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 Capitulo 2 (Traducido por Jade Lorien)

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Jade_Lorien
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MensajeTema: Capitulo 2 (Traducido por Jade Lorien)   Vie Jul 01, 2011 12:21 pm

Dos


“Tienes que estar bromeando,” dijo Thomas al teléfono en el momento en que oyó la puerta del baño cerrarse. “¿Arreglaste que alguien que no sabe acerca de nosotros que me ayude a encontrar a la Tía Marguerite? ¿Qué estabas pensando?”
“Yo –“
“Además, yo pensé que todos los altos ejecutivos de Argeneau Enterprises y Argent sabían de nuestra especie,” interrumpió Thomas frunciendo el ceño. “¿No es Inez vicepresidenta de algo? Ella debe de saber.”
“Si ella debe,” coincidió rápidamente Bastien. “Llevamos a cualquier promovido a una posición ejecutiva a Canadá o a Nueva York bajo el pretexto de conocer las oficinas centrales. Le revelamos la verdad entonces y leemos su mente varias veces durante la siguiente semana para ver como lo han aceptado. So son capaces de aceptar la información y guardar el secreto todo está bien y son promovidos. Si no…”
Thomas hizo una mueca, de hecho capaz de visualizar el encogimiento de hombros de su primo. “Si no…” significaba que la memoria de la persona seria limpiada y ellos no serian promovidos. De hecho, ellos se encontraban trabajando para otra compañía en poco tiempo después de eso, contratados por un cazador de talento que repentinamente les notificaba cuan brillantes individuos eran… con un poco de ayuda de un inmortal. Era difícil trabajar con alguien que esta horrorizado por lo que tú eres.
“Correcto,” dijo Thomas secamente. “¿Así que como fue promovida Inez sin la iniciación?”
“¿Donde la conociste, Thomas?” pregunto despacio Bastien.
“En Nueva York,” contesto Thomas.
Bastien rara vez pasaba mucho tiempo en las oficinas de Nueva York, mantenía Canadá como su base principal de trabajo, pero la familia completa había estado ahí para la boda de Lucern y Kate. Fue ahí donde Bastien había conocido y brevemente perdido a su compañera de vida, Terri.
“La tarde que Inez llego, yo supe que ella estaba cansada por el vuelo,” le informo Bastien despacio. “Así que solo tuvimos un encuentro para presentarla con todos – la junta en la que irrumpiste – y luego yo la envié al hotel. Pretendía iniciarla al día siguiente, pero Terri llego de Inglaterra y… me distraje por su cambio y todo y…” el soltó un resoplido a través del teléfono. “Termine diciéndole a Inez que había sido promovida y enviándola de regreso. Llame a Wyatt en Inglaterra y le dije que solo la mantuviera lejos de cualquier información que fuera demasiado reveladora y yo volaría hacia allá y la iniciaría a la primera oportunidad, pero entonces hubo el incidente en California con el saboteador de Vincent, luego Morgan cosechando sus propias dificultades, y ahora Madre desaparecida y estoy tratando de arreglar la boda, pero ahora es una boda doble con Lucian y Leigh, y Donny me esta volviendo absolutamente loco, y –“
“Bastien,” interrumpió su alegato. “Lo comprendo. Olvídate de todas las apariencias raras, no eres perfecto, chico. La cagaste. Supéralo.”
Otro largo, profundo suspiro se deslizo por la línea telefónica. Fue seguida por un ligero. “¿Thomas?”
“¿Seee?” pregunto el con entretenimiento, oyendo la molestia en su voz.
“Olvidaalo,” murmuro Bastien y luego pregunto. “¿Tienes alguna idea de cómo vas a encontrar a Madre?”
“Algunas,” admitió el renuentemente. “Pensé en llamar a otros hoteles en Londres para asegurarme que ella no solo se ha hospedado en otro. Si eso no resulta en nada, checaremos los lugares de renta de autos y trenes y vuelos…”
“Esos es un infierno de llamadas. Incluso con ustedes dos trabajando en ello, podría tomar una eternidad. Hay cientos de hoteles en Londres,” murmuro infeliz Bastien.
“See,” coincidió despacio Thomas, su mente regresando a una idea que él había tenido mientras volaba. Dudo sobre mencionarla, seguro Bastien pensaría que era estúpido, pero entonces suspiro y admitió, “Tuve un pensamiento en el avión.”
“¿Qué fue?” pregunto Bastien con esperanza.
“Bueno, leí un articulo un par de meses atrás acerca de rastreo de teléfonos celulares. Si puedo rastrear el teléfono de Tía Marguerite puede ser la manera mas rápida de encontrarla.”
“¿Pueden rastrear teléfonos celulares?” pregunto Bastien con interés.
“Seee. Tal vez solo cuando una llamada al novecientos once de un teléfono en los estados unidos y Canadá, creo. No estoy seguro, pero voy a investigarlo y ver si es posible. Tengo un amigo técnico quien se acaba de mudar a Inglaterra el año pasado el debe poder ayudarme con eso. Si se puede hacer, voy a intentar rastrearla.”
“Esa es una buena idea,” dijo Bastien.
Thomas frunció el ceño ante la sorpresa en su voz y dijo secamente, “Si tengo la ocasional idea valiosa, Bastien. Sé que tu y Lucern piensan que soy una carga y un idiota, pero –“
“No lo hacemos,” interrumpió Bastien. “Sabemos que eres inteligente y creativo y –“
“See, claro,” interrumpió Thomas con entusiasmo falso.
“Lo hacemos. En serio, nosotros –“el soltó lentamente el aliento y luego dijo, “Mira, Thomas. Lucern y yo sabemos acerca de tu música.”
Thomas se tenso ante el repentino anuncio y luego pregunto cuidadosamente. “¿Lo sabes?”
“Si. Vincent lo menciono. Nosotros no sabíamos que era un secreto,” dijo Bastien, contestando la pregunta no formulada.
Thomas frunció el ceño. El había estado componiendo la música para las obras de Vincent por décadas. No se le había ocurrido a el que ahora que Vincent y Bastien se hablaban de nuevo, Vincent podría mencionárselo.
“¿Por qué no nos dijiste?” pregunto despacio Bastien. “¿Por qué el gran secreto?”
“No era un secreto,” dijo Thomas despacio. “La Tía Marguerite y Lissianna lo han sabido todo el tiempo. También Jeanne Louise y Mirabeau. Y Etienne,” agrego el.
“¿Así que Lucern y yo no sabíamos?”
“Bueno, chico, tu nunca preguntaste cuales eran mis intereses, o que hacía en mi tiempo cuando no estoy en Argeneau Enterprises,” dijo el simplemente.
Hubo un silencio por un minuto, y entonces Bastien dijo, “Y solo Lucern y yo tenemos el asunto del chico.”
Thomas frunció el ceño, pero no dijo nada.
“Se que solo hablas así para molestar a Lucern y a mí.”
“¿Qué te hace pensar eso?” pregunto entretenido.
“La primera pista es que Lissianna realmente pone esa cara emocionada cuando lo haces, Greg solo parece curioso, y tu te equivocas todo el tiempo y olvidas pegar los ‘chicos’ y ‘chicas’. Te he oído tener conversaciones completas con ella y con otros que no incluyen un solo ‘chico’, lo que significa que solo lo haces con nosotros, y ya que de verdad nos molesta, supongo que es por eso.”
“Hmm,” murmuro Thomas.
“Mira, he sabido por siglos, Lucern y yo actuamos algunas veces como si pensáramos que era un niño mocoso. Pero es solo…” Bastien se detuvo y cuando hablo de nuevo Thomas podía oír el ceño fruncido en su voz mientras intentaba explicar. “Eres como nuestro hermano menor, Thomas. Cuando tú estabas creciendo adorabas a Lucern y a mí y querías hacer todo lo que nosotros hacíamos.”
“Buenooo, adorar es un poco exagerado, pero si los admiraba a los dos,” admitió el secamente.
“Seee, bueno, nosotros reaccionamos como típicos hermanos mayores, siendo molestos y condescendientes contigo.”
Thomas estaba en silencio mientras se daba cuenta que era verdad. Ellos realmente lo habían tratado como un hermano menor, de la misma manera que trataban a Etienne.
“De cualquier modo, ya has pasado bien los doscientos y supongo que tenemos que admitir que has crecido algo. Así que si tratas de ponerle fin a los ‘chicos’ y ‘chicas’, hare mi mejor esfuerzo para dejar de ser condescendiente y hermano mayor.”
Thomas sintió sus cejas elevarse ante la sugerencia.
“¿Hecho?” pregunto despacio Bastien.
“Hecho,” repitió Thomas.
“Bueno, ahora que hemos sacado eso del camino… ya que vas a pasar los próximos pocos días con Inez, sería bueno que leyeras su reacción, por que no solo le explicas acerca de nosotros y –“el se detuvo cuando Thomas estallo en risa.
“No gracias,” dijo Thomas. “Buen intento para arrojarme uno de tus problemas, eh”
“Pensé que valía la pena,” concedió Bastien con una risa.
Thomas sonrió ligeramente ante su admisión, y luego agrego, “Seguro, ¿hay alguien de la compañía que pueda encargarse de eso?”
“Pensarías eso, ¿verdad?” pregunto Bastien secamente. “Pero nadie lo haría. Yo siempre lo he hecho y ellos esperan que continúe haciéndolo.”
“Lindo,” dijo el secamente.
“Seee.” Suspiro Bastien. “Okay mira. Solo has tu mejor esfuerzo para evitar que ella lo averigüe. Borra su mente si era ve o oye algo que no debería, y yo la traeré para la iniciación justo después de encontrar a Madre.”
Thomas asintió en silencio, y luego recordó que Bastien no podía verlo y dijo, “Seee seguro.”
“Bien. Llama a ese amigo tecnológico y luego duerme un poco mientras puedas. Pero, llámame si él es capaz de rastrear su teléfono.”
“Okay. Hasta luego.” La mirada de Thomas aterrizo en la carpeta abierta en la mesa mientras presionaba el botón de colgar. Frunciendo el ceño, la alcanzo y cerró el libro. La música para la que él había estado trabajando era una comedia, y él quería que la música fuera ligera y mordaz para reflejar eso. Desafortunadamente, era difícil escribir música ligera, mordaz para una de las obras de Vincent cuando su mente estaba llena de preocupación e interés por Marguerite. Desechando sus mejores intenciones, Thomas dudaba poder hacer algo de trabajo hasta que encontrara a su tía. Afortunadamente, Vincent no la necesitaba justo ahora.
Girando su atención hacia su teléfono, Thomas abrió la agenda digital para encontrar el número de su amigo.
Herbert Longford erra su nombre. Un inmortal que había vivido en Toronto por un tiempo durante uno de los descansos de su tierra natal Inglaterra. Thomas lo había conocido muchos años atrás mientras entregaba sangre, algo que él hacia ocasionalmente cuando los empleados de Bastien se retrasaban, o uno estaba de vacaciones. Los dos había estado platicando y se había formado una amistad. Herb era Británico, de 280 años de edad, e incluso más fanático de las computadoras que Etienne. Si alguien sabía si Marguerite podía ser rastreada por su teléfono celular, Herb lo haría.
Presionando el botón para llamarlo, Thomas se hundió de nuevo en el sillón, mentalmente preparando una disculpa por despertar al hombre durante las horas del día cuando el, como la mayoría de los de su especie, estaba sin duda durmiendo.






Thomas estaba soñando con música cuando el irritado timbre del teléfono lo despertó. Haciendo a un lado las circunstancias que lo habían llevado a Europa era un refrán ligero y dulce y aun estaba sonando a través de su cabeza mientras el abría de golpe sus ojos. Su mirada se disparo hacia la carpeta en la mesa y Thomas automáticamente tomo la pluma que yacía a su lado mientras se sentaba. Ya estaba el escribiendo las notas en el papel mientras alcanzaba el teléfono y lo abría.
“¿Seee?” dijo el ausentemente, su atención en obtener la música con la que había soñado en el papel.
“¿Thomas? Supongo por el hecho de que no has llamado que Madre no puede ser rastreada por su teléfono celular,” dijo Bastien, sonando infeliz. “Pero llame para asegurarme y para dejarte saber que he arreglado la entrega de sangre en tu habitación. Deberá de llegar por la tarde o poco después de la puesta del sol.”
“¿Puesta del sol?” pregunto Thomas bajando la pluma con el ceño fruncido. “No estaré aquí para el atardecer, debo pensar. Y, si, ellos pueden rastrear su teléfono celular. Llame al pent-house para decirte eso, pero me contesto la maquina.”
“He estado en mi oficina toda la mañana esperando oír de ti. ¿Ellos pueden rastrearla?” dijo Bastien ansioso.
“Si. No creerás donde esta, aun así.” Dijo Thomas con una agria risa.
“¿Dónde está?” pregunto Bastien, un ceño fruncido evidente en su voz.
“Ámsterdam.”
“¿Ámsterdam?” repitió Bastien con incredulidad. “No. Eso no puede ser correcto. Han ellos checado dos –“
“Los hice checarlo dos veces, Bastien,” le aseguro Thomas con molestia. “Ambas veces vino de Ámsterdam, aunque de dos locaciones diferentes en la ciudad,” admitió el renuentemente.
“Ámsterdam,” repitió Bastien, obviamente no complacido con los resultados del rastreo. “Italia lo hubiera creído, y cualquier parte de Inglaterra, pero ¿Ámsterdam?”
Thomas podía imaginar a Bastien sacudiendo la cabeza mientras decía la palabra. El decía el nombre de la vieja ciudad como si fuera un sinónimo de Babilonia. Haciendo rodar sus ojos, el señalo, “Ella y Tiny están aquí en Europa buscando a la madre biológica de Christian. Tal vez la mujer vive allá ahora.”
“Eso es posible, supongo,” dijo Bastien renuente, ente. “Así que, necesitas que arregle un vuelo – “
“Ya he hecho eso,” le interrumpió Thomas con exasperación. “Me imagine que la compañía de jet había regresado a Canadá después de dejarme aquí, así que cuando el segundo rastreo confirmo que ella estaba en Ámsterdam, me reserve un vuelo hacia allá.”
“¿Lo hiciste?” pregunto él y luego carraspeo. “Bueno debiste de haberme llamado, yo habría arreglado el vuelo por ti.”
“Bastien, no soy inútil. Puedo reservar un vuelo,” dijo Thomas enojado. “Me voy a las seis cincuenta P.M.”
“Sé que no eres inútil, pero yo podría haberte reservado con la compañía. Tú estás haciendo esto por la familia. No debes de gastar ni un billete solo. Yo podría haber - ¿dijiste seis cincuenta?” repentinamente se interrumpió Bastien para preguntar.
“See,” dijo Thomas con entusiasmo. “¿Por qué?”
“¿No está Inglaterra cinco horas delante de Toronto? Estoy seguro que es –“
“Si. Inglaterra esta adelantada cinco horas a ustedes en Canadá,” dijo Thomas pacientemente, preguntándose qué hora era exactamente. Inez se suponía iba a despertarlo después de su baño así que no podían ser mucho después de las ocho de la mañana. De hecho, había tomado tanto tiempo en sus llamadas que cuando finalmente se acostó se sintió seguro de que no dormiría mucho antes de que ella lo despertara.
Girándose lentamente, el miro alrededor de la habitación, buscando un reloj. Thomas nunca usaba reloj. No era usualmente un problema, pero en ese momento él deseaba que lo hiciera. Solo había mirado el reloj sobre la chimenea cuando Bastien grazno, “¡Entonces son las cuatro treinta allá, Thomas!”
“Seee, veo eso,” murmuro Thomas, preguntándose por que Inez no lo había despertado después de su baño. “Mejor cuelgo el teléfono y me apuro. Es una hora hacia el aeropuerto y tengo que estar ahí una hora antes de que el vuelo salga.”
“Pero la sangre no ha llegado aun,” protesto Bastien. “Y no será entregada hasta el atardecer.”
Frunciendo el ceño, Thomas camino hacia las ventanas encortinadas en una de las paredes de la habitación e hizo el pesado material a un lado para husmear, entrecerrando los ojos mientras la luz solar de la tarde se esparcía sobre él. El dejo las telas caer rápidamente de nuevo en su lugar. “Bueno, no se pondrá el sol hasta en otro par de hora creo, así que a menos de que puedas arreglar que la traigan en los próximos veinte minutos, tendré que irme sin ella.”
“”No hay manera de que un mensajero pueda cruzar el país hacia Dorchester en veinte minutos. No con el tráfico de Londres como es. Y tú no vas a salir.”
“Bastien, si no puedes traer la sangre aquí antes de que me vaya, tengo pocas opciones. Mi vuelo sale a las seis cincuenta. Dedo de salir de aquí a las cuatro cincuenta si quiero llegar ahí a tiempo,” señalo pacientemente, pero no estaba terriblemente feliz de decirlo. El normalmente tenía tres o cuatro bolsas de sangre al día, y había habido un mini bar lleno de sangre en el jet de la compañía que lo había traído a Inglaterra, pero – distraído con su preocupación por la Tía Marguerite – el solo había consumido una bolsa. Ahora Thomas se estaba sintiendo hambriento.
“Bueno…” dudo Bastien, y luego pregunto, “¿Esta Inez aun ahí?”
“¿Inez?” repitió Thomas con confusión, inseguro de que tenía que ver una cosa con la otra. Girándose, el camino por la suite, checando cada habitación buscando a la mujer. “No, no lo creo. Esperaba que ella me despertara cuando ella salió de su baño, pero eso debió de haber sido hace horas.”
“Presumo que no le has dicho de que la búsqueda se ha cambiado a Ámsterdam. Ella probablemente decidió dejarte dormir mientras arreglaba lo de mi auto con ventanas tratadas.”
Thomas gruño ante las noticias mientras cruzaba el comedor. El auto difícilmente importaba ahora que él se dirigía a Ámsterdam.
“Es una pena que ella no esté ahí,” continuo Bastien. “Iba a sugerir que te alimentaras de ella antes de dirigirte al aeropuerto.”
“¿Qué?” jadeo Thomas, deteniéndose afuera de la puerta del baño.
“No suenes tan sorprendido,” dijo Bastien con irritación. “Tienes que alimentarte.”
“Si, pero, esto difícilmente es una situación de emergencia,” señalo Thomas. “El concilio tendría mi cabeza si yo –“
“Estas en Inglaterra, Thomas,” le recordó Bastien. “El concilio Europeo tiene reglas diferentes a las nuestras. Muchos de los inmortales más grandes residen ahí. Les gustan sus tradiciones y les molesta cambiar. Muchos de ellos se niegan si quiera a considerar prohibido el alimentarse directo del recipiente. Aun esta permitido.2
“Si, pero nuestro concilio –“
“No puede penalizarte por comportamiento que es completamente aceptable en donde tu estas,” dijo Bastien firmemente. “Y tú vas a tener que alimentarte.”
Thomas frunció el ceño con incomodidad ante sus palabras. “¿Puedes conseguirme sangre en Ámsterdam?”
“Si. Pero eso está a horas. Thomas, no me gusta la idea de que estés en un avión lleno de personad cuando tienes hambre.”
“Estaré bien.”
“Solo bebiste una bolsa de sangre en el avión.”
Thomas frunció el ceño. “¿Me estas espiando?”
“Nunca pensé eso,” dijo Bastien, sonando incomodo. “El punto es, tu solo tomaste una bolsa y si Inez no está ahí –“
“No habría mordido a Inez de cualquier modo,” le aseguro Thomas.
“¿Por qué no?” pregunto Bastien y Thomas frunció el ceño antes el interés en su voz.
“Porque ella parece linda,” contesto el vagamente.
“¿Linda? Ella t grito un infierno cuando llego al hotel,” dijo Bastien con diversión.
“Si, pero ella parecía linda mientras lo hacía,” murmuro Thomas, y luego agrego, “Además yo de alguna manera no creo que eso este en su lista de deberes en la descripción de su trabajo.”
“No, no lo está,” coincidió Bastien son un suspiro. “Y yo normalmente ni siquiera lo he considerado, pero Madre está desaparecida y el largo retraso… además, no lastimaría a Inez. Y si es como una emergencia.” Cuando Thomas no dijo nada, Bastien suspiro en derrota y dijo, “Tendrás que reservar un vuelo mas tarde.”
“No,” el protesto de inmediato. “Estaré bien, Bastien. Puedo aguantar hasta que llegue a Ámsterdam.”
“¿Qué si tienes a alguien que le teme a volar sentado junto a ti?” pregunto él. “Estará nervioso y sudoroso, su olor tentándote. ¿Y que si la azafata se corta un dedo o algo? Demonios, ¿Qué si alguien en el aeropuerto comienza a sangrar de la nariz mientras tu esperas abordar tu vuelo? No. Es demasiado arriesgado, Thomas.”
“Bastien,” comenzó Thomas, pero se detuvo cuando escucho un pop en el dormitorio. Frunciendo el ceño, tomo los dos pasos necesarios para que lo llevaran a la puerta del dormitorio y se asomo. Sus ojos se ensancharon cuando vio a Inez sentada en la pequeña mesa en la moribunda luz del día. Obviamente, ella trabajaba a la luz del sol hasta ahora, pero que había disminuido mientas el sol se deslizaba más bajo en el cielo y ella había encendido la lámpara en la mesa para ver mejor lo que ella estaba escribiendo mientras hablaba rápidamente en el teléfono del hotel.
“¿Qué?” pregunto Bastien.
Inez miro hacia la puerta para verlo, ofreciendo una sonrisa mientras ella hablaba. Thomas forzó una sonrisa de vuelta, y luego se giro fuera de la habitación y dio varios pasos para alejarse. “Ella está aquí.”
“¿Madre?” pregunto Bastien con emoción.
“No, Inez,” explico Thomas.
“Oh… Bueno… Bien. Aliméntate de ella. Solo lo suficiente para sobrevivir el vuelo sin ser tentado a alimentarte de tu compañero de asiento,” agrego el rápidamente antes de que Thomas pudiera protestar de nuevo. “Y entonces borra su memoria y dirígete al aeropuerto.”
Cuando Thomas estuvo en silencio, el suspiro y dijo, “Se que no quieres hacer, Thomas. Pero sabes bien lo que es rodearte de mortales cuando tienes hambre.”
“cierto.” Thomas suspiro, cediendo. “Okay.”
El no espero a ver si Bastien tenía algo mas q decir, pero cerro el teléfono y luego simplemente estuvo de pie ahí, considerando lo que tenía que hacer. Thomas de hecho se encontró a si mismo haciendo una mueca ante la idea de morder a Inez. El era un vampiro. El solía alimentarse directo del recipiente todo el tiempo antes de que los bancos de sangre existieran, pero eso había sido unos buenos cincuenta años atrás. Todas esas comidas desde que entonces habían estado embolsadas y él se encontró a si mismo nervioso ante la idea de tener que morder a alguien ahora. No el hecho de hacerlo, sino de disfrutarlo.
Thomas temía que lo disfrutara. La sangre embolsada era fría y casi sin sabor comparada con la real. No tenia para nada la esencia de su propietario, nada de su individualidad, nada de su placentero calor, sangre pulsando en tu boca y cuerpo. Era preferible como la diferencia entre la comida de avión comparada con la comida hecha en casa.
Oh seguro, su especie iría al Night club para obtener bebidas especiales que aun contenían algunas de las características de su donador los diabéticos tenían sangre dulce y así, pero aun estaba fría y realmente no muy sabrosa mientras la sangre de la fuente… y había pasado mucho tiempo. ¿Que si el bebía demasiado, o había perdido la técnica de compartir el placer y prevenir que ella sintiera dolor?
“¿Thomas?”
Girando abruptamente, el encontró a Inez de pie en la puerta de la habitación mirándolo con curiosidad. Cuando sus ojos se ensancharon ante la vista de su expresión, el sospechaba que era culpa que estaba a plena vista y que trataba de reemplazarla con una sonrisa.
“No sabía que aun estabas aquí,” dijo él para distraerla de lo que el sospechaba era una enfermiza sonrisa, y luego cambio su expresión mientras agregaba, “Se suponía que debías despertarme después de tu baño.”
“Si, lo sé, pero pensé que probablemente estabas exhausto después de tu vuelo. Además, no podíamos usar ambos el teléfono al mismo tiempo, así que te deje dormir,” explico ella. “He pasado el día haciendo llamadas; primero intenso en varios hoteles de la ciudad para descubrir si Marguerite no solo se mudo a otro hotel, y cuando eso resulto en nada, comencé con la agencias de autos rentados, pero no ha habido suerte aun.”
Ella frunció el ceño. “Se me ocurrió, que ellos pudieron haberse registrado bajo el nombre del hombre con el que ella está trabajando, pero solo lo conozco como Tiny. No sé su apellido, y no creo que si quiera sea probablemente su nombre real así que no podía preguntar por el.”
“De hecho, su primer nombre realmente es Tiny. El es Tiny McGraw. Al menos creo que ese es su nombre,” dijo Thomas con el ceño fruncido, preguntándose si el Tiny era solamente un apodo.
“Oh. ¿McGraw?”
Thomas alejo el pensamiento y miro a Inez mientras ella giraba y se apresuraba a través de la habitación y fuera de su vista. Frunciendo el ceño, el se dirigió a la puerta para ver que ella regresaba a la mesa donde había estado trabajando cuando él la había visto antes. El dudo brevemente en la puerta, y luego la siguió.
Thomas se detuvo un paso detrás de Inez, su nariz oliendo mientras su esencia lo golpeaba. Ella no usaba perfume, no habiendo tenido uno para ponerse después del baño. La única fragancia cubriendo su esencia natural era el ligero toque del jabón del hotel y las burbujas de baño, pero era una esencia muy ligera después de todo el día haciendo llamadas en el cuarto del hotel. La mayoría de lo que estaba alcanzando su nariz era la esencia natural de ella, un dulce aroma amaderado que hacía que su nariz se estremeciera.
Su mirada se deslizo sobre su espalda y su cuello mientras ella se inclinaba sobre la libreta y garabateaba el nombre de Tiny McGraw y agregaba una nota a su lado. Su cabello había caído en una cortina en su rostro, dejando solo un fleco en la parte de atrás y el costado de su cuello. La piel ahí era suave y cremina, una piel perfecta que se estiraba sobre músculos y venas de su garganta. Fue la vena de cualquier manera la que cautivo su atención. El casi podía verla latir con la sangre apresurándose a través de ella.
Cuando Thomas se dio cuenta que estaba lamiéndose los labios hambrientamente ante la vista y olor golpeándolo, y el hambre en él lo estaba desgarrando ante el pensamiento de morderla, él sabía que Bastien había estado en lo correcto. El no podía viajar en un aeropuerto atestado, o sentarse en un avión lleno, con incontables inmortales y no estar tentado a acosar a uno en una silenciosa esquina por un rápido mordisco. Era algo tonto para contemplar incluso en estos días y época de cámaras de seguridad y ojos vigilantes que cuidaban de cualquier actividad terrorista.
Inez se enderezo repentinamente y dio un paso hacia atrás de la mesa, sus ojos se ampliaron cuando ello choco contra él. “Lo siento, no me di cuenta…”
Sus palabras se ahogaron cuando ella miro su cara. Thomas sabía que su expresión era probablemente hambrienta, y no se sorprendió cuando la repentina incertidumbre parpadeo en la cara de ella y su pulso se acelero. Era la respuesta natural ante un depredador, y él era definitivamente eso, el lo sabía. El mismo hecho de que él estuviera repentinamente al tanto del los latido de ella hablaba del hecho de que sus antiguos instintos de depredador estaban aflorando. La sensibilidad auditiva extra de la que su gente disfrutaba era una habilidad útil en la caza, pero el normalmente bloqueaba mucho de los sonidos que le llegaban, o lo había hecho desde que los bancos de sangre habían aparecido.
Ahora su ritmo cardiaco tocaba como un concertó en su cabeza, el baile del cazado. El no podía resistirse a dar un paso más cerca de nuevo invadiendo su espacio. Thomas se encontró a si mismo sonriendo mientras el corazón de ella aleteaba y se saltaba un latido, y entonces iniciaba un rápido latir. El vio sus ojos moverse nerviosamente hacia la enorme cama kingsize antes de alejarse, y el sonrió mientras su esencia cambiaba. Las feromonas que salían de ella ahora eran una combinación de un afilado toque de miedo y un profundo amaderado de deseo. Inez estaba nerviosa de él, pero ella lo deseaba y las dos emociones estaban debatiéndose dentro de ella.
“No has tenido tú te aun.”
Thomas elevo una ceja mientras Inez balbuceaba repentinamente ese enunciado, entonces ella estaba apresurándose a través de la habitación. El inmediatamente la siguió, su esencia haciéndole imposible a él no acosarla. Ella era una cierva a la huida, y él era un lobo, el instinto enviándolo detrás de su presa. Thomas le permitió pensar que ella estaba huyendo hacia la libertad hasta que ella estuvo fuera de la habitación. Su nivel de ansiedad cayo un buen tramo en el momento en que la cama quedo fuera de su visión y ahí fue cuando el tomo su brazo y la giro de regreso.






Inez jadeo de sorpresa y abrió su boca para hablar mientras Thomas la giraba para enfrentarlo, pero ella nunca tuvo oportunidad de decir las palabras de confusión burbujeando en el límite de su mente. Su boca estaba repentinamente cubierta por la de él, sus labios y lengua moviéndose sobre la de ella. Ella tomo sus brazos para poder mantener el equilibrio y tensándose bajo su propio atrevimiento, su mente una maraña confundida, pero entonces los brazos de él se cerraron alrededor de ella. El presiono el cuerpo de ella contra el suyo con una mano firme en su costado mientras su otra mano se deslizaba entre sus salvajes rizos en su cabeza y la ladeaba en una mejor posición mientras la besaba.
Inez gimió mientras su resistencia se derretía. El estaba abrumando sus sentidos. Ella estaba inhalando su esencia a través de su nariz, probándolo en su lengua y su cuerpo, estaba absorbiendo su toque como una esponja ansiosa.
Gruñendo profundo en su garganta, Inez deslizo sus propias manos alrededor de sus hombros, permitiendo que los dedos de una mano se hundieran en su suave, cabello oscuro, y rizado cerrándose alrededor de un puño del mismo. Ella entonces se sostuvo a él como a la vida misma.
Inez nunca había tenido esta fuerte o inmediata respuesta hacia un hombre antes. Su cuerpo estaba cosquilleando en todas partes, deseo liquido ya vertiéndose en su vientre.
Normalmente cauta y constantemente analizando cada situación, Inez era incapaz de ello esta vez. A ella no le importaba que este fuera el primo de su jefe, o que ella pudiera estar envolviéndose en algo que podría estar dañando su carrera. Su cuerpo estaba hormigueando, su mente rebotando contra su cráneo como una inútil pelota de hule mientras el deslizaba una pierna entre las de ella y la frotaba contra su centro.
Cuando Thomas rompió el beso, ella gimió su desilusión y luego jadeo cuando la mano en su trasero la levantaba ligeramente para que su pierna se presionara contra la dureza entre las piernas de él incluso mientras ella cabalgaba en su pierna de él. Entonces sus labios se deslizaron a través de su mejilla y aterrizaba ligeramente en su oído antes de caer sobre su garganta. Inez gimió y dejo su cabeza caer hacia atrás y a un costado, sus ojos parpadeando ligeramente.
Un destello de sorpresa se deslizo a través de ella mientras ella se encontraba husmeando directamente por la puerta abierta del baño hacia su reflejo. Ellos de pie a ambos lados del espejo, y había algo erótico acerca de ver sus cuerpos entrelazados. Inez solo deseo que ella pudiera ver más de la cara de Thomas mientras sus labios se movían por su garganta. Un escalofrió la atravesó mientras los dientes de él mordisqueaban la sensible carne e Inez dejo que sus ojos se cerraran mientras la pasión la invadía, y entonces ella cambio y se pego a él con sorpresa mientras un dolor afilado como una aguja se clavaba en su cuello. Antes de que Inez pudiera de verdad comprender ese dolor o responder a él, la desplaciente sensación se había ido, reemplazado por el refrescante placer y pasión que exploto en su mente, cubriendo cualquier pensamiento.
Inez estaba al tanto de que estaba jadeando, podía oír el ligero entusiasmo y supo que era el suyo mientras su cuerpo temblaba en su abrazo. Ella quería tirar de su cabello y llevar su rostro de regreso para besarlo de nuevo, pero no parecía moverse. Como un gatito sujetado por una correa en su cuello, ella estaba paralizada en sus brazos, su cuerpo capaz solo de experimentar el placer corriendo a través de ella.
Fue solo el timbre del teléfono lo que la despertó de su pasional fiebre. Parpadeando para abrir sus ojos con confusión, Inez se encontró observando su reflejo en el espejo de nuevo. La imagen de sus cuerpos abrazados le recordó que ella necesitaba otra mella haciendo a un lado el fastidioso sonido del teléfono, y entonces Thomas aflojo su agarre en ella y comenzó a alejarse. Su boca estaba abierta mientras el levantaba su cabeza, y por un breve segundo ella tuvo un vistazo de dos largos, colmillos cubiertos de sangre protruyendo de la boca abierta y luego ellos parecieron deslizarse de regreso y desaparecieron y el cerro sus labios. Sus ojos cambiaron inmediatamente hacia su propia garganta, pero su boca había estado trabajando en el costado de su garganta lejos del espejo. Ella no podía verlo, y entonces Thomas estaba bajándola de nuevo hacia el piso y cambiando sus manos hacia ambos lados de su cabeza, sosteniéndola mientras su mirada se enfocaba en su cara.
No, no en su cara, Inez se dio cuenta con confusión. El parecía estar mirando un punto en la mitad de su frente, como si él pudiera ver en su mente. Ella apenas había tenido ese pensamiento cuando él comenzó a fruncir el ceño. Thomas sacudió la cabeza, y volvió su atención a su frente de nuevo, pero ella podía decir por su expresión que algo estaba mal. No era que a ella le importara lo que él pensaba estaba mal. Ahora que él no estaba abrazándola más, su mente estaba empezando a funcionar de nuevo y se estaba poniendo un poquito loca. Ella había visto colmillos. Como colmillos de vampiro. Colmillos sangrientos. ¿Su sangre? ¿Era Thomas Argeneau un vampiro?
El pensamiento era demente, Inez lo sabía, pero repentinamente ella estaba viendo algunas cosas con luz diferente. Thomas tenía una “alergia” al sol, y mientras él había ordenado desayuno para ella esa mañana, el no había tenido nada, ni si quiera una taza de té. Pero Bastien tenía una alergia al sol también, se dio cuenta ella. Mientras su jefe acudía a juntas diurnas con las cabecillas de la compañía si no podía organizara mas tarde, además de eso, el trabajaba por la noche. Y ella nunca había visto a Bastien Argeneau comer. Oh, el jugaba con ella y cogía comida cuando ella llevaba a las pocas reuniones de negocios en las que ella había estado con él en sus infrecuentes viajes a Inglaterra, pero ella realmente nunca lo había visto comer más que un bocado o dos. Y entonces ahí estaba Marguerite sin verse ni un día mas vieja que de veinticinco, pero con cuatro hijos mayores.
Nada de eso realmente importaba, reconocía Inez. Los hechos eran que Thomas tenía colmillos y estaba bastante segura de que la había mordido. Eso le decía vampiro a ella.
La mente de Inez inmediatamente trato la ruta racional, recordándose que los vampiros eran creaturas mitológicas que existían solo en las películas. Pero contenía poco peso cuando ella estuvo al tanto del quemante dolor en su cuello en el punto exacto en el que Thomas había estado concentrando su atención.
“¿Qué demonios?” Thomas susurro las palabras con cierto tipo de asombro horrorizado e Inez se dio por vencida con sus pensamientos y lo miro, pensando que el realmente no tenía ningún derecho a ninguna emoción en ese momento. Ella era la que había sido mordida. Tal vez.
Queriendo asegurarse, Inez se alejo de sus brazos y se apresuro al baño. Deteniéndose frente al espejo, ella sujeto su cabello fuera del camino y miro su garganta. Seguro, había dos asquerosos agujeros en su piel.
“¿Inez?” pregunto Thomas, su voz sonando preocupada e insegura.
Ella inmediatamente se giro del espejo para mirarlo. “¡Me mordiste!”
El abrió la boca, pero más que decir algo, el la cerro viendo todo como un cachorro perdido. El hombre era un vampiro, pero honestamente Dios el estaba de pie ahí pareciendo completamente perdido como si él un supiera de decir o hacer.
Por alguna razón eso la enfurecía. Probablemente porque alguna parte de ella quería darle un abrazo y decirle que todo estaría bien. Una respuesta tonta. Eso era lo que él debería de estar haciendo con ella en ese justo momento, ella pensó con irritación. Ella inmediatamente rompió la carrera, difícilmente atenta de lo que ella estaba diciendo mientras ondeaba un dedo debajo de la nariz de él y comenzaba a empujarlo fuera del baño.
El teléfono celular de él comenzó a sonar de nuevo mientras el salía hacia el recibidor, y Thomas lo alcanzo casi con alivio.
“Ese será Bastien,” el dijo sobre las palabras de ella, su propio alivio definitivamente notándose. “El sabrá que hacer.”
Inez detuvo su regaño y lo miro con sorpresa. “¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¡Tú me mordiste!” espeto ella furiosamente, y luego azoto la puerta en su cara y cerro.
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Capitulo 2 (Traducido por Jade Lorien)
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