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 Capitulo 3 (Traducido por Jade Lorien)

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Jade_Lorien
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MensajeTema: Capitulo 3 (Traducido por Jade Lorien)   Vie Jul 01, 2011 12:25 pm

Tres



Thomas ignoro el sonido del teléfono en su mano y miro la puerta de madera que Inez había justo azotado en su cara. Era tan lisa como la pared con la que él se había encontrado en su mente. El trato de deslizarse a través de sus pensamientos para borrarlos una vez que se había alimentado de ella, pero para su asombro, no pudo.
El redoblo sus esfuerzos, pero había resultado en una pared solida en su mente. El grafiti en ella decía “¡Deja de fastidiar! No entres aquí.” El no podía leer a Inez Urso.
El teléfono dejo de sonar, solo para empezar de nuevo un momento después y Thomas miro hacia abajo a el con un suspiro. Mirando la pantalla del identificador que era Bastien, lo abrió y lo elevo a su oído.
“¿Thomas?” pregunto Bastien.
“See.”
“¿Te alimentaste de Inez?”
“See.”
“Bien, bien. ¿Vas en camino al aeropuerto?”
“No.”
Hubo un momento de silencio. “¿Por qué?”
“Tenemos un problema,” murmuro el.
“¿Qué tipo de problema?” Bastien sonaba preocupado.
“No puedo limpiar su mente.”
“¿Qué?” pregunto Bastien sin creerlo.
Algo sonó en el baño como algo que golpeaba el piso. Eso hizo que Thomas se alejara para que Inez no pudiera escuchar su conversación. “No puedo entrar en sus pensamientos para borrar su memoria el haberla mordido en su mente.”
Hubo otra pausa y entonces Bastien chasqueo y espeto, “¡Demonios, Thomas! Inez es una de mis mejores empleados.”
El alejo el teléfono de su oído para mirarlo sin creerlo, y luego lo pego de nuevo a su cabeza. “¿Qué tiene que ver eso con cualquier cosa?”
“Bueno, si tenias que encontrar una compañera de vida, no podía ser el empleado de alguien mas. Voy a perderla ahora. Ella quedrá estar contigo y venir a Canadá y –“Thomas oía el sonido de material rosando y supo que Bastien había presionado el teléfono en su pecho mientras hablaba con alguien más. Etienne, supuso, y adivino que le estaba explicando las cosas al otro hombre.
La familia completa sabría para el atardecer, se dio cuenta Thomas e hizo rodar sus ojos.
“No importa,” dijo a manera de disculpa el inmortal mas viejo. “Solo estoy cansado y frito. Felicitaciones.”
“¿Felicitaciones?” repitió Thomas sin dar crédito.
“Si, felicidades, Thomas. Acabas de conocer a tu compañera de vida.”
“Acabo de morder a mi compañera de vida,” espeto Thomas. “Y ella esta ahora encerrada en el baño, probablemente confeccionando una cruz o una estaca de barras de jabón y cualquier otra cosa que ella pueda encontrar ahí.”
“Oh mierda.”
“Si, oh mierda.” Gruño Thomas. “Muérdela dijiste. Aliméntate de Inez para que no tengamos que preocuparnos de que te sientas tentado en el avión. Brillante, Bastien.”
“Bueno, demonios, Thomas, ¿Cómo iba a yo a saber que ella iba a resultar ser tu compañera de vida? ¿Podrías haberla leído antes de morderla?”
“¿Por qué demonios haría yo eso?” espeto Thomas. “No tenia idea de que ella era mi compañera de vida.”
“Okay, okey,” dijo Bastien rápidamente. “Déjame pensar.”
Thomas hizo rodar sus ojos, pero continúo en silencio.
“¿Esta ella encerrada en el baño?” pregunto finalmente Bastien.
“Si.”
“¿Has intentado hablar con ella?”
“¿Qué quisieras que dijera Bastien? Oh, lo siento, Inez. No quise morderte, sin colmillos se resbalaron.”
“Puedes tratar de tranquilizarla. Tal vez explicarle lo que somos.”
“Creo que ella se ha dado cuenta de lo que somos,” señalo Thomas secamente. “Y a juzgar por el hecho de que ella está encerrada en el baño, ella no esta feliz sobre ese hecho.”
“Dale el teléfono, tal vez yo pueda explicarle.”
“¿Qué parte de encerrada en el baño no entendiste?” pregunto Thomas con exasperación. “No puedo darle el teléfono.”
“Okay…solo un minuto,” el cubrió el teléfono de nuevo y comento con Etienne.
Thomas sacudió su cabeza y paseo por el pequeño espacio en el diminuto recibidor entre las habitaciones.
“¿Thomas?”
“¿Seee?” el regreso su atención de nuevo al teléfono.
“Vas a tener que intentar hablar con ella.”
“¿Qué sugieres que diga, Bastien?” pregunto Thomas extrañamente.
“Pregúntale si esta bien.”
Sacudiendo la cabeza, Thomas bajo el teléfono y se movió hacia la puerta, presionando su oído en ella antes de hablar. Todo lo que el podía oír era respiración, rápida, jadeante. La mujer estaba en el límite de tener un ataque de ansiedad o estaba corriendo en un solo lugar ahí dentro.
“¿Inez?” llamo él a la puerta, intentando un tono ligero. A juzgar por el sonido de que ella se estaba alejando de la puerta, no había tenido el efecto deseado. Haciendo una mueca, el pregunto, “¿Estás bien?”
Una oleada de portugués sonó a través de la puerta.
Frunciendo el ceño, Thomas levanto el teléfono hacia su oído. “¿Oíste eso? ¿Qué demonios acaba de decir?”
“No lo sé, no pude oír,” dijo Bastien infelizmente. “Pon el teléfono en la puerta y pídele que lo repita.”
Murmurando en voz baja, Thomas movió el teléfono hacia la puerta, aclarando su garganta, y dijo, “Ese… Inez, ¿Crees que puedas repetir eso? No hablo portugués y Bastien no pudo oírte.”
“¡Me mordiste!”
Thomas espero a ver si había más, pero cuando le siguió el silencio, el levanto el teléfono de nuevo a su oído. “¿Hola?”
“Eso no era portugués,” dijo inmediatamente Bastien.
“Bueno, demonios, Bastien, ya se eso. Era portugués la primera vez.”
Un exasperado sonido salió de la línea y entonces Thomas escucho a Etienne decir algo en el fondo.
“¿Qué dijo él?” pregunto Thomas frunciendo el ceño.
“El dijo discúlpate y continua disculpándote. Es la única manera de lidiar con una mujer,” dijo Bastien, y luego agrego, “Funciona con Terri.”
“Disculpa,” murmuro Thomas, quitando el teléfono y moviéndose de nuevo hacia la puerta en caso de que Inez respondiera en portugués de nuevo.
“¿Inez? Lamento haberte mordido,” dijo él con sincero arrepentimiento, y la inspiración lo hizo agregar, “Bastien me hizo hacerlo.”
“¿Qué?” chillo Inez, y la palabra fue repetida por Bastien en el teléfono.
“Bueno, lo hiciste,” señalo Thomas, colocando el teléfono de nuevo en su oído. “Me dijiste que la mordiera. Yo no quería hacerlo pero insististe más y más acerca de volar mientras estaba hambriento. Nunca la había mordido de otra manera. Tú me obligaste.”
Thomas oyó a Bastien maldecir en el teléfono, pero el ya estaba moviendo el teléfono de nuevo hacia la puerta. Inez había empezado a despotricar de nuevo en portugués. Termino con Ingles de nuevo, esta vez fue, “¡Trabajo para el diablo!”
“Si, bueno, deberías de intentar ser su primo,” murmuro Thomas. Inez debió de haberlo oído. Ella estaba repentinamente terriblemente callada. Bastien no lo estaba, de cualquier modo, Thomas podía oírlo graznar a lo lejos por el teléfono, su voz no diferente a la chillante voz de un ratón de caricatura a la distancia. Suspirando, coloco el teléfono de nuevo en su oído.
“¿Qué dijo ella en Portugués?” pregunto él, cortando a Bastien.
“Ella dijo que eres un vampiro desalmado, un ente chupa sangre, y que ella tiene una cruz y que sabe cómo usarla,” tradujo Bastien secamente. “Mira, te voy a pasar a Etienne y usare mi celular para llamar a la oficina en Londres y que envíen alguien a que le borre la memoria.”
“¡No! ¡No hagas eso!” dijo Thomas ferozmente. El no sabía por qué, pero la idea de otro inmortal metiéndose en el cerebro de Inez lo hacía sentir pena. Tomando aire, dijo, “Mira, solo dame un minuto. Puedo arreglar esto. No hay necesidad de limpiar su memoria.”
No le dio a Bastien oportunidad de discutir su punto, sino que bajo el teléfono y se acerco a la puerta. “Mira, Inez, siento haberte mordido. Realmente lo siento, y realmente no quería hacerlo. Como dije, Bastien insistió. No debí haber cedido, pero… no dolió, ¿o sí?”
Inez frunció el ceño, su mirada sospechosa fijada en la puerta del baño. En verdad, la mordida no había dolido. Había sido placentera… al menos hasta que ella había visto sus colmillos y se había dado cuenta de lo que había hecho. Ese pensamiento la hizo fruncir el ceño. El tenía un reflejo. Los vampiros se suponían no lo tenían. Tal vez el solo era un fenómeno y los colmillos estaban pegados. Eso tenía más sentido que el probablemente fuera un vampiro. Un fenómeno era mejor que un vampiro, ¿no es así? Ella sopeso el tema, pero realmente no estaba segura de cual sería peor.
“¿Qué eres?” pregunto ella repentinamente. “Algún tipo de intento de vampiro gótico?”
“No, yo –“su voz murió brevemente y entonces ella escucho que el murmuraba, “No, Bastien. No quiero que borren su memoria. Solo dame un minuto.”
Inez frunció el ceño en el silencio que siguió, preguntándose a que se refería con que su memoria fuera borrada. Mientras ella no estaba segura de que era, no sonaba tampoco como algo que ella quisiera tampoco.
“No,” repitió Thomas al otro lado de la puerta. “Ella es mi maldita compañera de vida, Bastien, y tu no vas a hacer que la borren.”
Las cejas de Inez se elevaron. ¿Ella era su maldita compañera de vida? ¿Qué significaba eso? ¿Estaba ella realmente maldita ahora que la había mordido? Frunciendo el ceño, ella se giro para mirarse en el espejo las marcas en el cuello. ¿Era ella un vampiro también? Ella no se sentía desalmada y muerta. Y ella aun tenía reflejo. Que –
“Otros cinco minutos no van a hacer la diferencia,” espeto Thomas al otro lado de la puerta. “Tú eres la que dijo que ella era la mejor maldita empleada que jamás habías tenido. Ella es inteligente y sensible. Puedo hacerla entrar en razón. En lugar de llamar a Wyatt y ordenarle que venga aquí y limpie su memoria, llama al aeropuerto y reserva un asiento para ella en el avión a Ámsterdam.”
Inez frunció el ceño ante la mención de Wyatt. Él era el presidente del desarrollo en el RU de argent, la división Británica de Argeneau Enterprises. El era su jefe. A ella siempre le había gustado el hombre, pero ahora recordaba que el también tenía una alergia a la luz del sol. De hecho, la mayoría del los ejecutivos mas grandes la tenían, se dio cuenta.
¡Dios mío, ella trabajaba en un nido de vampiros! ¿Cómo es que había trabajado tanto con ellos y no se había dado cuenta?
Ella se estaba percatando ahora, claro, y notando otras anomalías; como el hecho de que pocos de los grandes ejecutivos de la compañía comían comida o bebían alcohol o incluso té o café. Todos eran amistosos, y lindos, gente inteligente, pero no hacia cosas sociales como salir a beber juntos después de cerrar un gran contrato, o ir a las fiestas de Navidad o otras celebraciones que ofrecía la compañía. De hecho, solo los trabajadores diurnos asistían a tales funciones, se dio cuenta con desmayo.
“Si, aun podemos tomar ese vuelo a Ámsterdam,” asintió Thomas en el otro lado de la puerta. “Solo déjame hablar con la mujer sin ti interrumpiéndome.”
Inez no pudo oír la respuesta de Bastien, pero supuso que el debió de haber estado de acuerdo cuando Thomas aclaro su garganta y dijo cerca de la puerta, “Mira, Inez, contacte a alguien que fue capaz de rastrear el teléfono de la Tía Marguerite. Resulta que ella no está aquí. Ella está en Ámsterdam, así que tengo que volar allá. De hecho, reserve un vuelo a las seis cincuenta y tengo que salir pronto para alcanzarlo.”
“Okay. Hazlo,” sugirió ella y lo oyó suspirar en el otro lado de la puerta.
“No puedo hasta que arreglemos esto.”
“No hay nada que arreglar. Estoy bien,” mintió con labia Inez. “Continua y vuela a Ámsterdam.”
“No puedo. Quiero explicarte todo a ti para que no tengas miedo o te alteres,” dijo el despacio.
“No estoy alterada,” mintió ella de nuevo.
“Cierto,” dijo el secamente.
“Okay, tal vez estoy un poco alterada, pero estaré bien,” le aseguro él y luego sostuvo el aliento, rezando por que él se fuera y la dejara sola. Ella se escaparía y llamaría a la policía… no, ella no podía hacer eso, ellos pensarían que ella estaba loca. Tal vez ella iría a su iglesia. ¿Seguro que la iglesia sabría acerca del demonio viviendo en el corazón de Londres?
“Inez, no puedo simplemente irme.”
Ella cerro sus ojos ante esta infelices palabras, y luego los abrió de nuevo y sugirió, “Okay, explica.”
“No puedo hacer eso tampoco. No justo en este minuto de cualquier modo, tomaría demasiado tiempo y tenemos que tomar ese vuelo a Ámsterdam.”
“¿Tenemos?” repitió con alarma.
“Si, ¿No saldrías de ahí por favor y volarías a Ámsterdam conmigo para que pueda explirte todo? Te prometo que no te morderé de nuevo.”
Inez no dijo nada, pero ella estaba sacudiendo su cabeza ciertamente. No había manera de que ella fuera a ningún lado con el hombre. El la había mordido, por dios. Preguntarle que lo acompañara era como preguntarle que se subiera en la parte trasera de una van con un perro rabioso. ¿Qué tan estúpida creía el que era?
“¿Inez? Estuviste aquí todo el día y estuviste perfectamente a salvo. Si hubiera querido lastimarte, podría haber sido la primera cosa que hiciera en la mañana cuando estábamos a solas en la suite, pero no lo hice, ¿o sí? En su lugar, te prepare el baño y te ordene un desayuno, y –“
“Y luego me mordiste,” espeto Inez, interrumpiéndolo antes de que sus palabras pudieran recordarle los sentimientos amables que ella había tenido por el antes. Y ella definitivamente había tenido sentimientos mucho más amables todo el día por ese hombre. Ella había lujuriado en su baño de burbujas, pensando que maravilloso, atento, dulce era Thomas Argeneau. Ella había comido su desayuno, cada mordisco dándole mas y mas buenos pensamientos de el hombre. ¿Y el te? El primer sorbo de néctar dorado casi la había convencido de que Thomas era un Dios entre hombres.
Después de su baño, Inez había salido, mirado a su cara durmiente y justo había notado cuan apuesto y dulce parecía dormido. Ella quería tocar su suave, cabellos oscuro y alejarlo de sus hermosos rasgos suavizados por el sueño. Ella no lo había hecho, pero ella también no había tenido el corazón para despertarlo, y se instalo en la habitación para evitar molestarlo mientras ella hacia llamadas, primero arreglando el auto para que fuera llevado a la ciudad desde la cochera, luego llamando hotel tras hotel, y luego agencia de renta de autos tras agencia, deteniéndose solo para salir y observar al hermoso hombre dormido en el sofá y pensar que tan maravilloso seria tener un apuesto, hombre atento como él en su vida.
Cada vez que ella había pulsado espera mientras hacia sus llamadas, Inez se había encontrado sentada ahí, fantaseando acerca de cómo sería que un hombre como el viniera a casa al final de un largo día de trabajo. Ella lo había imaginado saludándola en la puerta con un beso, el olor de la comida inundándola mientras él la besaba saludándola, sus manos moviéndose sobre su cuerpo, quitándole la ropa y luego acariciando cada pulgada de piel revelada…
Oh, sí, Inez había alejado una linda pequeña fantasía en su mente y había estado feliz cuando él había despertado y había venido a unírsele… justo hasta que la mordió.
“No te lastimare,” dijo Thomas solemnemente a través de la puerta. “Podría romper esta puerta si quisiera, pero no lo he hecho, ¿verdad? No quiero lastimarte o asustarte, Inez. Una vez que dejemos la suite, estarás rodeada de personas en el hotel, el taxista en el auto, la gente en el aeropuerto y en el avión, y tendrás tu propia habitación en el hotel. Solo tienes que verme en público donde te sientas segura para que pueda explicarte todo. ¿Seguro estas curiosa de saber acerca de nosotros?”
Inez frunció el ceño ante la puerta, maldiciéndose a sí misma por estar tentada por la promesa de una explicación.
“Por favor,” dijo el ligeramente, y luego agrego, “Tú has trabajado para Bastien por… ¿Cuánto tiempo ya?”
“Ocho años,” admitió ella renuentemente.
“Cierto. Ocho años. Y él dice que tu eres una sus mejores empleada que él ha tenido. El no dejaría que nadie te lastimara.”
“Me acabas de decir hace menos de cinco minutos que él te dijo que me mordieras,” señalo ella secamente.
“Si, pero no pensó que te lastimaría, o que tu incluso lo recordarías. Se suponía que debía de borrarlo de tu memoria.
Ella se rio de eso.
“Mira, Inez. Si tu no vienes conmigo y dejas que te explique las cosas, el va a enviar a alguien a limpiar el desastre.”
Inez frunció el ceño a la puerta. “¿Limpiar el desastre?”
“Si. El enviara a un inmortal para que venga aquí y remueva el incidente de tu memoria.”
“¿Cómo se suponía que lo ibas a hacer tu?” pregunto ella secamente.
“Si.”
Ella ignoro el miedo que la estremecía ante ese pensamiento y dijo, “No pudiste hacerlo. ¿Qué te hace pensar que alguien más pueda?”
“Te explicare eso también, pero realmente no tenemos tiempo para eso justo ahora. Tengo que dirigirme al aeropuerto. Así que decídete. ¿Esperamos aquí a que alguien venga a remover todo este incidente de tu memoria, o vienes conmigo, memoria intacta y perfectamente a salvo?”
Inez dudo, considerando sus alternativas, luego Thomas agrego, “Si ellos remueven tu memoria, ellos probablemente remueva de tu memoria todo desde el día que fuiste promovida. Regresaras a ser lo que sea que fueras antes de ser promovida a vicepresidente.”
“¿Qué?” chillo ella con desmayo. Mientras Inez no estuviera totalmente segura ella quería el trabajo, ella no estaba segura tampoco de querer renunciar al él tampoco. Todo esto de trabajar para y con un nido de vampiros alteraba las cosas. Pero Inez había trabajado para Argeneau Enterprices por ocho años y disfrutado de sus grandes triunfos ahí. Ella también había trabajado mucho y duro por su promoción. Ella había renunciado a su vida social, sacrificada citas por el trabajo y vertido toda su energía y tiempo en ello, construyendo una carrera y escalando la escalera corporativa hacia su vicepresidencia. Ella había trabajado tan malditamente duro para renunciar a tanto para dejar que cualquiera la tomara.
“Esa es la única alternativa,” explico Thomas. “Ya sea que vengas conmigo a Ámsterdam y me permitas explicarte las cosas, o esperamos aquí por Wyatt para que venga a borrar todo de tu memoria.”
“Pero solo la memoria de la mordida,” protesto ella. “El no –“
“El borrara todo de los últimos meses,” respondió Thomas firmemente. “Bastien se suponía tenía que explicarte acerca de los nuestros cuando fuiste promovida. De hecho, no debiste de haber sido promovida sin ello. Fuiste enviada a Nueva York para que dijeran de nosotros. Si eras capaz de aceptarlo y mantener el secreto, habrías sido promovida. Si no, lo que él te dijera habría sido borrado de tu memoria y nunca hubieras sido promovida.”
“Desafortunadamente,” agrego el secamente, “Bastien estaba un poco distraído en ese momento. El justo había conocido a su compañera de vida y pasaron muchas cosas. El te promovió, pero te envió de regreso a Inglaterra sin hacer el resto. Wyatt se suponía que tenía que mantenerte alejada de cualquier trabajo o información que pudiera delatarnos hasta que Bastien volara a Inglaterra y se hiciera cargo de ti. Si tú no puedes aceptarnos y nuestras explicaciones, Wyatt borrara todo de tu memoria, incluyendo tu promoción.”
Thomas dejo que eso se hundiera y luego dijo, “¿Así que será? ¿Vas a volar a Ámsterdam conmigo y permitirme explicarte? ¿O esperamos a Wyatt, para dejarlo borrar tu memoria y te regresamos a cualquier trabajo que tuvieras antes de la promoción?” el espero un latido, y luego agrego. “Al menos hasta que ellos encuentren otro trabajo para ti y te remuevan de la compañía.”
Inez no tuvo que pensarlo mucho. Su carrera se había convertido en su vida. No se daría por vencida tan fácil. De hecho, ellos tendrían que quitarle la llave de su oficina de la vicepresidencia con ella muerta, abriendo sus dedos antes de que ella cediera. Aun así, ella dudo, sus ojos él en pomo de la puerta, pero sus dedos negándose a alcanzarlo.
Finalmente, ella levanto una mano hacia su garganta. Una cruz dorada colgando de una fina cadena de oro alrededor de su cuello. Había sido bendecida por el papa durante su viaje a Italia. Debía de tener doble poder, pero había estado metida dentro de su blusa cuando Thomas la había mordido. Ahora, ella la había sacado y la sostenía delante de ella como un escudo con su mano izquierda mientras quitaba el seguro de la puerta y la abría con la derecha.
“¡Atrás, Nosferatu!” espeto Inez, cubriendo su miedo con enojo mientras miraba a Thomas. Para su alivio, el se hizo hacia atrás a la primera.
Sus manos estaban en alto – el teléfono celular en una – de manera en la que se tranquilizaría a un caballo salvaje, pero una sonrisa se apretaba en sus labios.
“Sabía que saldrías,” dijo Thomas, y para su asombro de ella le sonaba orgulloso, como su ella hubiera hecho algo digno de un premio en lugar de algo increíblemente estúpido.
“Dile a Bastien que no envié a Wyatt. Estamos en camino al aeropuerto,” ordeno ella, sosteniendo la cruz más alto.
Asintiendo, el elevo el teléfono a su oído. “Estamos en camino. Asegúrate de que haya boletos esperando para ambos.”
Thomas no espero a que Bastien respondiera, sino que cerró el teléfono y se giro para dirigirse hacia el comedor.
Inez duda, y luego se movió rápidamente de nuevo hacia el dormitorio para tomar su bolso antes de moverse más lentamente – y cautelosamente – de regreso al recibidor y hacia el comedor, sosteniendo la cruz delante de ella mientras caminaba por la sala. Mirándolo en el sillón, ella se posiciono junto a la puerta de la suite y silenciosamente lo observo juntar su maleta y cerrar su carpeta y pluma en el bolsillo lateral, luego se movió para unirse a ella. En el momento en que él se dirigió hacia ella, ella dio un paso hacia atrás, alcanzando con su mano libre detrás de ella la puerta abierta. Entonces ella lo invito a salir hacia el corredor, nunca dándole la espalda.
“Puedes dejar de mostrarme eso,” dijo Thomas calmadamente. “Estas como que llamando un poco la atención sosteniendo eso así en alto.”
Inez rápidamente miro en ambas direcciones para ver que había una mucama y dos parejas en el corredor, y bajo la cruz más cerca a su pecho. Ella no la soltó, de cualquier modo, pero la sostuvo fuertemente en su mano sudorosa en caso de que el repentinamente se le echara encima.
Soltando un suspiro, Thomas gesticulo hacia ella para que lo siguiera por el recibidor. “Después de ti.”
“No,” dijo Inez, y luego aclaro su garganta y dijo más firmemente. “Después de ti.”
Thomas se encogió de hombros y guio su camino por el elevador. Ella lo siguió a corta distancia, mirándolo con los ojos entre cerrados mientras el asentía hacia la primera pareja que pasaban en el recibidor. Inez difícilmente miro hacia ellos, su atención totalmente fijada en Thomas mientras él la guiaba para unirse a la pareja de ancianos que esperaban por el elevador.
“Esa es una adorable cruz, querida”
Inez miro nerviosamente a la anciana que había hablado. Ella se las arreglo para mostrar una sonrisa floja y luego miro afiladamente de nuevo hacia Thomas mientras ella decía, “Esta bendecida por el papa.”
Thomas elevo una ceja ante el enunciado y pregunto con interés, “¿Cuál? ¿El nuevo o el anterior a él?”
Inez dudo, preguntándose si uno habría sido más santo que el otro, y luego mintió y se encubrió diciendo, “Ambos.”
Thomas se rio un poco y sacudió la cabeza, murmurando, “Va a ser un viaje muy largo,” mientras las puertas se abrían y él seguía a la pareja mayor dentro del elevador.
Inez lo siguió, pensando que él estaba en lo correcto. Ella se sentía como si hubiera envejecido diez años en los últimos pocos minutos. Iba a ser un largo vuelo ciertamente.
Ellos descendieron a la planta baja y cruzaron el lobby en silencio. No fue hasta que Inez había seguido a Thomas a la parte trasera de un taxi que el hablo de nuevo, y entonces fue todo murmurado, “Tendremos que comprarte un perfume cuando lleguemos al aeropuerto.”
Los ojos de Inez se afilaron en el sospechosamente. “¿Por qué?”
“Por que puedo oler tu miedo, Inez, y me hace sentir ganas de besarte y reconfortante.” Admitió el fácilmente.
Los ojos de Inez se agrandaron, su mente arrastrando recuerdos de sus brazos alrededor de ella, su boca en la de ella, la pasión a travesándola mientras él la besaba y acariciaba y luego el abrumador placer y excitación mientras en la mordía. Ella se vio presionada a no atravesar el asiento y sentarse sobre él mientras las memorias la asaltaban. Ella disfrutaba su toque e incluso su mordida hasta que él se dio cuenta de que el la estaba mordiendo.
Alejando los recuerdos, Inez se concentro en el de nuevo, sospechando de alguna manera que él estaba poniendo dichos pensamientos y sensaciones en su mente, de alguna manera haciéndola quererlo. Este era un viaje mucho más peligroso de lo que ella había notado la primera vez.
“Aeropuerto London Gatwick,” instruyo Thomas al conductor e Inez lo miro en silencio mientras ella se hundía en su asiento. Cuando ella lo vio inhalar, sus nariz olfateando ligeramente, ella frunció el ceño y se pregunto si el aun olía su miedo, o si él podía diferenciar eso del deseo que se había disparado a través de ella mientras ella recordaba su encuentro. Cuando ella vio una pequeña sonrisa que se apretaba en sus labios y noto que sus ojos – normalmente de un bello azul plata – ahora destellaban más plata, como si se llenaran de fuego, ella sintió que se sonrojaba, segura de que él había notado su deseo.
Sus ojos se agrandaron con alarma cuando Thomas se acerco un poco en el asiento hasta que su mano acaricio ligeramente el costado de su muslo. El ligero toque inmediatamente envió un clamor en su cuerpo que era alarmante por su duración.
“”Vuelve tu desalmado trasero al otro lado del asiento,” siseo ella, mirando nerviosamente la nuca del conductor. ¿Seguro que él no intentaría morderla con el conductor frente a ellos?
“Lo siento, “murmuro él. “Pensé…”
Thomas no termino el enunciado, pero se alejo y giro su cabeza para mirar hacia afuera por la ventana, como si intentara ignorar su presencia en el auto. Ella decidió esperar hasta que ellos alcanzaran el aeropuerto para pedirle las explicaciones que él había prometido. Por ahora ella estaba contenta dejándolo que la ignorara. Era increíblemente inquietante darse cuenta de que ella deseaba a un muerto, desalmado.
Frunciendo el ceño, Inez lo miro, notando sus fuertes y pálidas facciones. El no era pálido como un muerto, sino pálido como un hombre que pasaba poco tiempo en el sol. Había un saludable brillo rosado en sus mejillas y ella se pregunto renuentemente si era por la sangre que le había dado a él.
Ella se tenso mientras la nariz de él olfateaba de nuevo y el miraba hacia ella así que capto un vistazo del fuego plateado en sus ojos. Inez se encogió de nuevo en el sillón, sintiéndose como un gato acorralado. Afortunadamente, el inmediatamente se giro y ella fue capaz de relajarse un poco.
Mirándolo extrañamente, ella decidió que su idea no había sido mala. Lo primero que ella iba a hacer cuando llegaran al aeropuerto, iba a ser visitar el dutty free y comprar una botella de perfume. Inez no quería que él fuera capaz de adivinar que estaba sintiendo ella. Especialmente cuando ella estaba empezando a experimentar más deseo que miedo ahora que ellos estaban fuera en la relativa seguridad del público. Si, ella definitivamente iba a comprar perfume. Sería más fácil ignorar su deseo si él no estaba tan obviamente al tanto de ello.
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Capitulo 3 (Traducido por Jade Lorien)
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