un momento.”
Inez paseo por su habitación mientras esperaba, sus pasos lentos cuando oyó el clic del teléfono siendo contestado del otro lado.
“Inez. ¿Cómo está Ámsterdam?” Wyatt Kenric, supervisor directo de Inez, pregunto jovialmente.
“Bien, bien,” dijo Inez y sacudió su cabeza, encontrando difícil creer que el bien temperamentado hombre era un inmortal… y que ella había trabajado con el tanto tiempo sin darse cuenta. Ella debería de haberse dado cuenta que ahí había algo apestoso. El trabajaba por las tardes, dejándole las cosas durante el día. ¿Cuántos presidentes de compañías hacían eso? Suspirando, ella alejo esa pregunta y se adentro, diciendo, “Mira, Wyatt, tuvimos una entrega de sangre aquí al hotel, pero creo que puede que algo estuviera mal con ella. ¿Qué significa S.E.C. debajo del tipo de sangre?”
El repentino silencio en la línea no la sorprendió. Ella lo esperaba y ahora forzó una ligera risa y dijo, “Oh, lo siento, claro, no lo sabes. Soy la compañera de vida de Thomas. El me explico de la Atlántida y todo.”
Inez de hecho escucho la respiración salir por la línea. El sonaba tanto aliviado como alterado cuando dijo, “¿En serio?”
“Si. El no pudo leerme o controlarme. De hecho, ellos casi te hablan para borrar mi memoria de mi mente, pero entonces Thomas explico todo y… bueno… aquí estamos en Ámsterdam.”
“Bueno, felicitaciones, Inez. Estoy feliz por ti. Dile a Thomas que estoy feliz por el también,” dijo Wyatt.
“Lo hare. El está en la ducha por el momento. De hecho, es por eso que te llame en lugar de molestarlo. Estaba esperando que me aclararas esto antes de que el saliera.”
“Oh, sí, la sangre entregada,” murmuro él, sonando un poco menos jovial. “S.E.C. ¿dijiste?”
“Si,” murmuro Inez. “No sé realmente lo suficiente aun para saber si eso debe o no estar ahí. Puede que esté perfectamente bien, pero la otra sangre que el tenia no tenia eso, y está en letras rojo brillante, así que me pregunto…”
“Hiciste lo correcto en preguntar,” dijo seriamente Wyatt. “S.E.C. es de Sweet Ecstasy Concentrado. Tú no quieres que el beba si quiera una bolsa de Sweet Ecstasy, al menos no en forma concentrada.”
“Sweet Ecstasy,” repitió Inez, esperando que ella sonara como si nunca antes hubiera escuchado el termino. “¿Qué es eso? ¿Lo lastimara?”
“Sweet Ecstasy es una versión inmortal de la mezcla de Viagra/Mosca Española,” explico él. Es sangre llena de oxitocina, dopamina, norepinefrina, fenilatonina, y otras hormonas y feromonas. El sangre del donador ha sido deshidratada y se le ha removido al menos la mitad del liquido para que este concentrada en una mezcla química. Entonces es usada para hacer tragos de Sweet Ecstasy, donde el concentrado de sangre es combinado con soda dulce como solvente y servido en un vaso. Una bolsa de concentrado es usada para hacer varios tragos, al menos cuatro, a veces seis si el dueño del club es barato. Si Thomas bebiera una bolsa directo del concentrado sería el equivalente de cuatro a seis cocteles.”
“Ya veo,” dijo en voz baja Inez.
Wyatt rio. “Es bueno que notaras las S.E.C. antes de que el bebiera. Si él hubiera puesto una bolsa en su boca sin checarla tendrías las manos ocupadas.”
“Mis manos ocupadas,” repitió ella, preguntándose qué significaba ese eufemismo. ¿Iba a convertirse Thomas repentinamente en algún tipo de vampiro rabioso, cachondo, destrozando cada mueble en la suite? ¿O el problema era-?
“Llamare a las oficinas de Ámsterdam para que se apresuren con la sangre apropiada para Thomas,” le aseguro Wyatt. “Con suerte ellos la tendrán antes de que el salga de la ducha.”
“No, está bien, Wyatt,” dijo ella con pánico. “No quiero molestarte. Me encargare de ello. Solo dame el numero y llamare enseguida.”
“No seas tonta. Me encargare. No me tomara un minuto llamar.”
Inez mordió su labio. Ella no había previsto esta posibilidad, pero lo debería de haber hecho. Pensó ella frenéticamente, y luego dijo, “Oh, espera Wyatt, hay alguien a la puerta.”
“Inez presiono el teléfono contra su pecho y paseo una vez por su habitación, luego dos, luego lo levanto a su oído y rio. “Parece que te llame para nada. Era el tipo de A.B.B. Aparentemente él se dio cuenta de su error. Teníamos lo hielera que se suponía era para ¿el Night Club?”
“Ah,” dijo Wyatt lentamente.
Quizás era su paranoia, pero Inez estaba segura que había oído sospecha en su voz. Lo gracioso era que ella realmente no había mentido acerca de nada. Todo lo que ella había dicho había pasado, solo no en el tiempo que ella había clamado. Ahora ella se sentía como si le tuviera que dar algún tipo de verificación que estaba diciendo la verdad.
“Si,” continúo Inez, esperando que su voz no sonara temblorosa como le parecía a ella. Ella siempre había sido una terrible mentirosa y sentía como si estuviera mintiendo ahora, incluso aunque realmente no lo estaba haciendo, bueno algo así no de verdad. “El reemplazo la sangre, pero le prometí que llamaría y me aseguraría de que no se metiera en problemas por el error. El no dijo quién era su jefe. ¿Tú sabes?”
“Si, sí, yo me hare cargo de eso por ti.”
“Gracias Wyatt,” dijo ella, relajándose. El llamaría, investigaría todo lo que ella había dicho era verdad, y se encargaría de que su promesa al tipo de la entrega de no meterlo en problemas.
“No es problema, Inez. Sé que ustedes dos están demasiado ocupados tratando de localizar a Marguerite. Esto te dejara libre para hacerlo. Buena suerte con eso por cierto. Marguerite es una buena mujer y sé que Thomas es muy allegado a ella. Espero que la encuentra sana y salva.”
“Yo también, Wyatt,” dijo ella solemnemente.
“Bien. Bueno, me voy a encargarme de eso por ti,” dijo él, luego dudo brevemente antes de preguntar tentativamente, “¿Regresaras trabajar una vez que la hayas encontrado?”
“Claro,” dijo Inez inmediatamente, alterándose de que el si quiera preguntara.
“Bien, bien,” dijo de inmediato Wyatt. “Solo me preocupaba que… bueno, Thomas vive en Canadá y… olvídalo. Buena suerte en la caza. Te veré cuando regreses.”
Hubo un clic mientras el colgaba e Inez cerró su celular, pero entonces solo de detuvo ahí mirándolo, las palabras de Wyatt zumbando en sus oídos.
Thomas vive en Canadá y…
Eso no se le había ocurrido a ella. Este asunto de los compañeros de vida parecía tan perfecto con la completa falta de preocuparse con las odiosas primeras citas y todo lo demás, pero no resolvía los problemas como los dos viviendo en países separados.
Seguro, eso no era del todo un problema, pensó Inez frunciendo el ceño. Ella tenía una carrera aquí en el R.U. Ella era una vicepresidenta con un excelente salario y fabulosos prospectos mientras que el solo entregaba sangre en Canadá y anotaba música en una libreta.
No, no sería un problema, decidió Inez con una ligera sonrisa hacia ella misma por si quiera pensar por un minuto lo que seria. Thomas no tendría ningún problema en mudarse ahí para estar con ella. Todo estaría bien. Ella estaba solo estaba preocupándose en su manera usual, mirando posibles problemas antes de que se pudieran volver problemas.
Sacudiendo su cabeza, Inez deslizo su celular en su bolso y miro hacia afuera de la habitación, deteniéndose en el pasillo cuando escucho el amortiguado sonido de una puerta cerrándose en la habitación de Thomas. No el suave ruido de la puerta del baño cerrándose, sino del tipo de succión, el sonido que hacia la puerta hacia el pasillo cuando se abría y cerraba.
Frunciendo el ceño, ella se movió hacia la puerta de él y presiono su oreja contra ella, molesta por el silencio más allá del panel de madera. La ducha estaba ahora en silencio e Inez no lo oyó moverse alrededor ni nada.
Mordiendo su labio, ella toco ligeramente la puerta. “¿Thomas?”
Inez espero un momento, pero cuando no obtuvo respuesta, abrió la puerta y miro en la habitación. Las luces estaban apagadas. Ella las encendió, su mirada moviéndose por la cama vacía y hacia el oscuro e igualmente vacio baño.
Maldiciendo, ella se dirigió hacia la puerta que guiaba al pasillo del hotel, pero entonces se dio cuenta que no llevaba su bolso y se apresuro de vuelta hacia la habitación para recogerlo sabiendo que ella podría necesitar su pase y la llave de la suite. Se apresuro por el pasillo hacia su propia puerta, deteniéndose abruptamente cuando vio las puertas del elevador cerrándose.
“Demonios,” murmuro Inez, segura de que para el momento en que otro elevador llegara el habría salido del lobby y se habría perdido en las multitudes en la calle. Ella no sabía andar en Ámsterdam e incluso si lo supiera, no tenía idea de a dónde estaba yendo.
Ese pensamiento la envió de regreso a la puerta de la habitación. Ella uso la tarjeta que había recibido cuando se registraron y se apresuro, dirigiéndose justo a la mesa de la sala y a la libreta en ella. Una sonrisa clamo sus labios cuando miro la gruesa escritura. El no había tomado la nota. Una rápida mirada le dijo que eran las últimas coordenadas del teléfono de Marguerite y sin duda hacia donde él se dirigía.
Inez arranco la primera página de la libreta y se giro apresuradamente hacia la puerta. Ella necesitaba un mapa de Ámsterdam antes de que pudiera encontrar el punto, pero ella lo encontraría y entonces encontraría a Thomas.
El probablemente estaría molesto de que ella fuera tras de él, pero si él iba a ser su compañero de vida, el bien podría saber justo ahora que a ella no le gustaba compartir. Ella no iba a dejar al tonto hombre vagar a solas con la Mosca española Inmortal. Especialmente no en Ámsterdam.
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Capitulo 5 (Traducido por Jade Lorien)
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